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naturaleza · hibernación
que animal hiberna en invierno, Erizo europeo dormido en nido de hojas bajo un seto helado
naturaleza ·#144 ·Lectura 10 min. · Redactor: Alicia Zapatero

¿Que animal hiberna en invierno?

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La ardilla terrestre ártica soporta −2,9 °C de temperatura corporal sin congelarse, el valor más bajo conocido en un mamífero.

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Animales que hibernan en invierno: los grandes adormecidos del frío

La hibernación es ese estado de letargo prolongado que adoptan ciertas especies para sobrevivir al invierno, cuando la energía disponible en el medio ambiente se desploma. La palabra viene del latín hibernāre, 'pasar el invierno', derivado de hibernus, 'invernal'. En sentido estricto solo hibernan algunos mamíferos y, de forma excepcional, un ave. Los reptiles, anfibios e insectos, al ser poiquilotermos, no regulan su temperatura: simplemente se aletargan con el frío, y en reptiles ese estado recibe el nombre de brumación.


La característica común es habitar en ambientes templados con un invierno muy marcado, generalmente en latitudes altas de ambos hemisferios. Se distingue entre la hibernación de animales de sangre fría (insectos, caracoles, peces) y la de animales de sangre caliente (mamíferos, insectívoros, ardillas). El metabolismo desciende a niveles mínimos, la digestión se detiene, no beben, no orinan, no defecan, la respiración se ralentiza y el calor se concentra en los órganos vitales.


Entre los mamíferos hibernadores verdaderos destaca el lirón gris, que hiberna unos siete meses, de ahí la expresión «dormir como un lirón». El lirón avellana come en exceso en otoño para acumular grasa, desciende al suelo, se acurruca en bola y se envuelve la cola alrededor de la cara. También hibernan el lirón careto, el lirón de bosque, el muscardino, el hámster europeo y el ratón saltador de los prados.


La marmota es probablemente el animal más asociado popularmente a la hibernación. La marmota común vive en América del Norte, con madrigueras de entre 8 y 66 pies, y hiberna desde octubre o noviembre hasta febrero o marzo, hasta cinco meses, reduciendo su temperatura por debajo de los 68 °F. La marmota alpina hiberna en grupos familiares unos seis meses y vive en el Pirineo. La marmota de vientre amarillo excava madrigueras de hasta 22 pies de profundidad y hiberna en grupos sociales de septiembre a mayo. Pueden hibernar hasta ocho meses, reduciendo su frecuencia cardíaca a 3-4 latidos por minuto, origen de la expresión «dormir más que una marmota».


El erizo europeo construye un nido de hojas bajo setos o montones de leña y hiberna de noviembre a abril. Debe pesar al menos 1,3 libras antes de entrar en letargo. Su temperatura baja de 95 a 50 °F, la respiración se reduce a una inhalación cada 2 minutos y los latidos del corazón caen de 190 a unos 20 por minuto, una reducción del 90%.


Los murciélagos constituyen un grupo muy amplio. El pequeño murciélago marrón hiberna entre 5 y 6 meses en cuevas con alta humedad, usando un 98% menos de energía y reduciendo su frecuencia cardíaca de 200-300 a 20 latidos por minuto. También hibernan el murciélago grande de herradura, el ratonero grande, el nóctulo común, la barbastela y el murciélago orejudo dorado. La hibernación responde a un doble motivo: bajas temperaturas y escasez de insectos; puede durar 183 días con despertares cada 10 días.


El oso es la especie más recurrente cuando se pregunta qué animales hibernan, aunque existe debate. Para muchos especialistas no experimenta una auténtica hibernación, sino un «sueño invernal» o letargo, con un descenso térmico de solo unos pocos grados. El oso negro americano hiberna entre 3 y 5 meses, comiendo hasta 20.000 calorías al día en verano para prepararse. Los machos se retiran desde mediados de diciembre, las hembras permanecen más tiempo porque dan a luz durante el invierno.


Entre los roedores de la familia Sciuridae, la ardilla listada del este hiberna unos cuatro meses, despertándose cada pocos días para comer alimentos almacenados. La ardilla terrestre ártica es extraordinaria: su temperatura corporal baja por debajo de 0 °C sin congelarse, habiéndose medido −2,9 °C, el valor más bajo conocido en un mamífero.


Entre los primates, el lémur enano de cola gruesa de Madagascar es el único primate conocido que hiberna, hasta siete meses, acumulando grasa en la cola que alcanza el 40% de su peso. Entre marsupiales, el pósum pigmeo de montaña hiberna bajo la nieve en los Alpes australianos, y la zarigüeya también entra en letargo invernal.


El tejón, el mapache y la mofeta rayada no son hibernadores verdaderos. El zorrillo rayado entra en un letargo en el que su tasa metabólica y temperatura se reducen, bloqueando su guarida con pasto y hojas; puede despertarse de noche si tiene hambre. Los tejones pasan por un sopor de hasta 3 semanas si el clima es muy frío, diferenciándose de la hibernación real en que el ritmo cardíaco no desciende extremadamente.

“El chotacabras pachuca es la única ave conocida que hiberna, hasta 100 días al año. Los hopis la llamaban «el que duerme» mucho antes de que la ciencia lo confirmara.”

Dato clave
que animal hiberna en invierno, Marmota alpina saliendo de su madriguera en el Pirineo
Imagen

Marmota alpina saliendo de su madriguera en el Pirineo

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Desde la marmota alpina hasta el chotacabras pachuca, un viaje por el letargo invernal

Los reptiles no hibernan en sentido estricto: entran en brumación, un estado de inactividad propio de animales ectotermos. Necesitan despertar para ingerir agua e incluso pequeñas cantidades de comida. Pueden sufrir subcongelación en sangre y fluidos, lo que les permite sobrevivir a temperaturas bajo cero. Ejemplos: la tortuga mediterránea, la tortuga mora, el galápago leproso, el galápago europeo, la tortuga pintada —cuyas crías toleran la congelación—, el lagarto ocelado, la lagartija ibérica, la víbora áspid, la víbora hocicuda y la culebra de escalera. La serpiente de liga es un caso singular: cientos o miles se unen en una guarida, como en Narcisse (Canadá), donde decenas de miles se refugian juntas en grietas de roca caliza.


Las tortugas de caja son las más características entre las tortugas que hibernan: entre tres y cinco meses al año. Cavan una madriguera subterránea, reducen su frecuencia cardíaca a 5-10 latidos por minuto y dejan de respirar por completo, absorbiendo oxígeno a través de la piel. No necesitan buscar un lugar adecuado, simplemente se retiran dentro de su caparazón.


Los anfibios pasan el invierno en estados de letargo extremos. Las ranas dejan de respirar y su corazón se para por completo; se forman cristales de hielo en su sangre. La rana de bosque se congela parcialmente y revive en primavera, igual que la rana arborícola gris. La rana toro americana hiberna bajo el agua unos cuatro meses, requiriendo agua rica en oxígeno, permaneciendo sobre el barro o parcialmente enterrada. También entran en letargo invernal el sapo común, la salamandra común y el tritón jaspeado.


AnimalDuración hibernaciónDato clave
Lirón gris~7 mesesSe envuelve la cola en la cara
Marmota alpina~6 mesesHiberna en grupos familiares en el Pirineo
Erizo europeo~5 mesesCorazón: 190→20 lpm
Murciélago pardo pequeño5-6 mesesUsa un 98% menos de energía
Oso negro americano3-5 meses20.000 kcal/día en verano
Ardilla terrestre árticaMedio año−2,9 °C sin congelarse
Lémur enano cola gruesaHasta 7 mesesGrasa en cola: 40% del peso
Caracol romanoOctubre-abrilSobrevive a −40 °F sin congelarse

Entre los peces e invertebrados, la carpa común permanece casi inmóvil en el fondo y la tenca se semientierra en el barro. El abejorro es paradigmático: solo las reinas fecundadas sobreviven, enterradas 6-7 meses; al subir la temperatura, emerge, construye un nido y establece una nueva colonia. La avispa común hiberna solo como reinas. La mariquita de siete puntos forma agregaciones bajo cortezas. El caracol romano se encierra en su caparazón, lo cierra con una tapa, cava un hoyo y permanece de octubre a finales de abril, soportando temperaturas inferiores a −40 °F sin congelarse. Las hembras fecundadas de mosquito común pasan el invierno en sótanos y cuevas.


En el mundo animal existen cuatro tipos de dormancia: la hibernación, la diapausa, la estivación y la brumación. La diapausa es un proceso genético predeterminado, muy común en insectos; el ciervo rojo europeo presenta diapausa embrionaria, retrasando la implantación del embrión hasta que las condiciones sean favorables. La estivación es el proceso inverso: caracoles del género Helix, lombrices de tierra y el pez pulmonado africano la ejecutan ante sequía o calor extremo.


Las aves, en general, no hibernan. El colibrí entra cada noche en un sopor que reduce su gasto energético. La única ave conocida con un letargo prolongado de semanas es el chotacabras pachuca (Phalaenoptilus nuttallii) de América del Norte: hiberna 1 a 3 meses, hasta 100 días, debajo de una roca o un tronco. Los científicos no descubrieron sus hábitos hasta la década de 1940, aunque el pueblo hopi lo sabía mucho antes: su nombre se traduce como «el que duerme».


Las características fisiológicas comunes incluyen: descenso térmico (erizo a 5 °C, ardilla ártica a −2,9 °C), ritmo cardiaco muy lento, respiración reducida con pausas largas, uso de reservas de grasa parda especializada en producir calor, despertares periódicos cada pocos días o semanas, y elección de refugio protegido como madrigueras, troncos huecos, cuevas o zonas bajo la nieve.


La hibernación es, en definitiva, un mecanismo de defensa frente a temperaturas extremas y escasez de alimento. Permite sobrevivir a especies que no encontrarían alimento en invierno. Su estudio interesa a la medicina: entender cómo un oso pasa meses sin perder masa ósea, o cómo una ardilla soporta temperaturas bajo cero, puede mejorar la conservación de órganos para trasplantes. Para proteger a los hibernadores es esencial no molestarlos, pues despertar a un murciélago o a un erizo en pleno invierno les hace gastar reservas que no pueden reponer.

Conclusión:

¿que animal hiberna en invierno?

Si alguna vez te has preguntado por qué un erizo desaparece de tu jardín entre noviembre y abril, o por qué una marmota alpina aguanta seis meses bajo la nieve sin moverse, ya sabes la respuesta: la hibernación es una de las adaptaciones más extraordinarias del reino animal, un reloj biológico que apaga todo el cuerpo para que la vida siga cuando vuelva el sol. Y si te cruzas con uno en pleno invierno, lo mejor que puedes hacer es dejarlo dormir.

Redacción: Alicia Zapatero · Actualizado en: 19/10/2026
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