Animales que hibernan en invierno: los grandes adormecidos del frío
La hibernación es ese estado de letargo prolongado que adoptan ciertas especies para sobrevivir al invierno, cuando la energía disponible en el medio ambiente se desploma. La palabra viene del latín hibernāre, 'pasar el invierno', derivado de hibernus, 'invernal'. En sentido estricto solo hibernan algunos mamíferos y, de forma excepcional, un ave. Los reptiles, anfibios e insectos, al ser poiquilotermos, no regulan su temperatura: simplemente se aletargan con el frío, y en reptiles ese estado recibe el nombre de brumación.
La característica común es habitar en ambientes templados con un invierno muy marcado, generalmente en latitudes altas de ambos hemisferios. Se distingue entre la hibernación de animales de sangre fría (insectos, caracoles, peces) y la de animales de sangre caliente (mamíferos, insectívoros, ardillas). El metabolismo desciende a niveles mínimos, la digestión se detiene, no beben, no orinan, no defecan, la respiración se ralentiza y el calor se concentra en los órganos vitales.
Entre los mamíferos hibernadores verdaderos destaca el lirón gris, que hiberna unos siete meses, de ahí la expresión «dormir como un lirón». El lirón avellana come en exceso en otoño para acumular grasa, desciende al suelo, se acurruca en bola y se envuelve la cola alrededor de la cara. También hibernan el lirón careto, el lirón de bosque, el muscardino, el hámster europeo y el ratón saltador de los prados.
La marmota es probablemente el animal más asociado popularmente a la hibernación. La marmota común vive en América del Norte, con madrigueras de entre 8 y 66 pies, y hiberna desde octubre o noviembre hasta febrero o marzo, hasta cinco meses, reduciendo su temperatura por debajo de los 68 °F. La marmota alpina hiberna en grupos familiares unos seis meses y vive en el Pirineo. La marmota de vientre amarillo excava madrigueras de hasta 22 pies de profundidad y hiberna en grupos sociales de septiembre a mayo. Pueden hibernar hasta ocho meses, reduciendo su frecuencia cardíaca a 3-4 latidos por minuto, origen de la expresión «dormir más que una marmota».
El erizo europeo construye un nido de hojas bajo setos o montones de leña y hiberna de noviembre a abril. Debe pesar al menos 1,3 libras antes de entrar en letargo. Su temperatura baja de 95 a 50 °F, la respiración se reduce a una inhalación cada 2 minutos y los latidos del corazón caen de 190 a unos 20 por minuto, una reducción del 90%.
Los murciélagos constituyen un grupo muy amplio. El pequeño murciélago marrón hiberna entre 5 y 6 meses en cuevas con alta humedad, usando un 98% menos de energía y reduciendo su frecuencia cardíaca de 200-300 a 20 latidos por minuto. También hibernan el murciélago grande de herradura, el ratonero grande, el nóctulo común, la barbastela y el murciélago orejudo dorado. La hibernación responde a un doble motivo: bajas temperaturas y escasez de insectos; puede durar 183 días con despertares cada 10 días.
El oso es la especie más recurrente cuando se pregunta qué animales hibernan, aunque existe debate. Para muchos especialistas no experimenta una auténtica hibernación, sino un «sueño invernal» o letargo, con un descenso térmico de solo unos pocos grados. El oso negro americano hiberna entre 3 y 5 meses, comiendo hasta 20.000 calorías al día en verano para prepararse. Los machos se retiran desde mediados de diciembre, las hembras permanecen más tiempo porque dan a luz durante el invierno.
Entre los roedores de la familia Sciuridae, la ardilla listada del este hiberna unos cuatro meses, despertándose cada pocos días para comer alimentos almacenados. La ardilla terrestre ártica es extraordinaria: su temperatura corporal baja por debajo de 0 °C sin congelarse, habiéndose medido −2,9 °C, el valor más bajo conocido en un mamífero.
Entre los primates, el lémur enano de cola gruesa de Madagascar es el único primate conocido que hiberna, hasta siete meses, acumulando grasa en la cola que alcanza el 40% de su peso. Entre marsupiales, el pósum pigmeo de montaña hiberna bajo la nieve en los Alpes australianos, y la zarigüeya también entra en letargo invernal.
El tejón, el mapache y la mofeta rayada no son hibernadores verdaderos. El zorrillo rayado entra en un letargo en el que su tasa metabólica y temperatura se reducen, bloqueando su guarida con pasto y hojas; puede despertarse de noche si tiene hambre. Los tejones pasan por un sopor de hasta 3 semanas si el clima es muy frío, diferenciándose de la hibernación real en que el ritmo cardíaco no desciende extremadamente.
“El chotacabras pachuca es la única ave conocida que hiberna, hasta 100 días al año. Los hopis la llamaban «el que duerme» mucho antes de que la ciencia lo confirmara.”
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