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qué animal ya no existe, Dodo ave no voladora de Mauricio extinguida en 1681
naturaleza ·#294 ·Lectura 10 min. · Redactor: Marta Garcia

¿Qué animal ya no existe?

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Más del 99% de las especies que han vivido en la Tierra están extintas. La sexta extinción masiva es la primera causada por una sola especie: la nuestra.

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Qué animal ya no existe: especies perdidas para siempre

Más del 99% de las especies que han vivido en la Tierra ya no existen. Es un número que, cuando lo procesas, te deja casi sin aliento. Desde que la vida apareció en este planeta hace unos 3.500 millones de años, la extinción ha sido el telón de fondo constante, y han ocurrido al menos cinco grandes eventos de extinción masiva que redefinieron por completo la historia biológica. La más célebre fue la del Cretácico-Paleógeno, hace unos 66 millones de años, cuando un asteroide de casi 10 kilómetros impactó en lo que hoy es la península de Yucatán, México, y liberó una energía equivalente a miles de millones de bombas nucleares. Los incendios globales, los tsunamis y el «invierno de impacto» bloquearon la luz solar durante meses o años, y con ello se fueron los dinosaurios no avianos.

Las otras cuatro extinciones masivas también fueron devastadoras. La del Ordovícico-Silúrico, hace 443 millones de años, eliminó entre el 60 y el 85% de las especies marinas por un enfriamiento global y una glaciación intensa. La del Devónico tardío, hace unos 375-359 millones de años, se llevó al 70-80% de las especies, incluida la mayoría de los peces acorazados. La del Pérmico-Triásico, apodada «la Gran Mortandad» hace 252 millones de años, aniquiló entre el 90 y el 96% de la vida marina y el 70% de la terrestre, provocada por las erupciones volcánicas de los Traps Siberianos. Y la del Triásico-Jurásico, hace unos 201 millones de años, perdió entre el 70 y el 75% de las especies por vulcanismo asociado a la apertura del Atlántico Norte.

La extinción se declara cuando no existe duda razonable de que ha muerto el último individuo, a pesar de los exhaustivos estudios realizados en su hábitat conocido durante un período prolongado. Y aquí está la clave: la extinción es para siempre. Aunque clonemos una especie desaparecida, en estricto sentido ya no será la misma especie, a lo sumo una imitación muy lograda.

Entre los animales que ya no existen y que más nos resultan familiares por su cercanía histórica, hay nombres que deberían estar grabados en la memoria colectiva. El dodo (Raphus cucullatus), un ave no voladora de un metro de altura, plumaje grisáceo, gran pico y un peso de 10 a 17 kg, vivió en la isla de Mauricio sin depredadores naturales. Nunca evolucionó junto a ellos, así que carecía del instinto de huir. Los humanos llegaron al océano Índico con ratas, cerdos, gatos y su propio apetito por la carne, y el dodo se extinguió en 1681. El último ejemplar desapareció a finales del siglo XVII.

El tigre de Tasmania o lobo marsupial (Thylacinus cynocephalus) fue el mayor marsupial carnívoro que sobrevivió hasta tiempos modernos, un animal con la mitad trasera del lomo y la cola rayada, nativo de Australia, Tasmania y Nueva Guinea. El gobierno australiano pagaba recompensas por cada animal muerto al considerarlo una amenaza para el ganado. El último ejemplar murió en el zoo de Hobart el 7 de septiembre de 1936.

La vaca marina de Steller, pariente del manatí del mar de Bering, podía medir hasta nueve metros de largo. El naturalista George Steller la observó en 1741 tras naufragar en la isla de Bering, antes de que la cazaran hasta su desaparición por su grasa y piel valiosas. La paloma mensajera (Ectopistes migratorius) formaba las bandadas más numerosas del planeta, con miles de millones de individuos, y se extinguió en apenas un siglo por la caza comercial masiva. El último individuo, una hembra llamada Martha, murió en el zoo de Cincinnati el 1 de septiembre de 1914.

La cuaga o quagga (Equus quagga quagga), una subespecie de cebra con pelaje pardo rojizo sin rayas en el lomo, vientre y patas enteramente blancas, fue aniquilada por cazadores furtivos que codiciaban su carne y piel. El último ejemplar murió en el zoológico de Artis de Ámsterdam en agosto de 1883.

El delfín del río Yangtsé o baiji (Lipotes vexillifer), conocido en China como la «diosa del Yangtsé», es el primer cetáceo extinto documentado de la era moderna por causa directa de la actividad humana. Con un sistema de ecolocalización tan avanzado que identificaba la posición de peces individuales, no pudo sobrevivir a la sobrepesca, las represas y la contaminación. Fue declarado extinto entre 2006 y 2008.

La foca monje del Caribe (Neomonachus tropicalis) era la única foca de aguas tropicales del mundo, con una longitud de 2,20 a 2,40 metros. Perseguida por su aceite, piel y carne, desapareció en 1952; fue vista por última vez ese año en la isla Serranilla, entre Jamaica y Nicaragua.

“El dodo se extinguió en 1681. El último tigre de Tasmania murió el 7 de septiembre de 1936. La última paloma mensajera, Martha, falleció el 1 de septiembre de 1914.”

Dato clave
qué animal ya no existe, Mamut lanudo habitó Siberia hasta hace unos 4.000 años
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Mamut lanudo habitó Siberia hasta hace unos 4.000 años

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De los dinosaurios al dodo: un recorrido por las especies que desaparecieron de la Tierra

La mayoría de las extinciones ocurridas en los últimos 10.000 años tienen como causa principal la actividad humana. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), unas 10.000 especies se pierden para siempre cada año, y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) señala que más de un millón de especies están actualmente en riesgo. Los científicos estiman que desaparecen a un ritmo de decenas a cientos de veces superior a los niveles naturales. La sexta extinción masiva está en curso, y por primera vez es causada por una sola especie: la nuestra.

Las causas de origen humano se pueden desglosar con bastante precisión:

  • Destrucción y fragmentación del hábitat: la causa más importante hoy. Afecta al 86% de las especies terrestres amenazadas, principalmente por agricultura, ganadería, urbanización y deforestación.
  • Sobreexplotación directa: caza y pesca que impactan al 23% de los vertebrados amenazados.
  • Especies invasoras: la principal amenaza para las islas, responsables del 54% de las extinciones de vertebrados desde 1500.
  • Contaminación química y lumínica, enfermedades introducidas y cambio climático antropogénico.

En la última década han sido declarados oficialmente extintos numerosos animales tras años sin avistamientos. El melomys de Bramble Cay se convirtió en el primer mamífero declarado extinto principalmente por el cambio climático humano: originario de una pequeña isla del estrecho de Torres, perdió su hábitat por la inundación del mar. Fue registrado por última vez en 2009 y declarado extinto en 2016. El pez espátula chino (Psephurus gladius), uno de los peces de agua dulce más grandes del planeta con más de siete metros y 300 kg, sobrevivió casi 200 millones de años antes de que las represas y la sobrepesca en el Yangtsé lo extinguieran en 2020-2022. El pez mano suave se convirtió en el primer pez marino moderno declarado extinto en 2020, tras más de dos siglos sin avistamientos en aguas de Tasmania.

Entre las aves desaparecidas recientemente destacan el espigador de follaje de Alagoas, pequeño ave brasileña endémica de la Mata Atlántica declarada extinta en 2018 por la deforestación; el zarapito de pico fino, una de las aves migratorias más raras del mundo, confirmado por última vez en 1995 en Marruecos y declarado extinto en 2025 por caza furtiva y pérdida de humedales; y el po'o-uli (Melamprosops phaeosoma), ave endémica de Hawái vista por última vez en 2004 y declarada extinta en 2019.

Los anfibios también han sufrido pérdidas irreversibles. El sapo arlequín de Chiriquí fue una de las muchas víctimas del mortal hongo quítrido, incluido oficialmente en la lista de especies extintas a finales de 2020. La salamandra falsa de arroyo de Jalpa, de Guatemala, avistada por última vez en 1976, se declaró extinta en 2019. La musaraña de la Isla de Navidad, diminuto mamífero australiano, se declaró extinta en 2025 por especies introducidas.

La megafauna del Pleistoceno también desapareció: el tigre dientes de sable (Smilodon fatalis) con caninos de 28 centímetros, el perezoso gigante (Megatherium americanum) que alcanzaba los seis metros erguido, y el oso de las cavernas (Ursus spelaeus), más grande que cualquier oso actual. Su desaparición apunta a una combinación del cambio climático postglacial y la presión cazadora humana. El estudio de esta megafauna ha permitido extraer ADN del permafrost siberiano, abriendo la puerta a proyectos de «de-extinción» como el de Colossal Biosciences, que aspira a recrear una forma del mamut lanudo mediante ingeniería genética con elefantes asiáticos.

El alce irlandés (Megaloceros giganteus), el mayor ciervo de la historia con astas de hasta 3,5 metros, desapareció hace entre 6.000 y 7.700 años. El mamut lanudo (Mammuthus primigenius) sobrevivió en Siberia hasta hace aproximadamente 4.000 años, cuando las pirámides de Egipto ya estaban construidas. El megalodón, tiburón gigante de hasta 18 metros, se extinguió hace cerca de 2,6 millones de años por el enfriamiento de los océanos.

El rinoceronte blanco del norte es hoy el animal en mayor peligro: en 2024 solo quedaban 2 hembras vivas tras morir en 2018 Sudán, el último macho. El bucardo español desapareció el 6 de enero de 2000 en España, por caza indiscriminada. Y la Lista Roja de la UICN, en 2024, registró más de 44.000 especies amenazadas, el 28% de todas las evaluadas. Los grupos más golpeados son los anfibios (41%), los corales de aguas cálidas (33%), los tiburones y rayas (37%) y los mamíferos (26%).

Y un apunte que da algo de esperanza: el águila de cola blanca se extinguió en Reino Unido a inicios del siglo XX tras años de caza brutalmente promocionada. Cuando matar pájaros se declaró ilegal, ya era tarde para evitar su extinción local. Afortunadamente, la especie pudo ser reintroducida desde otras partes de Europa. No todos los animales tienen esa segunda oportunidad.

Conclusión:

¿qué animal ya no existe?

La pregunta de qué animal ya no existe tiene una respuesta que abarca millones de años de historia biológica, desde los dinosaurios hasta el dodo, desde el megalodón hasta el último bucardo español. Cada nombre extinto es un capítulo cerrado de la vida en la Tierra, y muchos de esos capítulos los cerramos nosotros. El melomys de Bramble Cay, el zarapito de pico fino, el sapo arlequín de Chiriquí... no son abstracciones lejanas, son animales que vivieron, se alimentaron, migraron, se reprodujeron, y ya no volverán. La pregunta real ya no es qué animal ya no existe, sino cuánto tiempo nos queda antes de que la lista siga engrosándose. Cuidar un hábitat, reducir la contaminación, frenar la deforestación, todo eso suena a tarea titánica, pero es la única forma de que la próxima generación no tenga que preguntar lo mismo con una lista más larga.

Fuentes: 1º BBC.com, 2º Lifeder.com, 3º Atlasdeanimales.com, 4º Sigmaearth.com
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Redacción: Marta Garcia · Actualizado en: 23/10/2026
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