Qué animal ya se extinguió: del dodo al zarapito fino y las 44 especies de 2025
La extinción no es un capítulo cerrado en los libros de historia. Es algo que ocurre ahora, con nombre, fecha y expediente administrativo. En 2025, la Lista Roja de la UICN certificó la desaparición irreversible de 44 especies de animales, plantas y hongos. No es una intuición ni una mala temporada: la categoría "Extinta" se asigna cuando durante años, a veces décadas, no aparece un solo ejemplar pese a búsquedas repetidas con métodos distintos en todo tipo de rincones.
El caso más simbólico entre esas 44 es el del zarapito fino (Numenius tenuirostris), un ave migratoria que durante siglos cruzó los cielos de Eurasia y el norte de África. Patas largas, paso paciente, un pico curvado diseñado para hurgar en el barro con precisión quirúrgica. Estuvo emparentado estrechamente con el zarapito trinador (Numenius phaeopus), que todavía se observa en varios puntos de España durante el paso migratorio invernal. La última observación aceptada del zarapito fino se sitúa en febrero de 1995 en Marruecos. Desde entonces, avistamientos dudosos, fotografías que no cerraban la identificación, expediciones que regresaban sin la pieza. Nada.
Que la UICN declare extinto al zarapito fino tiene peso histórico porque no era un endemismo de una islita: dependía de humedales, marismas, llanuras inundables y rutas migratorias que cruzan países como si fueran una sola página. Las causas no se certifican con una sola llave. Se apunta a una mezcla de pérdida de humedales, drenajes, degradación de zonas de invernada, presión cinegética histórica y contaminación. Para una especie migratoria, cada tramo del viaje es un examen; si fallan varios seguidos, ya no hay recuperación.
El parentesco con el zarapito trinador incomoda: una especie hermana continúa, otra se pierde. A veces basta con que una sea un poco más exigente con su hábitat y la otra un poco más generalista. Un margen pequeño, un destino enorme. España comparte el tipo de hábitat del que dependía el zarapito fino: humedales costeros e interiores, marismas, deltas, salinas, arrozales y estuarios. Conservar esos espacios afecta a agua, agricultura, pesca, turismo y protección ante temporales.
En invertebrados marinos, la UICN actualizó a "Extinto" el estado de Conus lugubris, un pequeño caracol marino venenoso de la familia de los conos, endémico de Cabo Verde, restringido a la costa norte de São Vicente. Hasta finales de los ochenta se describía como localmente abundante; luego llegó el desarrollo costero, puertos, obras, alteración física de la costa. El último registro vivo data de 1987, y desde 2011 se realizaron búsquedas anuales sin éxito por especialistas que conocían el terreno al milímetro.
En mamíferos, 2025 incorporó a "Extinta" la musaraña de la Isla de Navidad (Crocidura trichura), un diminuto insectívoro australiano de unos 15 centímetros. La última observación confirmada se sitúa en 1985. En ecosistemas insulares las amenazas tienen caras concretas: ratas negras, gatos, enfermedades, cambios de vegetación por especies introducidas, fragmentación del hábitat. Se ha señalado incluso la posible relación con tripanosomiasis asociada a la llegada de ratas.
Australia también perdió tres especies de bandicuts: el marl (Perameles myosuros), el bandicut listado del sureste (Perameles notina) y el bandicut barrado de Nullarbor (Perameles papillon). Pequeños marsupiales omnívoros de hocico alargado, orejas grandes y cola peluda. La extinción no se cuenta como explosión, sino como retirada: primero dejan de verse en zonas transformadas, luego quedan en parches, después esos parches se fragmentan y al final llega un último golpe que ya no es "el" golpe, sino el final de una suma.
La extinción no es solo perder una especie. En animales que remueven suelo, comen invertebrados, dispersan semillas y sirven de presa a depredadores nativos se pierde una función ecológica. Cuando desaparece un polinizador, ciertas plantas quedan huérfanas; cuando desaparece un depredador, sus presas se descontrolan. Cada extinción representa el colapso de una red de relaciones que tardó millones de años en tejerse.
La UICN sitúa hoy en torno a 48.600 especies amenazadas, aproximadamente el 28 % del total evaluado. Los grupos más castigados:
| Grupo | % de amenaza |
|---|---|
| Cícadas | 71 % |
| Corales | 44 % |
| Anfibios | 41 % |
| Tiburones y rayas | 38 % |
La categoría "Extinta" no se asigna por intuición. Catherine Numa, coordinadora del Programa de Especies en el Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN, subraya que se emplea un mismo método para todos los grupos biológicos, desde un árbol hasta un caracol marino. El riesgo no entiende de simpatías ni de carisma.
Declarar extinta una especie suele ser el final de un expediente lleno de silencios acumulados. El trabajo de campo es caminar y mirar, volver a caminar y volver a mirar, instalar trampas fotográficas, revisar huellas, escuchar cantos en horas incómodas. Que una especie "pase" a Extinta en 2025 no significa que muriera ese año: algunas se habían visto por última vez en los años ochenta, otras en los noventa, otras hace más de un siglo. El calendario de la extinción no coincide con el calendario de la confirmación.
“La tasa de extinción actual es entre 100 y 1.000 veces superior a la tasa de fondo natural, según la UICN”
Dato clave