La pandemia de COVID-19 tiene su origen formalmente situado en el año 2019, aunque sus primeras señales alarmantes comenzaron a observarse en la ciudad china de Wuhan. Los registros médicos y las notificaciones iniciales indican que los primeros casos confirmados de neumonía por coronavirus desconocido se identificaron a finales de octubre o principios de noviembre de 2019, aunque no fue hasta 31 de diciembre de 2019 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue notificada oficialmente sobre una serie de casos de neumonía de origen desconocido en esa región. Este momento marca el punto de partida documentado internacionalmente para el rastreo epidemiológico del virus, que luego sería identificado como SARS-CoV-2. La identificación genética del patógeno se completó rápidamente en los primeros días de 2020, confirmando que se trataba de un coronavirus nuevo para el ser humano, lo que disparó las alertas sanitarias a nivel mundial y obligó a las autoridades chinas a imponer bloqueos estrictos en Wuhan para contener la propagación inicial.
Aunque el brote comenzó a gestarse en los últimos meses de 2019, fue durante 2020 cuando la enfermedad se convirtió en una emergencia global sin precedentes. En enero de 2020, se confirmaron los primeros casos fuera de China, principalmente en Tailandia y Japón, marcando el inicio de la expansión internacional. La OMS declaró el estado de emergencia sanitaria pública internacional a finales de enero de 2020 y, poco después, en marzo de ese mismo año, clasificó oficialmente la situación como una pandemia mundial. Este salto de un brote regional a una crisis global transformó por completo la economía, la política y la vida cotidiana de miles de millones de personas. Durante 2020, el mundo experimentó cierres comerciales, teletrabajo masivo, desarrollo acelerado de vacunas y medidas de distanciamiento social que definieron el carácter del año en la historia contemporánea.
En resumen, aunque los primeros casos surgieron a finales de 2019, es este año el que se reconoce oficialmente como el punto de partida documentado de la crisis del COVID-19. La transición hacia una emergencia global durante 2020 consolidó su impacto histórico, haciendo de esos dos años los pilares fundamentales para entender la evolución y las consecuencias de esta pandemia mundial.