Narval: el animal ártico que dio origen al mito del unicornio de mar
Cuando alguien se pregunta qué animal ártico es el llamado unicornio de mar, la respuesta es inequívoca: el narval, nombre científico Monodon monoceros. Se trata de un cetáceo odontoceto de la familia Monodontidae que vive en las aguas heladas del Ártico y del norte del Atlántico. Es el único miembro del género Monodon y, junto con la beluga, forma una de las dos únicas especies de su familia. De hecho, se ha documentado un híbrido entre ambas, apodado "narluga", lo que da una idea del parentesco cercano entre estos dos mamíferos.
El rasgo que le valió su apodo legendario es el largo colmillo helicoidal que portan los machos, una protuberancia de marfil que emerge desde la mandíbula superior. Ese diente en espiral alimentó durante siglos la leyenda europea del unicornio, hasta que en el siglo XVII los eruditos demostraron que los supuestos "cuernos de unicornio" no eran más que dientes de narval.
La descripción científica formal la realizó Linneo en 1758 en su obra Systema naturae. Su nombre binomial procede del griego: monodon significa "un solo diente" y monoceros, "unicornio". Una traducción literal que ya lo dice todo: un diente con un cuerno. En nórdico antiguo, el nombre común viene de nár-hvalr, compuesto de nár (cadáver) y hvalr (ballena), es decir "ballena cadáver", porque su piel gris moteada recordaba a los vikingos la palidez de un ahogado. Los inuit, por su parte, lo llaman qilalugaq qernertag, "el que es bueno curvándose hacia el cielo", por la costumbre de arquear la espalda al bucear y levantar el colmillo apuntando hacia arriba.
En el registro fósil existe un pariente extinto, Odobenocetops, la "ballena con cara de morsa", que también lucía colmillos largos, aunque orientados hacia atrás y en pares. La familia Monodontidae se separó del resto de delfinoideos hace entre 11 y 15 millones de años, y durante el Mioceno y Plioceno sus miembros habitaban aguas más cálidas, como demuestran fósiles hallados en Baja California.
El cuerpo del narval es robusto y está perfectamente adaptado al frío extremo. No tiene aleta dorsal, sino una cresta baja de unos 5 cm de alto y entre 60 y 90 cm de largo, una adaptación que le permite deslizarse bajo las placas de hielo sin encajarse. Su aleta caudal es marcadamente convexa y las pectorales miden entre 30 y 40 cm. Entre un 30 y un 35 por ciento de su peso corporal es grasa, con una capa subcutánea de 5 a 10 cm que aísla al animal en aguas que pueden bajar a −1,8 °C.
| Característica | Machos | Hembras |
|---|---|---|
| Longitud (sin colmillo) | 4 - 5,5 m | 3,8 - 4 m |
| Peso | hasta 1.600 kg | 900 - 1.000 kg |
| Colmillo | 1,5 - 2,5 m (media ~2 m) | ~15 % con colmillo corto |
| Madurez sexual | 8 - 9 años | 5 - 7 años |
La coloración del narval cambia con la edad y permite estimar su edad a simple vista. Las crías nacen gris azulado, pardusco o chocolate oscuro, sin manchas. Los juveniles se vuelven negro azulados. Los adultos muestran un moteado gris sobre fondo blanquecino, más intenso en dorso y flancos. Los individuos muy viejos pueden volverse casi completamente blancos. El patrón moteado se desarrolla hasta los dos años de edad.
Lo más extraordinario del colmillo es su función sensorial. Contiene millones de diminutos túbulos, con estimaciones de hasta 10 millones de terminaciones nerviosas, que conectan la superficie de cemento con el núcleo del diente y llegan al sistema nervioso central. Esto lo convierte en un órgano sensorial de enorme precisión, capaz de detectar temperatura, presión, movimiento, salinidad y diferencias en la concentración de moléculas del agua. Información vital para sobrevivir en el Ártico.
La función del colmillo sigue siendo una de las cuestiones más debatidas en biología marina. Se ha propuesto como transductor de sonidos en la ecolocalización, arma defensiva, mecanismo de enfriamiento, herramienta de caza y carácter sexual secundario. En 2017, unos drones grabaron en Tremblay Sound (Canadá) a un narval dando golpecitos con el colmillo a bacalaos árticos para aturdirlos antes de comerlos. Los machos con colmillos más largos suelen estar en mejor estado físico y tienen mayor éxito reproductivo, lo que sugiere que funciona como indicador de aptitud genética.
“El narval bucea hasta 1.864 metros de profundidad en invierno, superando a la mayoría de cetáceos.”
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