Qué hicieron los rojos en España durante la Guerra Civil
El término "los rojos" se utilizó durante y después de la Guerra Civil Española (1936-1939) para referirse de manera genérica a las fuerzas políticas, sindicales y militares del bando republicano: comunistas (PCE), anarquistas (CNT-FAI), socialistas (PSOE-UGT), carlistas en su facción republicana, y diversas milicias populares. No fue una organización única, sino un mosaico de ideologías que compartieron el frente antifranquista pero con objetivos muy distintos. Uno de los episodios más documentados fue la llamada "Revolución de Octubre" (octubre-noviembre de 1936), una oleada de violencia masiva en la retaguardia republicana. Según estudios historiográficos como los de Paul Preston ("The Spanish Civil War", 1995) y Hugh Thomas ("The Spanish Civil War", 1963), se produjeron ejecuciones extrajudiciales, detenciones masivas y destrucción de propiedades en regiones como Aragón, Cataluña, Castilla-La Mancha, Madrid y el Levante. Las cifras varían según la fuente: el Instituto de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III estima entre 40.000 y 50.000 víctimas del bando republicano en la retaguardia, mientras que fuentes del bando nacional elevan el número. En el ámbito religioso, las acciones fueron particularmente visibles: se quemaron iglesias, conventos y seminarios; se ejecutaron sacerdotes, religiosos y religiosas. Según el estudio de E. Puyol ("El año de la persecución religiosa en España, 1936", 2008), murieron entre 4.184 y 6.834 personas del clero y las órdenes religiosas. Se destruyeron más de 7.000 iglesias y se profanaron o saquearon decenas de miles de templos. La CNT-FAI y milicias anarquistas fueron especialmente activas en estas acciones, aunque también participaron militantes del PCE, el PSOE y agrupaciones locales. En el ámbito económico y social, se impulsó la colectivización masiva de tierras, talleres e industrias. En Cataluña y Aragón, la CNT-FAI colectivizó la agricultura, la ganadería y parte de la industria. En Asturias, el PUE (Partido Unitario del Trabajo de España) lideró cooperativas obreras. Se expropiaron fincas de la aristocracia y la Iglesia, se redistribuyeron tierras entre campesinos y se nacionalizaron bancos e industrias. Estas medidas transformaron radicalmente la estructura productiva en varias regiones. En el ámbito militar, las fuerzas "rojias" organizadas inicialmente como milicias (Milicias Antifascistas, Brigadas Internacionales) se fueron integrando en el Ejército Popular Republicano (EPR) a partir de septiembre de 1936. Se crearon las famosas Brigadas Internacionales con voluntarios de más de 50 países. La milicia popular, sin embargo, carecía de disciplina y armamento inicial, lo que generó caos operativo en las primeras semanas del conflicto. Es importante señalar que el término "los rojos" tiene una carga política fuerte. Para el bando nacional era un insulto; para el bando republicano, los acusados de "excesos" eran minorías radicales. La historiografía actual (Paul Preston, Raymond Carr, Hugh Thomas, José Alvarez-Fuentes) matiza que no hubo una "orden central" de violencia, sino una espiral de represión local alimentada por el miedo, la revancha previa (la violencia caciquil y la represión contra anarquistas y socialistas en años anteriores) y la ideología de distintos sectores.
| Ámbito | Acción principal | Actores principales |
|---|---|---|
| Religioso | Quema de templos, ejecución de clero | CNT-FAI, milicias locales, PCE |
| Económico | Colectivización, expropiaciones | CNT-FAI, PCE, UGT |
| Social | Reforma agraria, abolición de propiedad | Anarquistas, comunistas, socialistas |
| Militar | Milicias, Brigadas Internacionales | Frente Popular en su conjunto |
| Represión | Ejecuciones extrajudiciales, detenciones | Milicias locales, comités de pueblo |
Según el estudio de E. Puyol (2008), entre 4.184 y 6.834 personas del clero y órdenes religiosas fueron asesinadas en 1936, y más de 7.000 iglesias fueron destruidas o profanadas.
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