Cómo se fabrica la vitamina D: del sol a la industria
La vitamina D no es una sustancia única, sino un grupo de moléculas liposolubles estructuralmente muy parecidas entre sí. Las dos formas más relevantes para el ser humano son el colecalciferol (vitamina D3) y el ergocalciferol (vitamina D2). Lo que la hace verdaderamente especial es que, a diferencia del resto de las vitaminas, el organismo es capaz de producirla por sí mismo siempre que reciba luz solar. Por eso se la apodó con tanta razón como "vitamina solar".
La fabricación natural arranca en la propia piel. En las capas profundas de la epidermis, sobre todo en el estrato basal y el estrato espinoso, reside un derivado del colesterol llamado 7-dehidrocolesterol, también conocido como provitamina D3. Cuando la piel desnuda recibe la radiación ultravioleta B (UVB) del sol, ese precursor absorbe la energía lumínica y se desencadena una reacción química que lo convierte en pre-vitamina D3. Este paso, sin embargo, no es inmediato: la pre-vitamina D3 es una molécula inestable que, impulsada por el calor corporal, se reorganiza y termina dando lugar al colecalciferol, la vitamina D3 propiamente dicha.
Un detalle crucial: la vitamina D3 que nace en la piel es biológicamente inactiva. Para funcionar necesita pasar por dos hidroxilaciones sucesivas, una en el hígado y otra en el riñón. Solo al final de ese doble proceso se transforma en la hormona activa que regula la absorción intestinal de calcio, magnesio y fósforo, y que modula la expresión génica en múltiples tejidos.
El primer paso ocurre en el hígado. La enzima 25-hidroxilasa introduce un grupo hidroxilo en el carbono 25 del colecalciferol, produciendo la 25-hidroxivitamina D3, llamada también calcidiol. Este metabolito es el principal que circula por la sangre y el que se mide en las analíticas para conocer el estado de vitamina D de una persona. Viaja unido a una proteína transportadora específica, la DBP (Vitamin D Binding Protein), generada en el propio hígado, que le permite interactuar con otras hormonas y activar genes.
El segundo paso se completa en los riñones. Allí abundan las enzimas 1-alfa-hidroxilasa, que insertan un nuevo grupo hidroxilo en el carbono 1 de la 25-hidroxivitamina D3, obteniendo la 1,25-dihidroxivitamina D3, el calcitriol, forma biológicamente activa. Se habla entonces de funciones endocrinas: la vitamina se produce en el riñón y actúa sobre tejidos alejados.
Aunque los riñones son los grandes fabricantes de calcitriol, se ha detectado 1-alfa-hidroxilasa en otros órganos, capaz de sintetizar vitamina D activa en cantidades menores. Eso explica parte de sus efectos locales, por ejemplo en el sistema inmunitario y en la diferenciación celular.
El organismo también cuenta con un mecanismo de apagado. En los riñones, la enzima 24-hidroxilasa puede bloquear el calcitriol convirtiéndolo en calcitetrol (1,24,25-trihidroxi-colecalciferol). Esa regulación fina es la razón por la que la exposición solar moderada no suele provocar exceso de vitamina D, y por la que la toxicidad aparece casi siempre por ingestión de dosis muy altas de suplementos, con síntomas como hipercalcemia, náuseas, debilidad o problemas renales.
Se estima que cerca del 80% de las necesidades diarias de vitamina D se cubren con la exposición solar; los alimentos aportan cantidades mucho menores. Para alcanzar los requerimientos suele bastar con exponerse al sol entre 15 y 30 minutos al día, preferentemente antes de las 12 del mediodía y después de las 17 horas, protegiendo la piel si la permanencia es larga, porque los rayos UVB también pueden producir quemaduras.
La síntesis cutánea está condicionada por muchos factores: hora del día, latitud, estación del año, cantidad de piel expuesta, uso de protector solar, ropa, contaminación, edad y tono de piel. Las personas de piel más oscura o de edad avanzada necesitan más tiempo para producir la misma cantidad que una persona joven de piel clara. Conviene recordar que los rayos UVA de cabinas de bronceado no generan vitamina D: solo los UVB son eficaces, y únicamente máquinas médicas especializadas los emiten.
Junto a la vía solar, la vitamina D llega desde la dieta. Los alimentos más ricos son:
- Pescados grasos: salmón, atún, caballa
- Hígado y yema de huevo
- Productos fortificados: leche, yogur, queso, cereales, margarinas, bebidas vegetales
Tanto la D3 como la D2 siguen las mismas vías metabólicas para activarse, aunque la D2 (ergocalciferol, procedente del ergosterol) se considera habitualmente menos absorbible que la D3.
“Los líquenes (simbiosis hongo-alga) permiten producir vitamina D3 vegana químicamente idéntica a la animal, con la misma biodisponibilidad.”
Dato clave