Cómo hacer punto yugoslavo paso a paso: guía completa para principiantes
El punto yugoslavo, también conocido como bordado yugoslavo, punto de llama, hilván, ilván o punto bosnio, es una técnica de bordado que nació en la antigua Yugoslavia y que con los años se extendió por toda Europa. En España y Portugal ganó una popularidad enorme, sobre todo porque su ejecución es sencilla y los resultados, vistosos desde la primera pasada.
Originalmente se usaba en trajes tradicionales yugoslavos, decorando puños, faldas y cuellos de las jóvenes con colores alegres y motivos geométricos. En la península ibérica la técnica no se aplicó tanto a la vestimenta, sino que se volcó en la ropa de hogar: mantelerías, paños, tapetes, caminos de mesa, servilletas, ropa de cama, delantales, almohadones e incluso blusas y camisas. Esa adaptación lo convirtió en un punto doméstico por excelencia.
La base del punto son los hilvanes. Se trabaja de izquierda a derecha, y en cada momento se sube o se baja haciendo uno o más hilvanes según el diseño. El hilo puede describir una línea recta que sigue siempre el mismo hilo de la tela, o asas que se desvían en sentido perpendicular, produciendo las características palmas de varias alturas u ondas que recuerdan a una llamita, de ahí el nombre de punto de llama. Es un punto fantástico para rellenar superficies, bordes decorativos y cantos de prendas.
Antes de tocar la aguja conviene preparar el dibujo. En internet y en blogs especializados hay una gran variedad de patrones, esquemas y muestrarios. Los proyectos recomendados para iniciarse son el clásico mantel, los paños, los cojines, los tapetes, los centros de mesa o un cuadro de tela. Se recomienda guiarse por un diseño preestablecido, sobre todo cuando la labor lleva esquinas, porque estas son algo más complicadas. Cuando se domina el punto, ya se pueden inventar diseños propios.
Los materiales tradicionales son: tela lisa de algodón tipo panamá (o tela Aída y esterillas de trama abierta en versiones más modernas), hilo de Mouliné de algodón en marcas como DMC con un amplio catálogo de colores, agujas largas que hacen avanzar la labor con mayor rapidez y unas tijeritas. En algunas variantes se emplean filosedas número 8 de varios colores y agujas número 22 o 24.
La tela debe ser lisa para crear el dibujo geométrico con facilidad. El algodón es ideal porque su textura sujeta cada puntada, evita que se descosa y aguanta bien el lavado sin encogerse, mientras que el poliéster o el acrílico no ofrecen una textura adecuada. En cuanto al color del fondo se usa recurrentemente el blanco y los tonos crudos, y en los modelos más modernos se emplean colores cálidos como rojo o naranja para intensificar el juego cromático.
La tradición española y portuguesa exige una tela de panamá sobre la que se pasa el hilo a través de la propia trama del tejido, lo que da un acabado óptimo: la labor carece de revés en los tejidos de calidad. Se considera un capricho hacer nudos, así que simplemente se desliza la aguja enhebrada a través de la trama siguiendo el desarrollo del esquema. La tensión normal de la tela impide que la labor se deshaga si se trabaja con cuidado.
Como alternativa, varias publicaciones permiten trabajar sobre tela aida siguiendo los puntos libres del entramado, aunque esto obliga a usar nudos, lo que empeora la calidad y genera un revés que es preferible suprimir. Se recomienda siempre la tela de panamá para obtener el acabado más limpio.
El primer paso práctico es centrar la labor, algo que a muchas bordadoras les resulta difícil. El truco consiste en doblar la tela por la mitad por el lado por el que se quiera empezar y tomar esa mitad como referencia del primer hilo del dibujo. Desde el centro se borda hacia la esquina, donde se concluye, y se repite la operación simétricamente hacia el otro lado. Empezar del medio hacia los extremos garantiza una figura geométrica mucho más definida y reduce las posibilidades de equivocarse.
A continuación se enhebra la aguja con el hilo. El Mouliné es algo más grueso que el convencional, y en muchos patrones se indica usar una sola hebra para el pespunte. Se va siguiendo el esquema con puntadas firmes que respeten el orden marcado. El algodón se tensa en cada puntada y permite definirla mucho más, de modo que a medida que se puntea el dibujo gana protagonismo y se vuelve cada vez más visible sobre la tela.
“Se borda siempre del centro hacia los extremos para garantizar simetría y reducir errores en los motivos geométricos”
Dato clave