Los hermanos Serdán: la familia que disparó la primera bala de la Revolución Mexicana
La historia de los hermanos Serdán es, probablemente, la más intensa y conmovedora de toda la Revolución Mexicana. Aquiles Serdán Alatriste (Puebla, 2 de noviembre de 1876), Carmen Serdán Alatriste (11 de noviembre de 1873), Natalia Serdán (1875) y Máximo Serdán Alatriste (7 de mayo de 1879) eran hijos del abogado Manuel Serdán Guanes, redactor de la célebre «Ley del Pueblo», el primer plan de reforma agraria que se formuló en México, y de María del Carmen Alatriste Cuesta, hija a su vez del gobernador liberal Miguel Cástulo Alatriste. La familia quedó huérfana de padre cuando los hijos eran muy jóvenes, y la madre, con enormes dificultades económicas, logró que Carmen y Natalia estudiaran en el Colegio Teresiano, mientras Aquiles y Máximo asistían al Colegio Franco-Anglo-Mexicano de Puebla. Aquella infancia marcada por la pérdida y la precariedad forjó en ellos un carácter combativo que la historia reconocería con letras de oro.
El detonante político llegó en 1908, cuando el presidente Porfirio Díaz concedió una entrevista al periodista norteamericano James Creelman en la que, sorprendentemente, afirmó que vería con agrado la creación de partidos de oposición en México. Esas palabras encendieron las aspiraciones de una oposición que llevaba años silenciada y encabezada por Francisco I. Madero, autor del libro La sucesión presidencial en 1910. Carmen Serdán, con una audacia extraordinaria para una mujer de su época, se convirtió en una de las pocas personas que difundió aquella entrevista en gacetas clandestinas y reuniones privadas, colaborando además en las páginas del Hijo del Ahuizote y del Diario del Hogar. Su papel no fue secundario: fue la red de transmisión que conectó a Madero con la base social poblana.
El 18 de julio de 1909, por sugerencia del propio Madero, Aquiles Serdán fundó en Puebla el club político «Luz y Progreso», integrado por 66 miembros, en su mayoría obreros de las fábricas de hilados y tejidos. En la pequeña imprenta de Gilberto Carrillo editaron el semanario La No Reelección, de tiraje muy limitado por la falta de recursos, donde se proclamaba que la República sería salvada «por los hombres que no hayan manchado su conciencia cometiendo atentados contra la Ley». El activismo les costó caro: en febrero de 1909 Aquiles fue detenido durante una manifestación contra la reelección del gobernador Mucio Práxedis Martínez y pasó preso los tres últimos meses de ese año.
Tras el fraude electoral de 1910 y la encarcelación de Madero, Aquiles y Carmen viajaron a Texas, a San Antonio, para reunirse con el líder antirreeleccionista. Regresaron a Puebla a finales de octubre o principios de noviembre de 1910 con una encomienda que cambiaría la historia del país: liderar la revolución antirreeleccionista desde Puebla y levantarse en armas el 20 de noviembre, conforme al Plan de San Luis. Carmen quedó al frente de toda la logística del movimiento en el estado. Inventó un lenguaje en clave propio y adoptó el seudónimo «Marcos Serrato» para intercambiar mensajes con su hermano a través de periódicos. Las mujeres del Club Femenil asumieron los preparativos de guerra y la difusión del Plan de San Luis. Carmen organizó además la recepción de Madero en Puebla y fundó la Junta Revolucionaria de Puebla.
El armamento para el levantamiento fue comprado en la Ciudad de México, adquirido con la complicidad de Arsenio Combaluzier, amigo y compadre del propio Díaz. Se almacenó en el domicilio familiar de la calle Portería de Santa Clara número 4 (hoy 6 Oriente 206), casa que Natalia había recibido como regalo de bodas. La policía poblana ya conocía el activismo de Aquiles desde julio de 1910, cuando capturaron a dos antirreeleccionistas vendiendo rifles que, según su declaración, les había proporcionado él.
El 17 de noviembre de 1910 el gobernador de Puebla recibió informes del levantamiento convocado por Madero para el día 20 y ordenó un cateo para detener a los Serdán. Avisado del peligro, Aquiles reunió a sus seguidores y propuso adelantarse a la fecha prevista. La mañana del 18 de noviembre de 1910, cuatro policías al mando del jefe de policía Miguel Cabrera efectuaron el cateo. Carmen abrió el postigo y disparó a Cabrera en la cara, causándole la muerte —según testigos de la época, no Aquiles como erróneamente se ha difundido—, iniciándose así la revolución armada. Cabrera fue su primer muerto. Los rebeldes abatieron también al sargento Vicente Murrieta y capturaron al mayor Modesto Fregoso.
Los defensores se organizaron con precisión militar: Máximo y la mayoría de los conjurados —Rosendo Contreras, Manuel Paz y Puente, Vicente Reyes, Clotilde Torres, Manuel Méndez, Miguel Patiño, Fausto Nieto y otros— se apostaron en la azotea. Aquiles, Carmen y las mujeres de la familia se apertrechaban en la planta baja. La balacera comenzó hacia las 8:00 de la mañana. Tras media hora, Aquiles y Carmen bajaron al segundo nivel para proteger el frente. Los rurales se parapetaron entre las ruinas de las torres del templo de San Cristóbal y el frente de la casa, mientras el Batallón Zaragoza disparaba desde los altos del Hotel Barcelona. Los defensores arrojaron bombas caseras sin lograr retroceder a las tropas.
El tiroteo duró unas cuatro horas y media contra unos 400 soldados del Ejército Federal y 100 policías, aunque otras fuentes hablan de casi mil efectivos enviados por el gobernador. Carmen subió a la azotea a reabastecer de municiones y se encontró con que la mayoría de los combatientes ya estaban abatidos. Entre los tinacos halló a Máximo y al herido Manuel Méndez, a quienes repartió el parque que traía. Intentó convencer a Máximo de bajar a protegerse, pero él le pidió que bajara a buscar más municiones y defendió su posición hasta el final. A las 11:30 las tropas nacionales tomaron la azotea y Máximo Serdán murió a tiros, junto con el resto de los conjurados.
Aquiles se escondió en un agujero del piso de su recámara, formado al remover las tablas y usado originalmente para ocultar armas. Su esposa Filomena del Valle le ayudó a taparse. Permaneció allí catorce horas mientras las mujeres de la familia seguían resistiendo. A las dos de la madrugada del 19 de noviembre, la tos que le provocaron la humedad y el frío lo delató. Al salir y sentarse en el comedor fue descubierto y recibió de Gonzalo Vega un balazo por la parte posterior de la cabeza que le salió por la frente. La familia conserva el mantel ensangrentado de la mesa donde cayó.
Su cuerpo fue exhibido públicamente ante la Comisaría de Policía como escarnio y advertencia a los maderistas. Carmen, herida por una bala, fue capturada y enviada a la cárcel de La Merced y después al hospital municipal de San Pedro. Su madre y Filomena del Valle, esposa de Aquiles, también fueron remitidas a prisión. Natalia Serdán logró gestionar la sepultura de sus hermanos en el Panteón Municipal de Puebla.
Tras el triunfo maderista en mayo de 1911 se rindieron homenajes a Aquiles: a su tumba acudió el general Bernardo Reyes con una corona de flores. En la autopsia participaron el médico Lauro Camarillo Ibáñez y el estudiante Juan Andreu Almazán, quien por indicación de Camarillo extrajo y conservó el corazón de Aquiles. Aquiles Serdán es considerado el primer mártir de la Revolución Mexicana y fue declarado Benemérito de la Patria por el presidente Abelardo L. Rodríguez mediante decreto del 11 de noviembre de 1932. Su nombre está grabado con letras de oro en los muros de la Cámara de Diputados: «Aquiles Serdán Alatriste (1876-1910)». Máximo es reconocido como mártir de la Revolución y en 2013 se propuso inscribirlo con letras de oro en el Muro de Honor del Congreso del Estado de Puebla.
Los hermanos Serdán no fueron simples actores de una revuelta: fueron una familia entera que apostó su vida, su casa y su nombre por una idea de justicia. El sacrificio de la familia Serdán no fue en vano: su ejemplo motivó a quienes aún dudaban en sumarse al movimiento armado. Desde el 6 de mayo de 2018 los restos de Carmen, Aquiles y Máximo descansan en la que fue su casa, la casona de la calle Santa Clara (hoy 6 Oriente), en el centro de Puebla, convertida en el Museo Regional / Museo Nacional de la Revolución Mexicana.
“Aquiles Serdán es el primer mártir de la Revolución Mexicana, declarado Benemérito de la Patria en 1932 y con letras de oro en la Cámara de Diputados.”
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