Qué animal grita de noche: la sinfonía sonora de la oscuridad
La noche es un escenario sonoro mucho más rico de lo que solemos percibir. Lejos de tratarse de un único animal responsable de esos gritos que nos despiertan en plena madrugada, la oscuridad alberga una verdadera sinfonía de aullidos, chillidos, trinos y gemidos que obedecen a funciones biológicas muy concretas: atraer pareja, marcar territorio, alertar de peligros o mantener el vínculo con el grupo. Entender qué especies gritan por la noche y por qué lo hacen no es solo una curiosidad, es una forma de apreciar la biodiversidad y las dinámicas de los ecosistemas.
El ejemplo más citado en cualquier lista es, sin duda, el zorro rojo (Vulpes vulpes). Su grito es tan extraño, tan humanizado, que la primera vez que alguien lo escucha cree firmemente que una persona está pidiendo auxilio. Los zorros rojos gritan para atraer a sus futuros compañeros y emplean gruñidos, ladridos y llamadas para comunicarse entre sí. Son animales muy ruidosos, de hábitos nocturnos, y por eso sus vocalizaciones se concentran en las horas de oscuridad.
El biólogo Stephen Harris, de la Universidad de Bristol, documentó que en ocasiones una persona convence a la policía de que alguien está en peligro, simplemente por haber escuchado un zorro. En su estudio sobre zorros urbanos describió dos tipos de vocalizaciones propias de la temporada de apareamiento invernal:
- El grito corto y explosivo: una advertencia agresiva del macho hacia sus rivales.
- El chillido: una vocalización más compleja e interactiva, usada por ambos sexos, y sobre todo por las hembras para atraer parejas.
Estos ruidos son un sello de las noches urbanas de invierno. No solo porque los zorros sean más vocales en esa época, sino porque el aire frío y la escasez de vegetación permiten que sus gritos recorran distancias mayores, lo que explica esa claridad escalofriante que se percibe en enero o febrero. Harris relató su propia experiencia: mientras seguía por radio a un raposo en un cementerio, una hembra se deslizó a su espalda, se sentó a menos de dos metros y emitió un grito potentísimo que lo hizo saltar como nunca.
La lechuza común (Tyto alba) es otra gran protagonista. A diferencia del búho estereotipado que ulula, la lechuza emite un chillido ronco y alargado que puede resultar verdaderamente inquietante, comparable al grito de una persona en un bosque. El naturalista inglés Gilbert White escribió en la década de 1780 que los chillidos de estas aves hicieron que aldeas enteras imaginasen que el patio de la iglesia estaba lleno de trasgos y espectros.
Según Jo Plant, de The Barn Owl Trust, las lechuzas vuelan en completo silencio, así que no hay forma de saber que se acercan, y el grito aparece de la nada. Hay personas que han asegurado pensar que se trataba del grito de una mujer. Esa presencia repentina explica por qué en el pasado la lechuza se consideró un animal de mal agüero.
Los gritos de las lechuzas están sincronizados con el otoño: empiezan a escucharse en torno a esa época porque es cuando las jóvenes buscan pareja por primera vez. Aunque suelen aparearse de por vida, los solterones son bastante ruidosos, y los machos también gritan cuando protegen a las hembras en primavera. Si humanos o depredadores amenazan el nido, emiten un silbido fuerte y temible.
Los búhos en general, aves rapaces nocturnas, son famosos por sus ululatos, que funcionan como comunicación territorial, atracción de pareja o contacto entre individuos. El búho cornudo, por ejemplo, es conocido por su profundo llamado "hoo-h'hoo", pero cuando está agitado o defendiendo su territorio produce risas y chillidos ásperos que se transmiten a lo largo de kilómetros. Las lechuzas orientales y occidentales son más sutiles: sus llamadas suenan como un relincho descendente, similar al de un caballo pequeño y distante, o como un trino que recuerda a una puerta oxidada balanceándose con el viento. Estas pequeñas aves, maestras del camuflaje, crean por la noche una atmósfera misteriosa con sus silbidos suaves e inquietantes.
“La lechuza común vuela en completo silencio, por lo que su chillido aparece de la nada y sorprende al oyente.”
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