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cómo hacer punto tallo, Manos bordando punto tallo en lino con hilo verde formando cordoncillo
manualidades ·#3788 ·Lectura 8 min. · Redactor: Laura Hernandez

¿Cómo hacer punto tallo?

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El gesto clave del punto tallo: la aguja sale al LADO de la puntada anterior, nunca dividiéndola por el centro. Ese detalle crea el efecto de cuerda trenzada.

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Cómo hacer punto tallo: la puntada más versátil del bordado a mano

El punto de tallo, conocido en inglés como stem stitch, es una de las puntadas más antiguas y reconocibles dentro del bordado a mano. Su estructura es muy sencilla: se trata de puntadas rectas superpuestas donde cada aguja sale justo al lado de la anterior, formando una línea continua con un efecto retorcido que recuerda a una cuerda trenzada. Ese relieve cordonado es lo que le da nombre, porque tradicionalmente se ha usado para representar tallos de flores, ramas y contornos de hojas.


En español tiene varios nombres alternativos: punto de contorno, punto de vástago, cordoncillo, puntada de caña, puntada crewel o puntada de tallo. En inglés se le llama stem stitch, stalk stitch, rope stitch, outline stitch, crewel stitch, arrow stitch o South Kensington stitch. Todas esas denominaciones describen la misma familia de puntadas enlazadas que generan una línea continua.


Se clasifica como puntada de nivel principiante, así que es una de las primeras que aprende quien se inicia en el bordado. Su función principal abarca contorno, nervaduras, relleno y tallos, lo que lo hace extremadamente polivalente.


La ejecución básica es muy directa. Necesitas hilo de algodón para bordar, una aguja de bordar y un tejido de trama uniforme como lino. Enhebras la aguja, la introduces por el reverso de la tela en el punto de inicio y la sacas al frente a la longitud deseada para la primera puntada. A partir de ahí, la aguja vuelve a entrar por el derecho a la distancia de la siguiente puntada, pero aquí está el gesto clave: la sacas por el lado de la puntada anterior, no por su centro, y tiras del hilo siempre por el mismo lado al insertar la aguja.


Ese detalle, sacar la aguja al lado y no dividiendo la pasada previa, es lo que produce el efecto retorcido de cuerda. La dirección en la que dejas el hilo, por debajo o por encima de la puntada anterior, determina el sentido de la torsión del cordoncillo. Conviene decidir de antemano si vas a mantener el hilo a la izquierda o a la derecha para que el relieve quede uniforme en toda la línea.


La diferencia fundamental con el punto partido (falsa cadeneta) está precisamente ahí. En el punto tallo la aguja sale al lado de la puntada anterior, mientras que en el punto partido divide la pasada por el centro, pinchando encima de la última pasada. El punto partido funciona mejor con hilos gruesos; el punto tallo da una línea más fina y trenzada.


Frente a otras variantes cercanas, el punto de cuerda ofrece un trazo más grueso, el punto pluma es más suelto y ramificado con efecto decorativo distinto, y el punto tallo se sitúa en el término medio: una línea definida, continua, con relieve, apta tanto para líneas rectas como para curvas. Se adapta muy bien a formas curvadas.


Su historia es impresionante. Está documentado en Perú y Egipto al menos desde el 900 a.C., aparece en artefactos funerarios egipcios del siglo XIV a.C., en piezas peruanas del periodo 600-200 a.C., en excavaciones de Kellis (siglos I-V d.C.) y en el hallazgo de Mammen, Dinamarca, hacia el 970 d.C. En el Tapiz de Bayeux del siglo XI se usó para perfilar contornos, en el siglo XV fue popular en bordados eclesiásticos islandeses, en el XVII aparece en el bordado jacobeo inglés, en el XVIII se emplea en los Mandarin Squares chinos y en el Candlewick de Estados Unidos, y en el XIX resulta esencial en la Broderie Anglaise, los diseños de William Morris, el bordado de Cachemira y el de Meknes en Marruecos.


El mantenimiento de una tensión uniforme es el consejo más repetido. Una tensión constante evita que el hilo se enrede, que el cordoncillo quede apretado o que la línea se deforme. También se recomienda usar hilos con un ligero brillo, porque resalta la textura retorcida y hace visible el efecto de cuerda en el resultado.

“Documentado desde el 900 a.C. en Perú y Egipto, presente en el Tapiz de Bayeux (siglo XI) y en los diseños de William Morris (siglo XIX): más de 2.500 años de tradición textil.”

Dato clave
cómo hacer punto tallo, Materiales de bordado con aguja, hilo mouline y muestra de punto tallo
Imagen

Materiales de bordado con aguja, hilo mouline y muestra de punto tallo

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Materiales, técnica de ejecución, historia y variaciones del stem stitch

En cuanto a materiales, el punto tallo funciona con distintas opciones según el grosor deseado:


  • Dos hebras de hilo tipo mouline para tallos finos
  • Tres hebras para líneas más gruesas
  • Hilo de seda para trabajos delicados
  • Lana en la técnica crewelwork
  • Cintas de seda suave en bordado en cinta o ribbonwork (se usa aguja de chenilla)

También se puede emplear hilo de tapicería con extremo romo para tejer las puntadas, aunque la seda funciona mejor en trabajos finos.


La tela debe ser cómoda y de textura uniforme. El lino, la seda dupioni, el terciopelo, el denim, el brocado de algodón y el muaré son tejidos ideales. Conviene fijar la tela en un bastidor de bordado para mantenerla bien tensada durante toda la labor.


Las aplicaciones son amplias. En bordado botánico es ideal para tallos, ramas y contornos de hojas. En bordado pictórico y decorativo se usa para contornos y siluetas, y también sirve para dibujar letras. Como punto de relleno se trabaja en pasadas muy juntas unas junto a otras, e incluso formando ruedas de cordoncillo concéntricas. El cordoncillo constituye la base del red work, el bordado en rojo, que se trabaja como un pespunte hecho al revés, reforzando la idea de que el punto tallo es una variante del pespunte donde, en lugar de vincular los puntos en los extremos, se lleva la aguja al lado de la última puntada.


El punto admite varias variaciones decorativas. Dejar el hilo por debajo o por encima de la puntada anterior invierte el sentido del bucle y la torsión. Variar la amplitud de las puntadas da un cordoncillo más ancho o más estrecho, y al punto de tallo ancho se le llama también punto japonés. Se puede recubrir con otros hilos, igual que el punto de basta o el pespunte, lo que multiplica las variantes. Destacan el punto tallo ensamblado y el punto elástico ajustado, más elevado, donde sobre una fila de punto elástico se teje un punto de látigo.


Para terminar la puntada se crea un nudo con el hilo de bordar en la parte de abajo de la tela, asegurando así la labor.


Está estrechamente relacionado con técnicas como el crewelwork, el ribbonwork, el surface embroidery, el silk shading, el whitework, el bordado Mountmellick y el Opus Anglicanum. Entre los puntos emparentados están el punto de contorno, el punto Quaker, el cable stitch, el punto cuerda y el punto tallo envuelto.


Para perfeccionarlo, la práctica previa en una muestra es muy recomendable: te permite ajustar la tensión, familiarizarte con el patrón de enhebrar, comprobar el grosor del cordoncillo antes de abordar el proyecto real. Trabaja con agujas del tamaño adecuado y con hilos de grosor coherente con el diseño, y evita estirar demasiado los puntos porque provoca desalineaciones en el dibujo final.


Su resistencia y durabilidad lo hacen adecuado para prendas y accesorios que deben mantener forma y resistir desgaste. Con hilo grueso produce un trazado denso y marcado, con hilo fino da líneas limpias y precisas. Lo puedes usar en vestidos, edredones, fundas de almohadas, bolsos, motivos decorativos e incluso diseños para vestidos de novia en hilo de seda.

Conclusión:

¿cómo hacer punto tallo?

Practicar una línea de punto tallo en un trozo de tela suelta, antes de lanzarte al proyecto, es la mejor inversión de tiempo que puedes hacer. Ajustas la tensión, te acostumbras a mantener el hilo siempre del mismo lado y ves cómo el grosor de las puntadas cambia el cordoncillo. Con dos hebras finas obtienes tallos delicados, con tres logras líneas marcadas, y la seda te da ese brillo que hace resaltar la torsión. El punto tallo no se complica: es una sucesión de puntadas cortas, un gesto repetido, y en poco tiempo tienes un contorno con textura de cuerda que sostiene todo el diseño. Empieza con una muestra, deja que el hilo caiga del mismo lado cada vez, y verás cómo esa línea trenzada va tomando forma bajo tus manos.

Fuentes: 1º Mundobordado.com, 2º Ananaslaboresymanualidades.wordpress.com, 3º Bordadosamano.net, 4º Todohacer.com
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Redacción: Laura Hernandez · Actualizado en: 20/10/2026
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