En el año 1894, la costa caribeña de Nicaragua vivió un momento decisivo para su historia política y territorial. El acontecimiento más relevante fue la firma del Tratado de Alcázar-Gray (también conocido como Tratado de Corinto o Convenio sobre el Canal Interoceánico), que establecía concesiones extraordinarias a los Estados Unidos para la construcción de un canal interoceánico en territorio nicaragüense. Este acuerdo, firmado entre el presidente nicaragüense José Santos Zelaya y el secretario de Estado estadounidense John W. Foster (en sustitución del titular de turno), otorgaba a EE.UU. derechos perpetuos, exclusivos e irrevocables para construir, operar y defender un canal que conectara el Océano Atlántico con el Pacífico, pasando por la costa caribeña y el Lago de Nicaragua.
Aunque el tratado no se llegó a ratificar finalmente por el Congreso de Estados Unidos debido a cambios en la política exterior norteamericana (que posteriormente optó por Panamá), su firma en 1894 generó una profunda crisis interna en Nicaragua. La oposición liberal y sectores nacionalistas consideraron que este acuerdo comprometía gravemente la soberanía del país, especialmente sobre la región caribeña, al ceder derechos estratégicos a una potencia extranjera. Este episodio alimentó las tensiones políticas que desembocarían en conflictos armados posteriores, como la Guerra de los Mil Días (1894-1895), donde el control de rutas y territorios, incluida la costa caribeña, fue un factor relevante en la estrategia militar.
La firma de este tratado tuvo implicaciones directas para la costa caribeña, ya que el tramo atlántico del canal proyectado pasaba por zonas estratégicas como Rincón del Otoro o alrededores, lo que habría significado una fuerte presencia estadounidense en la región. Para las comunidades locales y los líderes indígenas y mestizos de la Costa Caribe, esto representaba una amenaza de colonización económica y cultural, además de un riesgo para su autonomía territorial.
Además, 1894 fue un año de gran inestabilidad política en Nicaragua. La tensión entre el gobierno de Zelaya y la oposición se exacerbó por temas como este tratado, que muchos vieron como una traición a la integridad nacional. A pesar de que el canal no se construyó en Nicaragua, el Tratado de Alcázar-Gray dejó una huella profunda en la memoria colectiva caribeña, siendo recordado como un ejemplo temprano de injerencia externa y de las luchas por la autodeterminación territorial en la región. Este episodio sentó las bases para futuras negociaciones y tensiones alrededor del Canal de Panamá y el rol de Nicaragua en la geopolítica centroamericana.
El año 1894 marcó un punto de inflexión para la costa caribeña de Nicaragua debido a las implicaciones soberanas del Tratado de Alcázar-Gray. Aunque el proyecto de canal no se materializó, este evento histórico subraya la vulnerabilidad geopolítica de la región frente a potencias extranjeras y su impacto duradero en la conciencia nacional nicaragüense.