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naturaleza · jardinería
como plantar olivos, Manos plantando un olivo joven en hoyo con tutor y riego abundante
naturaleza ·#1169 ·Lectura 16 min. · Redactor: Alicia Zapatero

¿Como plantar olivos?

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El hoyo debe ser al menos el doble de grande que el cepellón: mínimo 40x40x40 cm, ideal 60x60x60 cm en suelo duro

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Cómo plantar olivos: guía práctica de principio a fin

El olivo, Olea europaea L., es uno de esos árboles que acompañan a una familia durante generaciones. Cultivo perenne, longevo, símbolo del Mediterráneo, se planta por su fruto, por su aceite, por su resistencia y también por ese porte sereno que da sombra y carácter a un jardín. Plantarlo bien desde el primer día no es un capricho estético: una plantación bien diseñada dura décadas, mientras que una mal planteada arrastra problemas de vigor, producción, recolección y rentabilidad durante años. Por eso, antes de cavar el primer hoyo conviene mirar con calma el suelo, el agua, el clima, la pendiente, la mecanización posible, la variedad adecuada, el marco de plantación, la inversión y la salida comercial del fruto. No te dejes llevar solo por la variedad de moda o por el marco que puso el vecino.


El olivo necesita climas templados a cálidos, con inviernos suaves y veranos secos y calurosos. Aguanta la sequía con notable soltura y tolera temperaturas de entre -5 y -7 °C, pero por debajo de -8 o -10 °C las ramas sufren daños serios, así que es sensible a heladas intensas y prolongadas. Su crecimiento óptimo se mueve entre los 18 y 22 °C, y necesita un invierno fresco para inducir una buena floración. En zonas templadas, lo ideal es plantar en otoño, coincidiendo con las primeras lluvias, para que el olivo arraigue antes del verano. En zonas con heladas fuertes, plantar en primavera, de marzo a mayo (o febrero-abril), evitando el frío y asegurando que el suelo tenga buena humedad para que la planta eche raíces.


El terreno ideal es profundo, bien drenado, con textura franca o franco-arenosa y un pH entre 6 y 8,5. Prefiere terrenos sueltos, calcáreos, arenosos o volcánicos, con buena permeabilidad y pH neutro o ligeramente alcalino. Tolera la caliza y los suelos pobres sin mayor problema. Lo que no perdona es el encharcamiento: las raíces del olivo son muy sensibles a la asfixia radicular y la pudrición, así que si el suelo retiene demasiada humedad, la planta se resiente gravemente.


En la península Ibérica, el olivo da aceitunas en Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, el litoral mediterráneo, Baleares y buena parte del valle del Ebro. En la meseta norte y zonas altas con inviernos de -12/-15 °C ya está en el límite, y en la España atlántica funciona más como ornamental, porque la humedad favorece el repilo y la tuberculosis, con excepciones en valles cálidos y secos del interior.


Antes de plantar, haz un análisis de suelo. Revisa textura, profundidad efectiva, pH, conductividad, sodio, caliza, materia orgánica, fósforo, potasio, calcio, magnesio y micronutrientes. Vigila problemas de salinidad o desequilibrios de cationes. En función de los resultados, puedes corregir con caliza para subir el pH, con yeso para la sodicidad, o con materia orgánica para mejorar estructura y retención de humedad. Se recomienda una labor profunda de subsolado o desfonde de 60-80 cm para romper capas compactadas, solo cuando haya compactación o capas limitantes y sin trabajar el suelo en exceso de humedad. Después, arado y rastra para afinar el terreno, incorporando enmiendas o fertilización de fondo solo si el análisis lo justifica.


La elección del material vegetal es clave. Lo más habitual son plantones enraizados de 1-2 años en contenedor, procedentes de estaquilla enraizada. También se puede reproducir vegetativamente. Las variedades deben seleccionarse por clima, suelo, resistencia a enfermedades, uso (aceite o mesa) y compatibilidad de polinización. Conviene elegir una variedad de la comarca, adaptada al clima y conocida por los vecinos y la almazara.


VariedadZona habitualAptitud
PicualJaén, Granada, CórdobaAceite estable e intenso, muy productiva
HojiblancaAndalucíaDoble aptitud: mesa y aceite
ArbequinaCataluña, LevantePorte pequeño, entra pronto en producción, aceite suave, buena en jardín y maceta
CornicabraCastilla-La ManchaRústica, aceite de calidad
Manzanilla / Gordal sevillanaSevilla y alrededoresAceituna de mesa
EmpeltreValle del EbroClima continental, doble aptitud
ArrónizZonas frescas del norteAceite en zonas frías

Los plantones deben tener un sistema radicular sano, sin plagas ni enfermedades, altura de al menos 40-60 cm y buen vigor, y deben comprarse con pasaporte fitosanitario. No escatimes en la calidad de la planta: es la base de todo lo que viene después.


El marco de plantación depende del sistema de cultivo elegido, que influye en la mecanización, la poda y la recolección. No es lo mismo una finca de secano con olivos centenarios que un olivar superintensivo con cosechadora.


SistemaMarcoDensidadCaracterísticas principales
Tradicional8x8 m o 10x10 m100-150 árboles/haSecano, menor inversión, entrada lenta en producción
Intensivo6x5 m300-400 árboles/haRegadío, compromiso entre inversión y rapidez de retorno
Superintensivo (seto)4x1,5 m1.500-2.000 árboles/haRiego obligatorio, mecanización clara, variedades adaptadas a seto

En secano tradicional, marcos de 7-10 m. En regadío intensivo, de 6x4 a 7x5 m. El superintensivo exige fincas con riego, mecanización clara y variedades específicas, con mayor inversión y manejo técnico exigente. En un jardín, deja unos 5 metros libres alrededor del olivo, que crece más de lo que parece.


Llegamos al momento de plantar. Abre hoyos de unos 40x40x40 cm, o de 60x60x60 cm si el cepellón es grande. El hoyo debe ser al menos el doble de grande que el cepellón. En suelos muy duros o arcillosos, rompe bien el fondo y las paredes para que las raíces no queden encerradas, y añade grava y arena para mejorar el drenaje. Coloca el plantón con cuidado, con el cuello a la altura del suelo, sin enterrarlo más de como estaba en el contenedor. Rellena con tierra mezclada con compost o estiércol maduro, sin rellenar el hoyo con un sustrato mucho más rico que el suelo de alrededor, porque las raíces se quedarían dentro sin expandirse. Presiona o apisona ligeramente para eliminar bolsas de aire, forma un alcorque y riega abundantemente, entre 30 y 50 litros, para asentar el suelo. Instala un tutor para proteger del viento y asegurar el porte vertical, atando el tronco con una cuerda suave sin estrangularlo. Coloca un protector de tronco contra conejos, roedores y herbicidas. Un acolchado o mulch orgánico (corteza, paja, grava) alrededor del tronco ayuda mucho, dejando unos centímetros libres en la base para evitar acumulación de humedad.

“Un olivo bien plantado produce aceitunas entre el 3º y 5º año, plena producción a los 8-10 años y pico de cosecha a partir de los 20”

Dato clave
como plantar olivos, Olivar andaluz con recolección artesanal de aceitunas en mantas
Imagen

Olivar andaluz con recolección artesanal de aceitunas en mantas

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Del hoyo a la aceituna, todo lo que marca la diferencia

El riego es uno de los cuidados más importantes en los primeros años. El olivo es muy resistente a la sequía, sí, pero no tolera la falta de agua en sus inicios. Durante los dos o tres primeros veranos conviene regar cada 7-15 días según el calor y el tipo de suelo, con 20-50 litros por riego, hasta que la lluvia de otoño tome el relevo. En plantaciones con regadío por goteo, lo apropiado el primer año es dar unos 2 riegos por semana con 10-30 litros por riego, sin pasar de 3 riegos semanales. Un árbol adulto de secano sobrevive y produce con lluvias moderadas, aunque con menos cosecha y más vecería. Con riego, los momentos que más cuentan son la primavera (floración y cuajado) y el final del verano, cuando la aceituna engorda y acumula aceite. Tolerando un riego reducido a mediados del verano. Lo que nunca soporta es el encharcamiento: en suelos pesados, no se riega si la tierra sigue húmeda. En regadío, analiza el agua antes de dimensionar el sistema, porque salinidad, sodio, bicarbonatos o cloruros elevados pueden generar problemas serios.


El abonado del olivo es poco exigente, pero no innecesario. Al plantar, aporta materia orgánica en el hoyo. Al final del invierno, reparte bajo la copa compost o estiércol muy hecho: unos 3-5 kg en árboles jóvenes y 10-20 kg en adultos. El nitrógeno es el elemento que más agradece, pero en exceso provoca brotes tiernos, más repilo y más tuberculosis. En secanos pobres, un aporte de potasio mejora la cosecha. En suelos calizos, si observas cuajado deficiente o brotes deformes, puede faltar boro, conviene confirmarlo con un análisis antes de corregir. A partir del segundo año, planifica la fertilización basándote en análisis foliar y del suelo, aplicando NPK y microelementos como boro y zinc. El análisis foliar permite comprobar qué absorbe realmente el árbol: nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio, boro, hierro, manganeso, zinc y cobre. No fuerces el crecimiento con nitrógeno si hay problemas de raíz, agua, salinidad o desequilibrios nutricionales.


Durante los dos primeros años, mantén el área libre de malezas alrededor del plantón, usando acolchados orgánicos o herbicidas selectivos. La sanidad de una plantación nueva empieza antes de plantar: planta sana, suelo sin problemas graves, drenaje correcto, herramientas limpias y vigilancia de síntomas. No plantes olivos donde ha habido verticilosis ni tras cultivos sensibles a ella como algodón, tomate o patata. Vigila plagas y enfermedades:


  • Repilo: manchas circulares en el haz, tratar con cobre en otoño y primavera en años lluviosos.
  • Tuberculosis: tumores en ramas; desinfectar herramientas, podar en seco, aplicar cobre tras heladas o granizo.
  • Mosca del olivo: aceitunas picadas que caen o dan aceite ácido; mosqueros con atrayente, caolín, cosechar pronto.
  • Prays: galerías en flores; Bacillus thuringiensis al inicio de la floración.
  • Barrenillo: ramitas secas con orificios; retirar la leña de poda.
  • Cochinilla de la tizne y verticilosis: esta última no tiene cura y obliga a no plantar en suelos infectados.

La poda busca equilibrar madera nueva y cosecha, ya que el olivo fructifica en los ramos que crecieron el año anterior. La poda de formación, en los primeros 2-3 años, establece la estructura: un tronco único de 60-100 cm y 3-4 ramas principales en vaso abierto, admitiendo variedades de porte pequeño como 'Arbequina' formas en eje. La poda de producción es moderada, cada uno o dos años: aclarar el centro para que entre la luz, quitar chupones verticales (varetas) y rebrotes del pie, rebajar ramas demasiado altas. Época: después de la cosecha, de finales de invierno a principios de primavera, pasadas las heladas fuertes. Evita podar con tiempo húmedo, porque las heridas son puerta de entrada de la tuberculosis. La leña de poda amontonada junto a los árboles atrae al barrenillo, retírala o destrúyela antes de los calores.


La propagación del olivo admite varios métodos. Los esquejes o estacas leñosos/semileñosos de 20-25 cm, tomados de un olivo sano a finales de primavera o verano, se cortan en bisel, se eliminan las hojas inferiores, se sumergen en hormona de enraizamiento y se plantan en turba y arena o perlita a partes iguales, manteniendo humedad y temperatura de 20-25 °C. En 1-2 meses enraízan y se trasplantan. También se usa el acodo aéreo (incisión en rama viva envuelta en musgo húmedo) y los injertos sobre patrones resistentes para cambiar variedad o mejorar la adaptación. La siembra por semilla es más lenta: limpia los huesos de aceituna madura, remójalos 24 horas desechando los que flotan, escarifica (rompiendo o lijando la carcasa) y estratifica en frío 1-3 meses en arena húmeda en el refrigerador. Después siembra a 2-3 cm en sustrato ligero a 20-25 °C, germinando en 4-8 semanas. Un olivo de semilla puede tardar más de cinco años en florecer.


El olivo empieza a dar aceitunas entre el tercer y el quinto año desde la plantación de un plantón de vivero ('Arbequina' es de las más precoces; un olivo de hueso tarda bastante más), y alcanza plena producción hacia los 8-10 años, con su mayor productividad a partir de los 20 años. Un olivo de unos 50 años, bien manejado en marco tradicional, produce entre 30 y 60 kg de aceituna por campaña, y en condiciones óptimas supera los 100 kg por árbol en años excepcionales. La floración se produce en mayo-junio y la cosecha va de septiembre-octubre para aceituna de mesa en verde (cuando vira de verde intenso a verde amarillento) a noviembre-enero para aceite, cuando la mayoría está en envero (morada): antes da un aceite más verde y afrutado con menos rendimiento, y después más suave y con más rendimiento.


La recolección se hace a mano (ordeño) sobre mantas o con rastrillos. El vareo daña los ramos del año siguiente, úsalo con cuidado. La aceituna recién cogida es muy amarga: para comerla hay que endulzarla rajándola o partiéndola, cambiando el agua a diario durante una a tres semanas y conservándola después en salmuera con aliño. Para aceite, llévala a la almazara en uno o dos días como mucho. La rentabilidad final no depende solo de kilos de aceituna, sino de grasa, humedad, acidez, rendimiento graso, rendimiento industrial y estado de maduración. Un fenómeno típico es la vecería (un año de gran cosecha seguido de casi nada), que se suaviza con poda moderada anual, cosecha no demasiado tardía y riego y abonado regulares.


El olivo también puede cultivarse en maceta, una opción muy agradecida para quien no tiene finca. Contenedores de 50-100 litros o de mínimo 40-50 cm de diámetro y profundidad, de arcilla o barro poroso, con agujeros de drenaje generosos y una capa de grava en el fondo, sobre soportes para evitar el contacto directo con el suelo. Sustrato ideal: mezcla de sustrato universal con arena gruesa y piedras pequeñas, con perlita o arlita, evitando sustratos compactos o ricos en turba, con pH entre 7 y 8. Al menos 6 horas de sol directo al día. En verano, al aire libre; en invierno, si hay riesgo de heladas fuertes, en un lugar resguardado, fresco y bien iluminado. Riego moderado, esperando a que los primeros 3-4 cm del sustrato estén secos, reduciéndolo al mínimo en invierno. Abonado una vez al año en primavera o verano con fertilizante orgánico o específico para árboles mediterráneos, sin sobrefertilizar. Trasplanta cada 2-3 años en ejemplares jóvenes y cada 4-5 en adultos, a finales del invierno, sin fertilizar durante las 6 semanas posteriores. Los ejemplares grandes trasplantados con cepellón son vistosos pero sufren mucho el cambio y necesitan riegos regulares el primer año.


Entre los problemas de floración y cuajado están el año de descanso tras una gran cosecha, el viento o la lluvia durante la flor, golpes de calor de más de 35 °C en plena flor, falta de agua en primavera, el ataque del prays a las flores y, en costas cálidas, la falta de frío invernal. Hojas amarillas pueden indicar deficiencia de nitrógeno y puntas marrones, falta de potasio.

Conclusión:

¿como plantar olivos?

Plantar un olivo es un acto de paciencia y de lectura del terreno, no una receta universal. Elige variedad de tu comarca, analiza el suelo antes de cavar, ajusta el marco a lo que vas a cosechar y a lo que puedes pagar los primeros años, y cuida el agua sobre todo al principio. El olivo es lento al arrancar, sí, pero una vez arraigado se vuelve un socio silencioso que da fruto durante décadas. Con esa base bien puesta, riego moderado, poda ligera y ojo a las plagas, tienes un árbol que te va a durar más que a ti.

Fuentes: 1º 1º Franciscosanahuja.com, 2º 2º Labiser.es, 3º 3º Huertoiberico.com, 4º 4º Jardineriaon.com
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Redacción: Alicia Zapatero · Actualizado en: 23/10/2026
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