Cómo hacer punto con dos agujas para principiantes
Tejer con dos agujas, lo que se conoce popularmente como "punto" o calceta, es una de las labores manuales más relajantes, agradecidas y accesibles que existen. Con solo dos movimientos básicos, el punto derecho y el punto revés, puedes elaborar bufandas, jerséis, gorros, mantas, cuellos, calcetines y textiles para el hogar. Es una de las formas de tejido más antiguas del mundo, y a diferencia del ganchillo o crochet, en el punto los puntos permanecen activos sobre las agujas al mismo tiempo, lo que permite crear tejidos elásticos, suaves y con mucha caída.
Para el principiante absoluto la buena noticia es que el punto se basa únicamente en dos puntos fundamentales, el punto derecho y el punto revés, y con ellos se puede construir la gran mayoría de los tejidos existentes. No necesitas memorizar decenas de técnicas para empezar, solo dominar estos dos gestos y practicarlos hasta que se vuelvan naturales.
Antes de empezar conviene reunir unos materiales mínimos y bien elegidos, porque una buena elección inicial marca la diferencia entre una experiencia agradable y una frustración que te aleja del tricot para siempre. La lana recomendada para iniciarse es de grosor medio o grueso, lisa y de color claro, ya que una superficie lisa y clara marca mejor los puntos y permite verlos con facilidad desde la primera fila.
| Elemento | Recomendación para principiante |
|---|---|
| Lana | Grosor medio/grueso, lisa, color claro (evitar pelo largo, fantasía, oscura) |
| Agujas | Rectas, 4-6 mm, madera o bambú (ligeras) |
| Complementos | Tijeras, aguja lanera, marcadores o imperdibles |
Se deben evitar al principio las lanas muy finas, los hilos oscuros y las lanas con pelo largo, peludas o fantasía, ya que dificultan enormemente el aprendizaje. Un buen hilo facilita la progresión y hace que la experiencia sea agradable desde la primera fila. Las agujas adecuadas son rectas de tamaño medio, entre 4 mm y 6 mm según la etiqueta de la lana, preferiblemente de madera o bambú porque son ligeras y no resbalan tanto. Menos es más al inicio: no hace falta comprar un juego completo de agujas circulares ni de dobles puntas.
El primer paso técnico de cualquier labor es montar los puntos, es decir, pasar la lana a la aguja para formar la base del tejido. Se puede emplear el método de la cadena o el método de dos agujas: se hace un nudo corredizo con el hilo, que ya cuenta como el primer punto, se coloca la aguja en la mano dominante y se van montando los puntos procurando que no queden ni demasiado apretados ni demasiado sueltos. La práctica es esencial: cuanto más tiempo se dedique a montar puntos, más natural resultará el gesto.
Existen varios métodos de montaje según el tipo de borde que se necesite, y conocerlos te da flexibilidad para elegir el adecuado a cada proyecto:
- Montaje continental: comienza con un nudo corredizo y una hebra suelta calculada en dos o tres veces el ancho de la labor. Ideal para proyectos con elasticidad: puños, bufandas, gorros y jerséis.
- Montaje tejido: se hace con una sola hebra y dos agujas, creando cada punto nuevo a partir del anterior. No obliga a calcular la cantidad de hilo, muy práctico para montar muchos puntos o añadir puntos a mitad de una labor, por ejemplo al formar una manga.
- Montaje de cable (firme/no elástico): se introduce la aguja derecha entre los dos puntos más externos de la aguja izquierda, pasando el hilo del ovillo alrededor de la aguja derecha y sacando una nueva lazada. Da un borde estable que conserva su forma, útil cuando no se desea que el inicio se estire.
- Montaje provisional: con un hilo auxiliar contrastado y un ganchillo, deja los puntos iniciales "vivos" para recuperarlos después. Muy útil en chales que empiezan por el centro, cuellos infinitos unidos con injerto, calcetines con puntera especial y proyectos que requieren uniones sin costura visible.
Una vez montados los puntos, el punto derecho es el punto base del tejido y el más usado en casi todos los proyectos. El punto revés es su complementario y aporta textura. Con la combinación de ambos se obtienen las dos texturas más empleadas del tricot: el punto bobo, que se consigue tejer todas las filas del derecho, y el punto jersey, que se logra alternando una fila del derecho y una del revés. El punto bobo es el clásico para empezar, y el punto elástico, también derivado de estos dos, es ideal para bordes porque permite que las prendas se estiren.
El orden de progresión recomendado es claro y conviene seguirlo como un pequeño itinerario:
- Montar los puntos necesarios en una aguja.
- Tejer varias filas del derecho para practicar y dominar el punto bobo.
- Alternar después derecho y revés para obtener el punto jersey.
- Revisar el tejido y corregir errores con calma.
- Cerrar los puntos para rematar la labor, escondiendo los hilos con la aguja lanera.
Cerrar puntos es el proceso con el que se termina el tejido asegurando que no se deshaga, y es una de las primeras técnicas que conviene dominar junto con aumentar puntos (para dar forma a escotes y mangas) y disminuir puntos (para ajustar el tamaño en determinadas zonas del proyecto).
“Agujas de 4-6 mm en bambú + lana gruesa color claro = aprendizaje sin frustración.”
Dato clave