Cómo hacer punto 8 a dos agujas: guía completa para principiantes
El punto 8, también llamado punto ocho o argolla, es una de las puntadas decorativas más elegantes que se tejen a dos agujas, también conocidas como palillos o palitos. Su nombre proviene de los dibujos en relieve que forma sobre la superficie de la labor, con un trazado que recuerda claramente a un ocho o a una argolla entrelazada. Es una puntada que combina belleza visual con una técnica accesible, y por eso se recomienda habitualmente como primer punto decorativo para quien ya domina lo básico.
En los cursos de tejido a palillos, el punto 8 se sitúa entre los puntos especiales que se enseñan justo después del punto derecho y el punto revés. Los tutores lo presentan como el salto natural desde lo funcional hacia lo ornamental, un puente entre tejer una tela plana y empezar a crear texturas, relieves y trenzas reconocibles. Su carácter repetitivo es una ventaja enorme: una vez que memorizas la secuencia de vueltas, el resto del tejido consiste en repetir ese mismo bloque una y otra vez.
Antes de lanzarte a la aguja, necesitas reunir los materiales adecuados. El par de palillos de tejer es lo más evidente, y aquí conviene elegir con calma: existen en tamaños de 3,5 mm, 4 mm, 4,5 mm y 5 mm, y están fabricados en bambú, aluminio, madera o plástico. La comodidad en la mano manda, así que prueba varios si puedes. El ovillo de lana depende del proyecto: lanas gruesas para mantas y cárdigans, lanas más delgadas para chales, cuellos o bufandas finas.
La lista básica de herramientas no se limita a agujas y lana. Necesitas unas tijeras para cortar hilos sobrantes y una aguja lanera, esa herramienta pequeña y romo con la que enhebras los extremos del tejido para que queden invisibles. Si vas a seguir un patrón concreto, ten a mano el esquema impreso o en pantalla, porque las multiplicidades de puntos no son triviales. Con experiencia puedes sumar marcadores de puntos, cuentas decorativas y palillos de distintos materiales.
El requisito previo más importante es dominar el punto derecho y el punto revés. El punto 8 se construye combinando ambos: alternar derechos y revés en filas base, y luego cruzar grupos de puntos con una aguja auxiliar para dibujar el ocho sobre la tela. Si tus básicos todavía tiemblan, repasa primero esos tutoriales. No tiene sentido montar un patrón de trenzas si la mano no te responde con soltura en lo elemental.
Montar los puntos es el siguiente paso, y aquí viene la parte más delicada: la multiplicidad. Cada variante del punto exige un número concreto de puntos para que el motivo quede simétrico y completo. Si te pasas o te quedas corto, el ocho se corta a lo ancho y el dibujo pierde su forma.
Para la argolla clásica, la multiplicidad es de 3+3 más 2 puntos de borde. Es decir, tu montaje debe encajar en ese esquema múltiplo. La variante reversible de trenzas pide 17+5 más 2 puntos de borde, mientras que el patrón de trenzas sutiles trabaja con un número múltiplo de 24, más 4 puntos de equilibrio y 2 puntos de borde. Anota el total antes de empezar.
| Variante | Multiplicidad | Puntos de borde |
|---|---|---|
| Argolla clásica | 3+3 | 2 |
| Trenza reversible | 17+5 | 2 |
| Trenzas sutiles | Múltiplo de 24 + 4 equilibrio | 2 |
Una vez montados los puntos, tejes siguiendo el patrón vuelta a vuelta. En cada vuelta decides si haces punto derecho, punto revés o el cruce especial del motivo. El ciclo se repite hasta alcanzar la longitud que necesita tu proyecto, y al terminar rematas los puntos para que el tejido no se deshile. El remate es tan importante como el montaje: un borde mal cerrado arruina horas de trabajo.
La aguja auxiliar es la herramienta clave en las versiones de trenza. Es una aguja más corta, del mismo tipo que las de tejer, donde colocas temporalmente los puntos que vas a cruzar. La sitúas delante o detrás de la labor según la dirección del giro, y ese detalle, colocar delante o detrás, es lo que determina si la trenza gira hacia un lado o hacia el otro. Es el paso que más problemas da a quien empieza, así que paciencia y práctica.
La versión reversible tiene una ventaja notable: la trenza se ve igual por ambos lados de la labor. Esto la hace ideal para prendas que se voltean, como cuellos, bufandas o mantas de sofá. Para resaltar el relieve, se recomienda combinar el punto 8 con punto bobo o punto de arroz, usando habitualmente el punto de arroz en los laterales de la trenza.
En cuanto a proyectos, el punto 8 se emplea en chalecos, blusas primaverales y veraniegas, cárdigans de mujer, suéteres, jerseys, gorros, chales, chaquetas y cárdigans de bebé. También funciona muy bien en labores de hogar que se voltean, como mantas de sofá, y en complementos como cuellos y bufandas. Los patrones más habituales son el de dos agujas con punto ocho, el cárdigan con punto ocho para mujer y el cardigan de bebé tejido con esta puntada.
El formato de aprendizaje más frecuente es el vídeo tutorial paso a paso, con indicaciones escritas como apoyo. El vídeo se puede pausar, retroceder y repetir, lo que permite seguir el ritmo personal. Al ser un punto muy repetitivo, la memorización es rápida: aprendes el bloque de vueltas y a partir de ahí solo hay que repetir. Los resultados son de acabado fino y elegante, accesibles para principiantes que ya han dado el primer paso.
“Multiplicidad argolla clásica: 3+3 más 2 puntos de borde. Si no encajas, el motivo se corta y el ocho no se forma.”
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