La aparición del SARS-CoV-2 en México marcó un punto de inflexión en la historia reciente del país, transformando por completo la vida social, económica y sanitaria de su población. Aunque el virus ya circulaba globalmente desde finales de 2019,
los primeros indicios concretos en territorio mexicano comenzaron a detectarse en febrero de 2020. En esa etapa inicial, las autoridades sanitarias estaban aún definiendo los protocolos de rastreo y diagnóstico ante un patógeno que, hasta entonces, era desconocido para la mayoría de los sistemas de salud mundiales.
El primer caso confirmado en México se dio a conocer oficialmente el 28 de febrero de 2020. Según los reportes del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Dr. Luis Legorreta y el Ministerio de Salud, la paciente afectada era una mujer que había viajado recientemente desde Wuhan, China, epicentro inicial de la pandemia. Este diagnóstico activó de inmediato las alarmas sanitarias a nivel nacional y provocó una rápida reorganización de los servicios de salud para contener posibles brotes comunitarios.
El inicio de la pandemia en México fue un proceso rápido que pasó de la incertidumbre inicial a la crisis sanitaria total en cuestión de semanas, dejando una huella imborrable en la memoria colectiva y en las políticas públicas del país.