El destino de los cuerpos en la matanza de Tlatelolco (2 de octubre de 1968)
El 2 de octubre de 1968, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, Ciudad de México, tropas del ejército mexicano, paramilitares y policías abrieron fuego contra una manifestación pacífica de estudiantes, trabajadores y familias que conmemoraba el inicio de los Juegos Olímpicos. El saldo oficial fue de 32 muertos, aunque comisiones de investigación, testimonios y hallazgos posteriores han elevado la cifra estimada a más de 300 víctimas, entre muertos, desaparecidos y heridos. Lo que ocurrió con los cuerpos es uno de los capítulos más oscuros del encubrimiento mexicano. De inmediato, las fuerzas del Estado retiraron los cadáveres de la plaza antes de que la prensa y la comunidad internacional pudieran documentar la escena. Muchos cuerpos fueron llevados en camionetas militares a hospitales militares, donde se registraban con nombres falsos o simplemente no se registraban. Las familias que acudían a los hospitales para identificar a sus seres queridos encontraban puertas cerradas, negativas y amenazas. En varios casos, médicos y personal hospitalario fueron presionados para no entregar informes. Algunos cuerpos fueron entregados a las familias de madrugada, sin autopsia, con instrucciones de no hablar del suceso. Un número significativo de víctimas nunca fue localizado. Se convirtió en desaparecidos. Durante décadas, sus familias reclamaron sin obtener respuesta oficial. No fue hasta las investigaciones de la Comisión de la Verdad Histórica sobre el 2 de octubre de 1968 (2002) y los trabajos de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas que se comenzaron a reconocer oficialmente cifras superiores a las 32 muertes iniciales. < table border="1" cellpadding="6" cellspacing="0">
El 2 de octubre de 2019, el Estado mexicano presentó una disculpa formal a las víctimas, pero la identificación de fosas comunes sigue pendiente.
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