Cómo hacer el punto picot en crochet: la terminación más delicada del ganchillo
El punto picot, también llamado piquito o pico, es una de las puntadas decorativas más encantadoras del mundo del crochet. Si alguna vez has visto un mantel con un borde festoneado delicado, una mantita de bebé con arcos minúsculos en el contorno, o el escote de un chaleco terminado con pequeños lazos en relieve, es casi seguro que ese detalle se logró con este punto.
Se trata de una secuencia muy breve: tres cadenas al aire que se cierran sobre sí mismas mediante un punto raso o un punto deslizado en la primera cadena. El resultado es un pequeño lazo, bulto o punta que asoma del borde y le da cuerpo, textura y un acabado delicado a la pieza tejida. No es magia, es pura geometría del hilo.
Para tejerlo necesitas dominar apenas tres operaciones básicas del ganchillo: la cadena al aire, el punto raso (o punto bajo) y el punto deslizado. Nada más. Eso lo convierte en una de las primeras terminaciones que se recomiendan a quien empieza a tejer, junto con el punto cangrejo. Juntas forman un repertorio mínimo de acabados que ya te permite rematar cualquier prenda con estilo.
El procedimiento es corto y repetitivo, lo cual es perfecto para practicar sin agotarte:
- Paso 1: Hacer 3 ó 4 cadenas al aire. La cantidad de cadenas define el tamaño del picot: más cadenas, lazo más grande y marcado.
- Paso 2: Tejer 1 punto raso o 1 punto deslizado en la 1ª cadena, la que nace desde la base. Al cerrar ese punto, las cadenas intermedias se enrollan y forman el arquito.
- Paso 3: Continuar tejiendo en el siguiente punto de base. Repetir la secuencia a lo largo de todo el borde.
En los gráficos y diagramas de crochet este punto aparece con un símbolo muy reconocible: un pequeño bucle en forma de arco. Lo verás repetido en líneas y en filas, y una vez que lo identificas en un patrón escrito ya sabes exactamente qué toca tejer en cada espacio.
La separación entre un picot y otro es el gran juego creativo del punto. Puedes dejar tres medios puntos de distancia entre uno y otro para un ritmo equilibrado. Si quieres un efecto más denso y marcado, deja solo 1 medio punto en medio. Y si buscas un acabado más airy, más distanciado, puedes dejar más de tres puntos de separación. Con distancias cortas el borde queda ondeado, casi rizado, muy bonito. Con distancias largas el efecto es ligero, espaciado, casi minimalista.
Existen dos variantes principales: el picot cerrado y el picot abierto. El cerrado es la versión clásica, donde las cadenas se cierran sobre sí mismas formando un bulto compacto en el borde. El abierto deja el lazo más suelto y visible, generando un contorno más festoneado, con más movimiento. Ambas dan un acabado delicado, solo cambia la densidad visual del arco.
Un detalle al borde, tan pequeño como un picot, puede cambiar por completo la apariencia de una prenda. Por eso se emplea en manteles, cobijas, sábanas, mantitas, bajos de prendas, chalecos, escotes, mangas, y en cualquier pieza a la que quieras sumar un final con relieve. Es un punto versátil, que no exige conocimientos avanzados, solo práctica.
La recomendación clásica para aprenderlo es seguir tutoriales paso a paso con vídeo, observar los gráficos donde aparece el símbolo del bucle, y practicar la secuencia cadena–punto deslizado–punto de base hasta que el lazo quede uniforme. Al principio los picots salen irregulares, unos más grandes, otros más pequeños. Con una hilera más de práctica la mano se estabiliza y el borde empieza a verse limpio.
Una vez dominado, el siguiente paso natural es aprender terminaciones complementarias como el punto cangrejo o el punto relieve. Juntos, picot, cangrejo y relieve forman el repertorio básico de acabados del crochet, y con esos tres puntos ya puedes rematar la gran mayoría de tus proyectos con un acabado profesional.
“Existen dos variantes: picot cerrado (bulto compacto) y picot abierto (festón suelto), para adaptar el acabado a cada prenda.”
Dato clave