Cómo hacer punto jersey: guía completa para tejer la base de toda prenda
El punto jersey, también llamado punto liso, punto media o stockinette, es probablemente el punto más usado en el mundo del tejido. Es la base sobre la que se construyen jerséis, bufandas, gorros, mantas y chalecos, tanto a mano como a máquina. Su lógica es simple: una vuelta completa del derecho seguida de una vuelta completa del revés, y repetir. Esa alternancia genera dos caras muy distintas, una con espigas en forma de V y otra con pequeños nudos o granitos.
Para empezar solo necesitas materiales accesibles: lana o hilo del grosor que quieras, un par de agujas adecuadas al hilado, tijeras y, si quieres rematar bien los cabos, una aguja lanera. Para practicar se recomienda un hilado de grosor medio, tipo DK o worsted, en color claro y liso. ¿Por qué? Porque cada punto se ve con claridad y detectas errores al instante, sin que la textura del hilo disimule la labor.
El primer paso es montar el número de puntos que necesite la labor. La cifra puede ser par o impar, da igual. Usa un método de montado largo o el que domines, pero no aprietes de más. Un montado tenso tira del borde inferior y crea una línea rígida que contrasta con el resto de la tela, favoreciendo el ondulado. Esa primera fila tensa es la enemiga silenciosa de muchas piezas que terminan rizadas.
La primera vuelta se teje como si fuera punto bobo: todos los puntos del derecho. Introduces la aguja por delante de cada lazo, pasas el hilo por detrás y formas esa textura de V o espiga tan característica del lado derecho del jersey. Es la vuelta que da la cara lisa y limpia a tu tela.
La segunda vuelta es del revés. Insertas la aguja cogiendo la hebra de abajo a arriba y pasas el hilo por delante. Al terminar esa fila y girar la labor, aparece la cara con nudos, granitos o montañitas, que es el revés del tejido. Esa cara rugosa es normal, no es un fallo, es la naturaleza del punto.
Repetir de forma continua derecho, revés, derecho, revés hasta la largura que necesites produce la tela de punto jersey. El punto es reversible en el sentido de que puedes usarlo como liso del derecho o del revés según el efecto visual que busques en tu prenda. No hay una cara 'correcta', cada una tiene su belleza.
Su elasticidad, ligereza y la forma en que muestra los colores y motivos lo convierten en el punto más solicitado. La caída natural que produce es ideal para prendas que se ajustan al cuerpo sin necesidad de costuras complejas. Prácticamente todo lo que ves tejido a mano con textura lisa es punto jersey en su base.
Un fenómeno muy típico: los bordes del jersey se enrollan hacia adentro, como un rollito de canela. Esto no es culpa de quien teje, es la física del punto. Las hebras del derecho y del revés generan tensiones opuestas que, al no estar compensadas por un borde estable, hacen que la tela busque equilibrio enrollándose. Tirar del hilo con más fuerza solo empeora la situación.
La solución real es sumar un borde antiondulado. Tejes los primeros tres a cinco puntos y los últimos tres a cinco de cada vuelta en punto arroz o elástico (1x1 o 2x2) en lugar de jersey puro. Esos puntos anclan la tela y neutralizan la tensión lateral. Para el borde inferior y superior, entre cuatro y ocho vueltas en punto arroz o elástico antes de pasar a jersey, igual que hacen los sweaters comerciales en puños y cuello.
La tensión constante es decisiva. Al pasar del derecho al revés, la hebra que conecta ambos puntos queda floja o tirante según cómo sostengas el hilo. Mantén siempre la misma tensión con la mano que lleva el hilo y no cambies de agarre a mitad del proyecto, porque eso genera bandas visibles de tensión distinta. Cada diez o quince vueltas, apoya el tejido sobre una superficie plana y comprueba que los puntos se ven parejos.
El punto jersey puede trabajarse en estilo inglés o continental, y ambas técnicas dan el mismo resultado. Lo importante es no cambiar de mano ni de estilo a mitad del proyecto: si empiezas a la inglesa y pasas a continental, la tensión cambia y se nota, porque el jersey es un punto muy expuesto a esas diferencias. Las agujas circulares son ideales para piezas grandes, distribuyen mejor el peso y muchas tejedoras experimentadas tejen en circular usando la técnica de ida y vuelta.
Antes de empezar cualquier proyecto, haz una muestra de tensión: teje un cuadrado de al menos quince por quince centímetros en punto jersey y cuenta puntos y vueltas en diez centímetros. Sin muestra es la causa número uno de piezas que no calzan. No aprietes el hilo por miedo a que quede flojo, un punto suelto y prolijo siempre será mejor que uno tenso y desparejo.
“Teje los primeros 3-5 y últimos 3-5 puntos de cada vuelta en elástico para frenar el enrollado lateral.”
Dato clave