Cómo se fabrica el papel: del árbol a la hoja en 7 pasos
La fabricación del papel es uno de los procesos industriales más antiguos y, al mismo tiempo, uno de los más perfeccionados de la historia. Aunque se originó en China alrededor del año 105 d.C., hoy en día la producción es altamente mecanizada y permite fabricar millones de toneladas de papel al año con una eficiencia asombrosa. El punto de partida es la materia prima. La fuente principal es la madera de árboles de crecimiento rápido como el eucalipto, el pino, el abeto o el chopo. También se utiliza papel reciclado, que representa hoy alrededor del 58% de la producción mundial. En el caso de la madera, los troncos se cortan en discos y luego en astillas de unos 3-5 cm de largo. El paso crucial es la elaboración de la pulpa. Existen dos métodos principales: la pulpa mecánica, donde las astillas se trituran físicamente (rinden más papel por tonelada de madera pero produce un papel menos resistente), y la pulpa química, donde las astillas se cocinan en un digestor con hidróxido de sodio y sulfito de sodio a alta temperatura, rompiendo la lignina que une las fibras de celulosa. Este método, conocido como proceso kraft, es el más utilizado mundialmente. Tras la cocción, la pulpa resultante es una masa fibrosa que contiene aún impurezas. Se la somete a un proceso de lavado y blanqueamiento. El blanqueamiento puede hacerse con cloro, dióxido de cloro u oxígeno para eliminar los pigmentos de lignina restantes y dar al papel su característico color blanco. Cada vez se priorizan métodos más ecológicos como el blanqueo ECF (Elemental Chlorine Free). A continuación viene la refinación de la pulpa. Las fibras de celulosa se trituran ligeramente en refinos para aumentar su superficie y capacidad de entrelazarse entre sí. Es como si las fibras, al estar más "aplastadas", encajaran mejor unas con otras, creando una lámina cohesionada. A esta etapa se le añade agua (hasta un 99% del peso total) y diversos aditivos según el tipo de papel deseado: arcillas para opacidad, almidones para resistencia, o resinas para impermeabilización. El formado de la hoja ocurre en la sección formadora de la máquina de papel. La suspensión acuosa de fibras se vierte sobre una banda metálica perforada (la "cinta de alambre" o Fourdrinier) que avanza a gran velocidad. El agua se drena por los agujeros y las fibras quedan depositadas entrelazadas formando una lámina húmeda de aproximadamente un 6% de sólidos. Después viene la compresión y secado. La lámina húmeda pasa entre rodillos presores que eliminan más agua, y luego atraviesa una serie de cilindros calefactados (a temperaturas de 130-150 °C) donde se evapora el agua restante hasta llegar al 2-6% de humedad final. Es aquí donde el papel adquiere su rigidez y forma definitiva. El último paso es el acabado. El papel puede pasar por calandras (rodillos lisos a alta presión) para darle suavidad y uniformidad, o ser grabado con texturas específicas. Finalmente se enrolla en bobinas de varias toneladas o se corta en hojas del tamaño deseado. Un dato llamativo: una máquina moderna de papel puede producir hasta 1500 metros de papel por minuto, lo que equivale a imprimir varios libros por segundo. En el caso del papel reciclado, el proceso es similar pero se omite la cocción química. El papel usado se tritura en agua, se elimina la tinta con un proceso de depuración y centrifugado, se separan las fibras y se reinicia el ciclo desde la refinación. Este método ahorra aproximadamente el 40% de la energía y reduce en un 60% la emisión de dióxido de carbono frente a la producción con pulpa virgen.
El proceso Kraft de cocción química se realiza a 170 °C durante unos 30 minutos para romper la lignina y liberar las fibras de celulosa.
Dato clave