Cómo hacer una sutura simple interrumpida: guía práctica de cierre de heridas
La sutura simple, también llamada punto simple interrumpido o sutura discontinua, es la técnica quirúrgica más básica y ampliamente utilizada para el cierre de heridas. Consiste en realizar puntos individuales e independientes a lo largo de la herida, cada uno anudado por separado, creando una serie de lazadas separadas que aproximan los bordes para permitir la curación. El objetivo principal es aproximar los bordes de la herida, especialmente la dermis, sin dejar espacios ni tensión, lo que favorece una cicatrización óptima y minimiza la formación de cicatrices visibles.
El primer paso antes de suturar es la preparación de la herida. Se infiltra anestésico local (lidocaína al 1%, con o sin adrenalina) mediante un abordaje en abanico alrededor del lecho de la herida, aspirando antes de inyectar para evitar puncionar vasos. La herida debe lavarse e irrigarse con suero salino o agua potable, desbridar los bordes si están sucios o irregulares, y examinarla buscando lesiones asociadas, cuerpos extraños o penetración en cavidades corporales, ya que una parte importante de los cuerpos extraños pasa desapercibida en la primera inspección. Se administrará profilaxis antitetánica si procede.
El material necesario para realizar esta técnica incluye un portaagujas (needle driver), pinzas de disección con dientes (pickups) o gancho de tejido, tijeras de sutura, el material de sutura elegido, guantes, campos estériles, solución antiséptica (clorhexidina, povidona yodada), gasas y el apósito final. Los instrumentos que tocan la herida deben ser estériles; en pacientes inmunocompetentes pueden emplearse guantes limpios no estériles.
La elección del hilo depende de la localización anatómica. En la tabla siguiente se resumen los calibres habituales:
| Zona | Material | Calibre |
|---|---|---|
| Cara | Monofilamento no absorbible (nylon/polipropileno) | 5-0 o 6-0 |
| Cuero cabelludo y extremidades | Monofilamento no absorbible | 4-0 o 5-0 |
| Tronco | Monofilamento no absorbible | 3-0 o 4-0 |
| Planos profundos / mucosas | Absorbible (Vicryl, Monocryl) | Según indicación |
El portaagujas se sujeta con la mano dominante, con el dedo índice extendido a lo largo del instrumental para dar el máximo control. Algunos expertos recomiendan no introducir los dedos en los aros al colocar el punto, pues dificulta la entrada perpendicular de la aguja, aunque sí se usan al liberar la aguja y al anudar. Las pinzas se sujetan con la mano no dominante como si fuera un bolígrafo, cogiendo la piel con suavidad para no dañar los bordes de la herida. Las tijeras se manejan con el índice extendido hacia la punta, apoyando las hojas sobre el dedo índice de la mano no dominante para ganar precisión al cortar.
La aguja se carga en el portaagujas sujetándola a 90 grados con la punta del instrumental, en la unión entre el tercio proximal y el tercio medio de la aguja (aproximadamente a dos tercios de la distancia desde la punta). El punto debe planificarse de forma que la aguja entre y salga perpendicularmente a la piel, a la misma distancia del borde de la herida (unos 4 mm, o un cuarto de pulgada) y a la misma profundidad en ambos lados. En sección transversal, el punto ya anudado debe tener un aspecto cuadrado. La profundidad del tejido capturado debe ser mayor que la longitud del punto, y los bordes deben quedar evertidos para una aproximación dérmica óptima.
El primer punto se coloca habitualmente en el centro de la herida. Con las pinzas se eleva suavemente el borde cutáneo y se perfora la piel con la aguja en ángulo recto. A continuación se supina la muñeca para que la aguja siga su propia curvatura a través de la dermis y ascienda por el centro de la herida. Se sujeta la aguja con las pinzas mientras se libera el portaagujas, y se vuelve a coger la aguja en el mismo punto con el portaagujas, siguiendo su curvatura al extraerla y evitando apresar la punta, que se embotaría.
En el lado opuesto se eleva de nuevo el borde con las pinzas y la aguja atraviesa la dermis de dentro hacia fuera, perpendicular a la piel, usando la curvatura de la aguja y la supinación de la muñeca. Si la resistencia es importante o el espacio es ancho, se saca la aguja por el centro de la herida tras pasar el primer borde y se recarga en el portaagujas para continuar por el borde contrario. Se tira del hilo suavemente siguiendo el trayecto de la aguja, dejando unos 2-3 cm del extremo libre de material expuestos, y se libera la aguja dejándola sobre el campo estéril.
El anudado se realiza con nudo instrumental. Se sujeta el extremo largo del hilo (el lado de la aguja) con la mano no dominante y se coloca la punta del portaagujas entre los puntos de entrada y salida del punto. Para la primera vuelta se enrolla el hilo dos veces por encima del portaagujas, formando la base del nudo de cirujano, que impide que la primera vuelta se afloje. Se gira el portaagujas 90 grados, se apresa el extremo corto y se tiran las manos en direcciones opuestas para colocar el primer nudo de forma segura, pero sin apretar en exceso, ya que un nudo muy apretado puede cortar la piel y provocar isquemia cuando aparece el edema.
En las vueltas siguientes el hilo se enrolla una sola vez sobre el portaagujas, alternando la dirección de las manos en cada vuelta; esto garantiza que todos los nudos sean nudos cuadrados. Se colocan en total unas cuatro vueltas (o dos o tres lazadas según la técnica descrita, terminando con una lazada final hacia el lado opuesto). Una vez anudado, se desplaza el nudo con el portaagujas hacia un lado para que no quede sobre la línea de la herida, y se corta el hilo dejando unos 5-6 mm (1 cm) de cabo: si se corta demasiado corto el nudo se deshace, y si se deja demasiado largo el material quedará atrapado en otros nudos.
Los puntos siguientes se repiten colocando cada uno en el centro de cada segmento abierto hasta que no queden huecos, con una separación entre puntos igual, por lo general, a la distancia entre la entrada de la aguja y el borde de la herida (2-5 mm). Cada punto se corta antes de empezar el siguiente, y los dos lados del punto deben ser simétricos en profundidad y anchura. Los puntos deben quedar perpendiculares a la herida, equidistantes del borde, con nudos que no recaigan sobre la herida y una separación uniforme a lo largo de toda la línea de cierre. La desigualdad en las mordidas impide una aproximación uniforme y produce cicatrices antiestéticas o incluso quistes de inclusión epidérmica.
“El nudo se desplaza lateralmente fuera de la línea de herida y se corta dejando 5-6 mm de cabo para evitar dehiscencia.”
Dato clave