Cómo hacer punto lineal en bordado a mano: guía completa
El punto lineal es una de las puntadas más elementales del bordado a mano y, a la vez, una de las más versátiles que existen. En el lenguaje corriente del bordado y de la costura, un punto se define como el movimiento de la aguja desde la parte trasera de la tela a la parte frontal y su retorno a la parte trasera; la carrera del hilo en el lado frontal así producida también se llama puntada.
Las puntadas de bordado son las unidades más pequeñas del bordado, y los patrones se forman haciendo muchas de ellas, todas iguales o diferentes, siguiendo un gráfico, un diseño pintado sobre la tela o incluso trabajando a mano alzada. El punto lineal recto se ejecuta horizontalmente de izquierda a derecha, sacando la aguja por el derecho de la tela.
Se hace una pasada de pespunte dejando entre cada pespunte el mismo número de hilos por el derecho y el revés de la tela, y la puntada se complementa con otra pasada de vuelta, rellenando los espacios dejados en la primera vuelta. Es de hacer notar que en todos los puntos lineales se trabaja siempre con dos pasadas, una de ida y otra de vuelta, lo que garantiza una línea continua y sin huecos.
Las variaciones del punto lineal recto conservan esa lógica de dos pasadas, cambiando únicamente la dirección del recorrido. En una de las variantes el trazado se realiza en zigzag; en otra la puntada avanza en diagonal; y en un tercer ejemplo el recorrido se hace en línea escalonada. La base técnica es idéntica en todos los casos, de modo que quien domina el punto lineal recto puede abordar sin dificultad sus derivados.
En la terminología de los manuales de bordado, el punto lineal se emparenta con el pespunte o punto atrás, que es un punto plano esencial que crea una línea continua y resulta muy útil para crear líneas de contorno. Para ejecutarlo se saca la aguja de abajo arriba en el punto donde debe empezar la línea, se decide la longitud de las puntadas y se baja la aguja atravesando la tela para hacer la primera puntada.
A continuación se deja un hueco de la misma longitud que la puntada y se sube la aguja; la segunda puntada se hace moviendo la aguja hacia atrás y atravesando la tela justo en el punto donde acaba la primera. Después se continúan haciendo puntadas de igual longitud, subiendo a una puntada de distancia y cerrando cada puntada en el lugar donde terminó la anterior, de forma que la línea quede sólida y sin interrupciones.
El pespunte tiene un papel vital en el bordado a mano porque forma líneas continuas y se utiliza principalmente para delinear formas y añadir detalles finos a una imagen bordada. También funciona muy bien para bordar letras y es una parte indispensable de las puntadas decorativas compuestas.
Esta puntada fundamental puede trabajarse recta y curva, y las puntadas de diferentes longitudes permiten reproducir incluso las curvas más pequeñas y detalladas. Otra forma de emplear el punto lineal es como punto de relleno: se comienza bordando una línea de punto atrás en el centro de la forma, lo que fija la longitud y el ángulo de las puntadas; después se borda una segunda línea junto a la primera de forma que los puntos queden 'enladrillados', y se continúa rellenando la forma desde el centro hacia el exterior hasta que quede cubierta por completo.
En la práctica, la línea más simple que se puede bordar es el bastillo o puntada corrida: entrar y salir de la tela a distancias iguales, como en una costura a mano, dejando una línea de rayitas con espacios. Sirve para bordes, guardas y para dar movimiento, y si después se pasa otro hilo por debajo de cada puntada sin tomar tela se obtiene un bastillo enhebrado, muy vistoso en dos colores.
Es la puntada sobre la que se basan todas las demás formas de costura. El punto atrás, en cambio, da una línea continua y firme: se saca la aguja por el derecho un paso adelante del inicio de la línea, se clava hacia atrás justo en el inicio, se vuelve a salir un paso adelante de donde se salió la primera vez y se clava otra vez en el final de la puntada anterior.
Es el punto recomendado para letras, y si se mantienen las puntadas cortas, de unos tres o cuatro milímetros, las curvas salen prolijas. Dentro de la familia de puntos lineales también se trabaja el punto tallo, que se ejecuta de izquierda a derecha con el hilo siempre del mismo lado de la aguja: se hace una puntada hacia adelante y se sale por la mitad de esa puntada, al costado, de modo que cada puntada pisa a la anterior y se forma un cordoncito retorcido.
Es el mejor para curvas y tallos de flores, y el error típico consiste en cambiar el hilo de lado a mitad del recorrido, con lo que el cordón se ve torcido hacia el otro lado.
“Puntadas de 3 a 4 milímetros de largo: es la medida ideal para que el punto atrás dibuje curvas prolijas y letras legibles.”
Dato clave