Cómo hacer punto piña a crochet: guía completa para principiantes y avanzadas
El punto piña a crochet es uno de los puntos decorativos más queridos del ganchillo. Su silueta alargada, ornamental, casi escultórica, lo ha convertido en un clásico de las mantas, chales, blusas, cortinas y piezas decorativas que buscan un acabado fino y vistoso. No es un punto difícil de entender, pero sí requiere práctica, paciencia y un orden claro en cada vuelta para que la figura quede limpia y simétrica.
En su esencia, el punto piña es un conjunto de puntos altos cerrados juntos sobre el mismo punto base. Comparten inicio y cierre. Para lograrlo, montas los puntos altos sobre tu aguja sin cerrarlos del todo, tomas hebra al final y los cierras todos juntos. Esta técnica parte del punto alto o vareta, y muchas veces se confunde con el punto puff o el punto popcorn, porque la mecánica de tejerlos es muy parecida.
Una de las grandes ventajas del punto piña es su flexibilidad constructiva. Puedes hacer la piña con tantos puntos altos como quieras, dentro de los límites de tu tejido. Con 3 varetas apenas aprecias un cambio de volumen; con 4 varetas comienza a sobresalir; con 5 varetas se ve claramente cómo se forma una pompa. Esto te permite probar texturas distintas con un mismo material, aunque el efecto final depende mucho del grosor del hilo.
Para un punto piña básico, la secuencia es directa: tejes 3 puntos incompletos (sin cerrar el último bucle) sobre el mismo espacio, cierras los tres juntos al finalizar el último punto y realizas un punto cadena para cerrar. Mantén la tensión constante al tejer esos puntos incompletos para que el relieve quede uniforme y armonioso. Este punto se puede trabajar con puntos medios, altos o altos de dos o más hebras, ideal para proyectos que piden un toque decorativo y voluminoso.
Una muestra clásica empieza construyendo la base con 14 cadenetas y dos vueltas de punto bajo. Después subes con 3 cadenetas de altura más 1 punto cadena, saltas 1 punto sin tejer y en el siguiente montas 1 punto alto sin cerrar. Repites hasta tener sobre la aguja 4 puntos altos sin cerrar, tomas hebra y los cierras todos juntos. Tejes 1 cadeneta, saltas 1 punto, y repites hasta finalizar la vuelta. En las vueltas siguientes tejes por dentro del hueco que queda entre los puntos piña.
La versión calada del punto piña es más elaborada. Se basa en repetir dos cosas simples: abanicos y arquillos de cadeneta. La piña no es un punto suelto, sino un motivo que se construye en varias vueltas. Empieza con un abanico, un grupo de puntos altos abiertos sobre el que nacen varios arquillos (espacios de cadeneta). Vuelta a vuelta esos arquillos van siendo uno menos, hasta que el último cierra la punta, y ese ir cerrando es lo que dibuja la forma de piña.
El paso a paso de la versión calada: tejes la base de abanico haciendo sobre la vuelta de cadenetas un grupo de puntos altos separados por cadenetas (por ejemplo 7 puntos altos con una cadeneta entre cada uno, que es el pie de la piña). En la vuelta siguiente, en cada espacio del abanico tejes un arquillo de cadenetas (3 cadenetas y un punto raso o alto en el espacio). En cada vuelta siguiente haces un arquillo menos en los extremos, de modo que la piña se angosta sola.
Para mantener el control, anota cuántos arquillos te quedan en cada vuelta, porque ese número es tu mapa. Si pierdes la cuenta, perdiste la forma. Cuando llegues a un solo arquillo, remátalo con un punto raso, y ahí nace la puntita característica del motivo. Entre una piña y otra se tejen columnas de puntos altos o más cadenetas que sostienen el calado.
El punto piña casi siempre viene presentado en diagrama de símbolos, y es mucho más fácil de seguir que las palabras. Solo necesitas reconocer cuatro signos: la cadeneta, el punto raso, el punto alto y el grupo que forma el abanico. Con esos cuatro símbolos ya puedes leer la mayoría de los diagramas. El símbolo específico del punto piña es como el del punto alto (una T con una raya inclinada), pero unido tanto en la base como en la cúspide; según la cantidad de varetas verás más o menos palitos.
Antes de empezar, ten en cuenta varias cosas: mantén siempre una tensión regular, sigue bien el patrón porque el punto se construye a lo largo de varias filas, y utiliza un hilo que deje ver bien el dibujo. El punto piña no suele trabajarse en una sola fila, se desarrolla poco a poco, por lo que la paciencia y el orden son fundamentales para que el resultado sea limpio.
Entre los errores más comunes están perder la cuenta de las cadenas, no seguir bien la secuencia de filas, apretar demasiado el hilo y no respetar los espacios entre motivos. El punto demasiado apretado se soluciona manteniendo una tensión media para que el punto se vea uniforme, y el punto desalineado se corrige comprobando la altura de los puntos al inicio de cada fila. Si aparece un error, desarma solo la fila afectada, no todo el tejido.
Para que el punto piña quede bonito, elige un hilo claro o de color liso, preferentemente algodón fino y mercerizado, ya que el hilo fino marca el calado mucho mejor que la lana gruesa. Marca el inicio de cada repetición si lo necesitas, usa marcadores en el primer y último arquillo de la vuelta para no equivocarte al disminuir, cuenta siempre los espacios y cadenas, y practica primero con una muestra pequeña. Busca un ritmo constante en los arquillos: si aprietas unas cadenetas más que otras, la piña queda chueca.
“Usa algodón mercerizado fino: el hilo grueso tapa el calado y deforma la silueta de la piña.”
Dato clave