Falso punto inglés a dos agujas: la técnica fácil que imita al clásico
El falso punto inglés a dos agujas es una de esas técnicas que transforman por completo la experiencia de tejer. Si alguna vez has intentado el punto inglés auténtico y te has frustrado con la aguja auxiliar, los deslizamientos y el consumo excesivo de lana, esta variante te va a sorprender. Solo necesitas dominar dos puntos básicos: el punto del derecho y el punto del revés. Nada más. Sin auxiliares, sin complicaciones.
La magia está en cómo se combinan esos dos puntos. Con solo alternar derechos y revés en una secuencia concreta, aparecen en la tela columnas en relieve muy definidas, con una textura profunda y vistosa que, a simple vista, resulta casi indistinguible del punto inglés tradicional. Y lo mejor: el tejido queda plano, no se enrosca, no se dobla, y los bordes quedan perfectos para coser sin necesidad de remates especiales.
Para empezar, hay que montar un número de puntos que sea múltiplo de 4 más 1, añadiendo puntos de orillo a cada lado. No suena tan complicado como parece. Por ejemplo, si quieres una muestra pequeña, montas 19 puntos (4 x 4 = 16 + 1 = 17, y sumas 2 de borde). Para una bufanda infantil estrecha, puedes montar 37 puntos (32 + 1 + 2 + 2 de orillo). Los puntos de borde son opcionales, dependen de la prenda. Si necesitas una labor más ancha, simplemente añades múltiplos de 4 al total.
La versión más extendida se trabaja en dos vueltas que forman el dibujo completo. La primera vuelta, en el lado del derecho, se abre con un punto del derecho y luego repites desde estrella a estrella la secuencia: *2 puntos del derecho, 2 puntos del revés*, hasta que queden 2 puntos, que tejes del derecho. La segunda vuelta cambia el ritmo: 1 punto del derecho, 1 punto del revés, y repites *1 punto del revés, 2 puntos del derecho, 1 punto del revés* hasta que quede 1 punto, que tejes del derecho.
Esas dos vueltas son todo el patrón. Las repites una y otra vez hasta alcanzar la altura deseada. El dibujo se forma solo, como por arte de magia, repitiendo constantemente la combinación de dos derechos y dos revés. Al terminar, cierras los puntos tal como se presentan, sin importar por qué lado cierres la labor.
Una gran ventaja que muchos tejedores valoran es la reversibilidad. El tejido queda exactamente igual, o casi igual, por el derecho que por el revés. En algunas versiones ambas caras son idénticas. Esto lo hace perfecto para bufandas, cuellos, mantas y cualquier prenda donde no quieras preocuparte por qué lado queda a la vista. Tejes sin pensar, y al usarlo no hay un lado 'feo'.
El punto inglés auténtico tiende a achicarse en los extremos y consume muchísimo material. El falso inglés, en cambio, mantiene una tensión equilibrada, queda con cuerpo y resulta mucho más económico en lana o hilo. Si tejes flojo, logras un sostén tipo paño, ideal para sacones o abrigos largos. Si tejes apretado, queda compacto y resistente.
Para quienes buscan algo aún más simple, existe una versión que se teja en una sola vuelta, repetida siempre igual hasta terminar. Múltiplo de 4 + 3 puntos + 2 de borde. Vuelta 1: 1 punto de borde, *2 derechos, 2 revés*, 2 derechos, 1 revés, 1 punto de borde. Repites esa misma vuelta sin parar. Es tan fácil que lo memorizas en dos minutos.
Existe también una variante esponjosa y mullida, muy usada para bufandas infantiles. Vueltas impares: 2 derechos de orillo y repites *2 derechos, 1 revés, 1 derecho* hasta que queden 3 puntos (el punto de más y los dos del orillo), todos del derecho. Vueltas pares: 2 derechos de orillo y repites *1 revés, 3 derechos* hasta que queden 3 puntos, tejiendo 1 del revés (el punto de más) y los dos del derecho del orillo.
Para una bufanda de adulto solo montas más puntos, añadiendo siempre múltiplos de 4, y tejes más larga. El resultado es un tejido muy resistente, que aguanta mucha batalla, lavados, uso diario. Por eso es tan apropiado para prendas de niños, que sufren mucho.
Una variante conocida como falso inglés 'Lucila' ofrece una tensión más firme, con una viborita de un derecho sin tejer en el derecho y todo revés en el revés. Es lo más parecido al punto inglés en versión fácil, con bordes perfectos. Para un jersey, puedes iniciar con montaje tubular para que la prenda no se enrosque.
Los aumentos, necesarios en mangas, se hacen cada 8 o 10 hileras trabajando en el revés, respetando el punto de orillo (dos primeros y dos últimos). Se hacen después y antes del segundo punto. Las disminuciones quedan mejor entre el segundo y tercer punto del revés, para no desvirtuar el punto sin tejer.
“Solo necesitas punto del derecho y punto del revés: sin aguja auxiliar, sin deslizamientos”
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