INICIO
general
qué hicieron las 5 vírgenes insensatas, Las cinco vírgenes insensatas regresan sin aceite mientras la puerta de la fiesta nupcial se cierra
general ·#12303 ·Lectura 6 min. Redacción de respuesta: Editorial NexusCurioso.com

¿Qué hicieron las 5 vírgenes insensatas?

Respuesta corta

El único error de las 5 vírgenes insensatas fue no llevar aceite de repuesto; salieron, durmieron y se despertaron igual que las demás, pero su omisión práctica las dejó fuera de la boda.

01

Qué hicieron las 5 vírgenes insensatas en la parábola de Mateo 25

La parábola de las diez vírgenes aparece en el Evangelio de San Mateo, capítulo 25, versículos 1 a 13. Jesús la relata para ilustrar la necesidad de vigilancia y preparación ante la venida del Hijo del Hombre. En ella, diez vírgenes toman sus lámparas y salen al encuentro del novio. Cinco son sensatas y cinco son insensatas. Lo primero que hacen las cinco insensatas es sacar sus lámparas y salir a la calle, igual que las demás. Hasta ese punto, su conducta es idéntica a la de las sensatas. La diferencia no está en salir, sino en no llevar consigo aceite suficiente para mantener encendida la lámpara durante el tiempo de espera. Cuando el novio se demora, las diez vírgenes se adormecen y duermen. El texto dice que "todas, pues, eran insensatas" en el sentido de que todas se durmieron, pero la insensatez real de cinco de ellas se revela después. Al anochecer se oye una voz: "¡Mirad que llega el novio! Salid a su encuentro." Entonces las diez encienden sus lámparas. Es en ese momento cuando las cinco insensatas se dan cuenta de su error: sus lámparas se están apagando o ya están apagadas porque no tienen aceite. Gritan a las sensatas: "Dadnos de vuestro aceite, porque se nos apagan las lámparas." Las cinco sensatas responden con firmeza: "No sea que nos falte a nosotras y a vosotras; id antes a los que lo venden, y compráos para vosotras mismas." Las insensatas aceptan y salen a comprar aceite. Esta decisión, aunque lógica en un sentido práctico, resulta definitiva: las aleja del lugar de la fiesta por el tiempo justo que necesitaban. Mientras están fuera comprando aceite, llega el novio. Las cinco sensatas, con sus lámparas encendidas, entran con él a la sala del banquete nupcial. Después se cierra la puerta. El texto es explícito: "Y, después de cerrado el portal..." Entonces las cinco insensatas regresan y golpean la puerta, diciendo: "Señor, Señor, ábrenos." La respuesta del novio es tajante: "De cierto os digo que no os conozco." Quedan fuera, a oscuras, sin aceite, sin entrar en la celebración. La parábola no dice que las insensatas fueran malas personas o que hicieran algo malvado. Simplemente no se prepararon. Su error fue práctico, no moral: confiaron en que el momento no llegaría tan pronto o en que podían resolverlo al momento. La lección de Jesús, cerrando la parábola, es: "Velad, pues, porque no sabéis cuál sea aquel día ni cual sea aquella hora." En el contexto cultural judío del siglo I, las lámparas de aceite eran la única iluminación nocturna. Una vírgen que salía con una lámpara apagada o a punto de apagarse era socialmente inaceptable en una procesión nupcial. El aceite no era algo que se pudiera "pedir prestado" en medio de la ceremonia: cada invitada debía llegar con su propia preparación.

“

La parábola (Mt 25,1-13) no las presenta como malas, sino como desprevenidas: el mensaje es 'Velad, porque no sabéis ni el día ni la hora'.

Dato clave
qué hicieron las 5 vírgenes insensatas, Contraste entre una lámpara con aceite y una apagada, símbolo de preparación y omisión
Imagen

Contraste entre una lámpara con aceite y una apagada, símbolo de preparación y omisión

02

El error fatal: salir a la calle sin lámparas preparadas

Si analizamos secuencialmente las acciones concretas de las cinco vírgenes insensatas, podemos resumirlas así: 1. Salieron con sus lámparas al encuentro del novio, igual que las otras cinco. No se quedaron en casa. 2. No llevaron aceite de repuesto en sus alforjas o recipientes. Esta es la única acción (u omisión) que las distingue de las sensatas. 3. Durmieron cuando el novio se demoró, al igual que las demás. El texto no las critica por dormirse. 4. Se despertaron al oír la voz y trataron de encender sus lámparas, pero descubrieron que no tenían aceite suficiente. 5. Pidieron aceite a las sensatas, pero se les negó razonablemente. 6. Fuera a comprar aceite, abandonando el lugar de la cita. 7. Regresaron demasiado tarde: el novio ya había llegado y la puerta estaba cerrada. 8. Golpearon la puerta pidiendo entrada con súplica: "Señor, Señor, ábrenos." 9. Fueron rechazadas: el novio les dijo que no las conocía. La pregunta teológica clásica es por qué las sensatas no compartieron su aceite. Las interpretaciones más aceptadas indican que en una procesión nupcial cada novia (o invitada) debía llegar con su propio equipamiento; compartir habría significado que las dos partes habrían quedado a oscuras, y además el aceite en las lámparas de la época no era transferible fácilmente de un recipiente a otro sin derramarlo. Desde la tradición patrística, Jerónimo, Agustín de Hipona y Tomás de Aquino vieron en el aceite un símbolo de la gracia, de las buenas obras o de la vigilancia espiritual. Las insensatas representan a quienes confían en una fe formal sin preparación interior. Las sensatas son quienes cultivan esa preparación de forma continua. No se trata de mérito, sino de disponibilidad: estar listas cuando llegue el momento. En la liturgia católica y protestante, esta parábola se lee especialmente en tiempos de Adviento, precisamente porque su mensaje central es la espera vigilante. No es una condena a las insensatas, sino un aviso urgente a todas las personas: el momento puede llegar en cualquier instante, y la preparación no se improvisa. Lo que hicieron, en definitiva, fue subestimar el tiempo de espera y confiar en que podrían resolver la carencia en el último segundo. Y eso, en la lógica de la parábola, les costó quedarse fuera de la fiesta.

Conclusión:

¿qué hicieron las 5 vírgenes insensatas?

Las cinco vírgenes insensatas no hicieron nada extraordinario ni malvado: salieron, esperaron, se durmieron y se despertaron. Su única falta fue no asegurarse de tener aceite suficiente antes de salir. Esa pequeña omisión, en el momento decisivo, las dejó a oscuras y fuera de la celebración. La parábola de Jesús no es un juicio severo, sino una invitación permanente a la preparación: no dar por hecho que el tiempo siempre será suficiente para resolver lo esencial.

Fuentes: Mateo 25,1-13 (Biblia), Comentario de San Jerónimo sobre Mateo, Summa Theologica de Santo Tomás (II-II, q.23), Catecismo de la Iglesia Católica (parábolas del Mesías) —
Redacción: editorial NexusCurioso.com
Más preguntas de general
De otras categorías