Cómo tejer el punto inglés a dos agujas: guía práctica y accesible
El punto inglés es una de las técnicas más queridas dentro del tejido a dos agujas. En inglés se denomina Fisherman's Rib stitch, aunque también se le conoce como punto de media, y su encanto reside en la simplicidad de su construcción. Solo necesitas dominar dos puntos básicos, el derecho y el revés, para obtener un tejido con un relieve espectacular, mullido, esponjoso y con muchísimo volumen.
Lo primero que conviene entender es por qué este punto resulta tan especial frente a otros. Su principal virtud es una elasticidad extraordinaria. Si lo comparas con un punto elástico convencional, el punto inglés cede mucho más, se adapta al cuerpo y recupera su forma sin deformarse. Esto lo convierte en la opción perfecta para puños, cuellos, bordes de chaquetas, guantes y cualquier prenda que necesite ajustarse sin perder su estructura.
Otra cualidad muy valorada es que el tejido es completamente reversible. Por la manera en que se tejen sus puntos, el resultado es idéntico por ambos lados, lo cual abre un abanico enorme de proyectos: bufandas que se ven bien por delante y por detrás, chales que no tienen un lado derecho ni izquierdo, mantas de bebé, estolas de abrigo. No tienes que preocuparte por cuál es el anverso.
Antes de lanzarte a tejer, hay que prestar atención a tres aspectos prácticos que marcan la diferencia entre un tejido bien acabado y uno que se deforma. El primero es la muestra de tensión. Al ser tan elástico, la pieza va a ceder bastante una vez terminada, así que es imprescindible tejer una muestra de al menos 10 x 10 puntos, lavarla, secarla y medir cuántos puntos entran en diez centímetros. Ese dato te dirá exactamente cuántos puntos necesitas montar en tu proyecto real.
El segundo aspecto es el tamaño de la aguja. Es aconsejable probar con varios números. Si con el hilo elegido los puntos quedan demasiado flojos y el tejido pierde cuerpo, cambia a una aguja más pequeña de la que usarías habitualmente. El punto inglés necesita cierta firmeza en cada puntada para que el relieve se marque bien.
El tercero, y no menos importante, es el consumo de hilo. Este punto gasta bastante más lana que un punto jersey o un punto elástico normal. ¿La razón? Los puntos del derecho se tejen dos veces, pinchando la vuelta anterior, lo que duplica la cantidad de hebra que entra en cada puntada. Planifica bien los metros de hilo antes de empezar.
En cuanto al montaje de puntos, sigue el número que indique tu patrón. Si diseñas la pieza tú misma o tú mismo, tejer un número de puntos par más dos puntos de orillo funciona muy bien cuando vas a coser los laterales, porque el dibujo coincide en la costura. Para piezas únicas como una bufanda o una manta, monta un número impar más dos puntos de orillo para que el dibujo final quede simétrico. Y algo fundamental: no montes los puntos apretados, ya que el punto inglés tiende a recogerse en la parte inferior y un montaje tenso agrava ese efecto.
La vuelta de preparación es la base sobre la que se construye todo el dibujo. Se teje así: un punto de orillo, y a continuación se alternan un punto del derecho y un punto del revés hasta el final de la vuelta, terminando con un punto de orillo. En notación escrita aparece como *1 punto derecho, 1 punto revés*, repitiendo de asterisco a asterisco.
Las vueltas siguientes son donde ocurre la magia. Los puntos del revés se tejen tal como se presentan, sin truco. Pero los puntos del derecho se tejen pinchando a través del punto de la vuelta anterior, no en el bucle de la vuelta actual. Ese pequeño detalle hace que el punto derecho resalte enormemente y aporte al tejido ese volumen tan reconocible, esa esponjosidad que lo diferencia de cualquier otro punto.
La secuencia completa es muy sencilla una vez la tienes interiorizada:
| Vuelta | Instrucción |
|---|---|
| Vuelta 1 (preparación) | *1 punto derecho, 1 punto revés*, repetir de * a * |
| Vuelta 1 de dibujo (se repite siempre) | *1 punto derecho pinchando la vuelta anterior, 1 punto revés*, repetir de * a * |
El cierre de puntos merece el mismo cuidado que el montaje. Debe hacerse de forma bastante holgada, cerrando cada punto tal y como se venía tejiendo, respetando la estructura del punto inglés. Un cierre apretado arruinaría la elasticidad que es la esencia del tejido, dejando un borde tenso que tira de la pieza. Cierra con aguja más grande si es necesario.
“El tejido es completamente reversible: idéntico por ambos lados, perfecto para bufandas, chales y piezas que se ven por ambas caras.”
Dato clave