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naturaleza · sonido
que animal grita de noche, Zorro rojo gritando bajo un cielo estrellado en una noche de invierno
naturaleza ·#137 ·Lectura 10 min. · Redactor: Alicia Zapatero

¿Que animal grita de noche?

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El grito del zorro rojo suena tan humano que muchas personas llaman a la policía creyendo que alguien está en peligro.

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Qué animal grita de noche: la sinfonía sonora de la oscuridad

La noche es un escenario sonoro mucho más rico de lo que solemos percibir. Lejos de tratarse de un único animal responsable de esos gritos que nos despiertan en plena madrugada, la oscuridad alberga una verdadera sinfonía de aullidos, chillidos, trinos y gemidos que obedecen a funciones biológicas muy concretas: atraer pareja, marcar territorio, alertar de peligros o mantener el vínculo con el grupo. Entender qué especies gritan por la noche y por qué lo hacen no es solo una curiosidad, es una forma de apreciar la biodiversidad y las dinámicas de los ecosistemas.


El ejemplo más citado en cualquier lista es, sin duda, el zorro rojo (Vulpes vulpes). Su grito es tan extraño, tan humanizado, que la primera vez que alguien lo escucha cree firmemente que una persona está pidiendo auxilio. Los zorros rojos gritan para atraer a sus futuros compañeros y emplean gruñidos, ladridos y llamadas para comunicarse entre sí. Son animales muy ruidosos, de hábitos nocturnos, y por eso sus vocalizaciones se concentran en las horas de oscuridad.


El biólogo Stephen Harris, de la Universidad de Bristol, documentó que en ocasiones una persona convence a la policía de que alguien está en peligro, simplemente por haber escuchado un zorro. En su estudio sobre zorros urbanos describió dos tipos de vocalizaciones propias de la temporada de apareamiento invernal:


  • El grito corto y explosivo: una advertencia agresiva del macho hacia sus rivales.
  • El chillido: una vocalización más compleja e interactiva, usada por ambos sexos, y sobre todo por las hembras para atraer parejas.

Estos ruidos son un sello de las noches urbanas de invierno. No solo porque los zorros sean más vocales en esa época, sino porque el aire frío y la escasez de vegetación permiten que sus gritos recorran distancias mayores, lo que explica esa claridad escalofriante que se percibe en enero o febrero. Harris relató su propia experiencia: mientras seguía por radio a un raposo en un cementerio, una hembra se deslizó a su espalda, se sentó a menos de dos metros y emitió un grito potentísimo que lo hizo saltar como nunca.


La lechuza común (Tyto alba) es otra gran protagonista. A diferencia del búho estereotipado que ulula, la lechuza emite un chillido ronco y alargado que puede resultar verdaderamente inquietante, comparable al grito de una persona en un bosque. El naturalista inglés Gilbert White escribió en la década de 1780 que los chillidos de estas aves hicieron que aldeas enteras imaginasen que el patio de la iglesia estaba lleno de trasgos y espectros.


Según Jo Plant, de The Barn Owl Trust, las lechuzas vuelan en completo silencio, así que no hay forma de saber que se acercan, y el grito aparece de la nada. Hay personas que han asegurado pensar que se trataba del grito de una mujer. Esa presencia repentina explica por qué en el pasado la lechuza se consideró un animal de mal agüero.


Los gritos de las lechuzas están sincronizados con el otoño: empiezan a escucharse en torno a esa época porque es cuando las jóvenes buscan pareja por primera vez. Aunque suelen aparearse de por vida, los solterones son bastante ruidosos, y los machos también gritan cuando protegen a las hembras en primavera. Si humanos o depredadores amenazan el nido, emiten un silbido fuerte y temible.


Los búhos en general, aves rapaces nocturnas, son famosos por sus ululatos, que funcionan como comunicación territorial, atracción de pareja o contacto entre individuos. El búho cornudo, por ejemplo, es conocido por su profundo llamado "hoo-h'hoo", pero cuando está agitado o defendiendo su territorio produce risas y chillidos ásperos que se transmiten a lo largo de kilómetros. Las lechuzas orientales y occidentales son más sutiles: sus llamadas suenan como un relincho descendente, similar al de un caballo pequeño y distante, o como un trino que recuerda a una puerta oxidada balanceándose con el viento. Estas pequeñas aves, maestras del camuflaje, crean por la noche una atmósfera misteriosa con sus silbidos suaves e inquietantes.

“La lechuza común vuela en completo silencio, por lo que su chillido aparece de la nada y sorprende al oyente.”

Dato clave
que animal grita de noche, Lechuza común volando en silencio entre árboles en la oscuridad
Imagen

Lechuza común volando en silencio entre árboles en la oscuridad

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De aullidos a chillidos, el repertorio nocturno de la fauna

Los lobos protagonizan uno de los sonidos más emblemáticos de la noche. Sus aullidos sirven para reunir a la manada, marcar el territorio o comunicarse a larga distancia, y su complejidad y resonancia son impresionantes. Los coyotes, de forma parecida, emiten aullidos y ladridos que resuenan en la oscuridad, con funciones similares de defensa del territorio y comunicación entre los miembros del grupo.


Entre los felinos, el lince rojo y el puma rara vez vocalizan, pero cuando lo hacen el efecto es tan impactante que cualquiera sentiría la necesidad de llamar a emergencias. El chillido del lince rojo se ha comparado con el llanto de un niño en apuros, y puede escucharse en invierno, durante la época de apareamiento, emitido por machos competidores en muchas regiones de Norteamérica. Al ser félidos esquivos y casi totalmente nocturnos en zonas urbanas, mucha gente no sabe que se despierta con sus vocalizaciones.


El puma produce un sonido de fuerte impresión. El expresidente Theodore Roosevelt describía un sonoro grito de lamento en la penumbra impenetrable, afirmando que ningún hombre podría escuchar un sonido más extraño y salvaje. La analogía más habitual para su vocalización es la de una mujer adulta gritando aterrorizada por su vida, y aunque se cree que es la forma que tienen machos y hembras para encontrarse, las pruebas científicas no son del todo concluyentes.


Los pavos reales también gritan, con sonidos agudos y graznidos que suenan como un niño furioso o como el maullido de un gato. Emiten esos ruidos para anunciar su presencia al entrar en su hábitat, para comunicarse o para impresionar a las hembras, y se les puede escuchar gritar por la noche si se sienten en peligro, advirtiendo así a los demás animales de la presencia de una amenaza.


Los monos gibones son extremadamente territoriales y gritan en voz alta para ahuyentar intrusos, produciendo un sonido comparable a los vítores de aficionados deportivos, con sonidos de "woop woop woow" que, escuchados en grupo, recuerdan a una grada animando un partido. Su grito resulta tan inesperado que asusta a turistas que no lo conocen.


Las ranas y los sapos son protagonistas sonoros de muchas noches, sobre todo en la temporada de reproducción, cuando emiten cantos y croaciones ruidosas para atraer a las hembras. Vocalizaciones que pueden ser muy intensas y persistentes en zonas con alta concentración. Incluso animales pequeños emiten gritos inquietantes para disuadir depredadores: la rana tropical sudamericana Leptodactylus pentadactylus lanza un gemido tan alto que suena como un bebé, y varios geckos emiten un grito con la boca abierta antes de morder.


La urraca y otras aves emiten gritos fuertes y repetitivos para advertir de depredadores o defender su territorio. Junto a ellas, chotacabras, potoos y loros nocturnos completan la orquesta de medianoche. El chotacabras produce un chirrido rítmico y mecánico o un sonido nasal al atardecer, y algunas especies un retumbar que se siente como vibración en el pecho. El potoo común de América Central y del Sur emite un llamado lúgubre y descendente que suena como un fantasma. El kakapo neozelandés, loro no volador y activo solo de noche, produce un "boom" de baja frecuencia que viaja kilómetros para atraer a las hembras.


El grito nocturno tiene múltiples propósitos, variando la frecuencia, intensidad y duración según la especie y la situación. Para las aves nocturnas, que no pueden depender de señales visuales como un plumaje brillante, la voz es su principal herramienta de supervivencia: el chirrido agudo funciona como señal de alarma, de angustia o de agresión intensa; los silbidos ásperos sirven como mecanismo defensivo, llegando algunos búhos a imitar con ellos el silbido de una serpiente; y los trinos rítmicos se emplean para establecer límites territoriales, cortejar o comprobar la ubicación de la pareja.


EspecieTipo de gritoFunción principal
Zorro rojoChillido / grito explosivoApareamiento, territorio
Lechuza comúnChillido ronco y alargadoBúsqueda de pareja, defensa del nido
Búho cornudo"hoo-h'hoo" / risas ásperasTerritorio, contacto
Lobo y coyoteAullidos resonantesReunión de manada, territorio
Lince rojo / pumaChillido agudo / grito de lamentoAparecimiento, encuentro
Pavo realGraznido agudoAlerta, cortejo
Gibón"Woop woop woow"Territorio, grupo
Ranas y saposCroaciones, gemidosApareamiento
Potoo / KakapoLlamada lúgubre / boom graveCortejo nocturno

Varios factores influyen en la frecuencia e intensidad de estos gritos: la época del año, pues en la temporada de apareamiento son más frecuentes; las condiciones climáticas, como temperatura y humedad; la presencia de depredadores, que desencadena gritos de alerta; la disponibilidad de alimento; y la influencia humana, ya que la urbanización o la deforestación alteran los patrones de vocalización. Estos sonidos tienen un impacto ecológico real: facilitan la reproducción, la defensa del territorio y la cohesión social, influyen en la distribución y tamaño de las poblaciones, y afectan al comportamiento de presas y competidores.


Identificar al animal que grita por la noche puede ser un desafío, pero existen estrategias útiles: escuchar atentamente la frecuencia, tonalidad y duración del sonido; usar aplicaciones móviles de identificación de sonidos; investigar las especies locales; consultar guías de campo con descripciones de vocalizaciones; y observar rastros como huellas o excrementos. Para disfrutar de los sonidos nocturnos conviene escuchar en silencio, visitar áreas naturales como bosques o parques, usar un micrófono direccional, grabar los sonidos para analizarlos y conocer la fauna local.

Conclusión:

¿que animal grita de noche?

La próxima vez que te despierte un sonido agudo desde la ventana, no pienses solo en lo que asusta, piensa también en lo que comunica: un zorro buscando pareja, una lechuza vigilando su nido, un lince marcando su territorio. Esos gritos nocturnos son el lenguaje vivo de la naturaleza, y reconocerlos es una forma sencilla y cotidiana de reconectar con ella.

Fuentes: 1º Wildexplained.com, 2º Diaonia.com, 3º NationalGeographic.com.es, 4º FeatheredRealm.com
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Redacción: Alicia Zapatero · Actualizado en: 19/10/2026
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