Diferencia entre Mar y Océano: Guía Completa para Entender el Océano Mundial
El mar, considerado de forma genérica como el conjunto de los mares y océanos, también llamado océano mundial, es el cuerpo de agua salada interconectada que cubre más del 70% de la superficie de la Tierra. Hablamos de una extensión aproximada de 361.132.000 km² y un volumen total cercano a los 1.332.000.000 km³. Este sistema no es un simple depósito de agua, modera el clima del planeta y desempeña papeles esenciales en los ciclos del agua, del carbono y del nitrógeno, haciendo que cualquier conversación sobre nuestro planeta pase inevitablemente por este líquido vital.
La palabra «mar» también se emplea para designar secciones más pequeñas del océano, en parte interiores, y algunos grandes lagos salados totalmente interiores, como el mar Caspio, el mar Muerto o el mar de Aral, de los que se habla entonces como mares cerrados o interiores, aunque el término geográficamente correcto sería el de lago endorreico. Es decir, la lengua cotidiana nos lleva a llamar «mar» a cosas que la geografía clasifica como lagos.
La principal diferencia entre mar y océano radica en la extensión. Los océanos son las masas de agua más grandes y profundas de la Tierra, mientras que los mares son cuerpos de agua salada considerablemente menores, que en muchas ocasiones forman parte del océano y están parcialmente encerrados por tierra. Los océanos son abiertos, presentan mayores profundidades y fuertes corrientes marinas, y separan continentes; los mares, en cambio, se sitúan entre la tierra y los océanos, en los márgenes continentales o en zonas interiores, y suelen carecer de salidas naturales amplias.
No existe, sin embargo, una distinción taxativa y universal entre ambos conceptos. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar establece que todo el océano es «mar». La máxima autoridad internacional en materia de delimitación, la Organización Hidrográfica Internacional (IHO), en su publicación Limits of oceans and seas, no establece diferencia alguna entre océanos y mares: se limita a enumerarlos y asignarles un número. En ella figuran 5 océanos (el Atlántico y el Pacífico divididos cada uno en Norte y Sur) y 57 mares, algunos de ellos subdivididos en cuencas o con mares interiores, como el Báltico, el Mediterráneo y los mares del archipiélago de la India Oriental.
Atendiendo al contacto con el océano, los mares se clasifican en tres grandes grupos. Los mares litorales o costeros pueden considerarse golfos muy grandes y ampliamente abiertos del océano, sin umbral submarino que los separe, pero distinguibles por ser menos profundos, con mareas de mayor amplitud y aguas más cálidas; ejemplos son el mar de Beaufort, el mar de Noruega o el mar de Omán. Los mares epicontinentales se asientan sobre la plataforma continental, con un lecho medio de 200 metros o menos, como el mar del Norte o el mar Argentino. Los mares continentales están enteramente situados dentro de un continente, comunicados con el océano por un estrecho poco profundo que crea un umbral, como el Mediterráneo, el Báltico, el mar Negro o el mar del Japón.
Por último, los mares cerrados o interiores ocupan extensas depresiones endorreicas y son en rigor grandes lagos salados: mar Muerto, mar Caspio y mar de Aral. Esta clasificación nos recuerda que la frontera entre un mar y un lago es, a veces, puramente convencional.
Los océanos, por su parte, forman parte de la hidrosfera del planeta y cubren la mayor parte de la superficie terrestre, estimada en torno al 71%. Históricamente se reconocieron cuatro océanos, hasta que en el año 2000 la Organización Hidrográfica Internacional añadió el océano Austral o Antártico, de modo que actualmente se reconocen cinco: Pacífico, Atlántico, Índico, Ártico y Antártico.
El océano Pacífico, con unos 166 millones de km², es el más extenso de todos y abarca cerca del 30% de la superficie del planeta; el Atlántico, con unos 81,7 millones de km², separa América de Europa y África y es el más importante desde el punto de vista de los flujos comerciales; el Índico ocupa casi 74 millones de km²; el Antártico unos 20,3 millones; y el Ártico, con unos 14 millones de km², es el más pequeño y está cubierto en gran parte por masas de hielo.
La profundidad es el segundo gran factor diferenciador. Las fosas oceánicas, que son las zonas más profundas de la Tierra, se encuentran en los océanos, especialmente en el Pacífico: la Fosa de las Marianas supera los 10.900 metros, la fosa de Puerto Rico en el Atlántico alcanza unos 8.605 metros y la fosa de las Kermadec en el Índico ronda los 10.047 metros. La profundidad media del Pacífico es de unos 4.000 metros, mientras que la del mar Mediterráneo es de aproximadamente 1.500 metros.
Los mares pueden tener zonas profundas —el pozo de Matapan en el Mediterráneo con 5.121 metros, la fosa Caimán en el Caribe con unos 7.686 metros, o los 2.212 metros del mar Negro—, pero en promedio son mucho menos profundos que los océanos. Aquí hay una tabla comparativa que resume las cifras más relevantes:
| Parámetro | Océano | Mar |
|---|---|---|
| Extensión | Masas mayores (miles de millones km²) | Porciones menores del océano |
| Profundidad media | ~4.000 m (Pacífico) | ~1.500 m (Mediterráneo) |
| Fosas máximas | +10.900 m (Marianas) | ~7.686 m (Caimán, Caribe) |
| Ubicación | Separan continentes | Márgenes continentales / interiores |
“La IHO reconoce 5 océanos y 57 mares sin establecer una frontera taxativa entre ambos: todo el océano es, legalmente, «mar».”
Dato clave