Cómo Hacer Punto Redondo en Dos Agujas: Todo lo que Necesitas Saber
El punto redondo, también conocido como tejido circular o tricot en redondo, es la técnica que permite tejer en espiral continua sin costuras laterales, formando un tubo perfecto. Cuando hablamos de hacerlo en dos agujas en sentido estricto, la técnica clásica emplea las agujas de doble punta (abreviadas DPN, del inglés double pointed needles), una herramienta tradicional del tricot que se usa desde hace siglos para piezas tubulares de circunferencia pequeña.
Con este sistema se tejen calcetines, guantes, manoplas, gorros, puños, cuellos, mangas y coronillas. Es decir, todo aquello que tiene forma de cilindro cerrado. La principal diferencia con las agujas rectas convencionales es que las de doble punta no funcionan en pares. Se trabaja con tres o cuatro agujas que forman la circunferencia del tejido, más una aguja extra que actúa como aguja de trabajo. Es un manejo de múltiples agujas a la vez, lo que al principio resulta desconcertante, pero que resulta muy útil precisamente para circunferencias pequeñas donde una aguja circular resulta demasiado grande y los puntos quedan apretados y estirados sobre el cable.
Para empezar, el montaje de puntos se hace de la forma habitual, con el método de cola larga o el que se domine, y se pueden montar tanto un número par como impar de puntos, comprobando siempre lo que indica el patrón. Lo más cómodo es montar todos los puntos en una sola aguja y después repartirlos entre las demás.
Por ejemplo, si el proyecto pide 40 puntos para tres agujas, se distribuyen así:
| Aguja 1 | Aguja 2 | Aguja 3 |
|---|---|---|
| 13 puntos | 14 puntos | 15 puntos |
Procurando mantener un recuento igual o muy parecido en cada aguja. Para pasar los puntos de una aguja a otra se deslizan los montados hacia abajo de modo que el primer punto quede cerca del extremo, y se usa la segunda aguja para deslizarlos uno a uno, como si se hicieran puntillas. Los patrones suelen indicar cuántos puntos debe contener cada aguja; si no lo dicen, basta con acercarse lo máximo posible al mismo número en cada una.
La regla de oro durante todo el montaje es evitar que los puntos queden torcidos. Hay que asegurarse de que todos estén alineados y de que las protuberancias del borde de montaje apunten hacia adentro del círculo. Si un solo punto queda retorcido, el tejido saldrá con un pliegue visible y habrá que deshacer la labor y empezar de nuevo, por lo que conviene verificarlo dos veces antes de unir.
Si se es principiante o se tiende a montar los puntos muy juntos, se puede emplear un tamaño de aguja más grande solo para el montaje, y luego cambiar a las agujas del grosor indicado en el modelo. Esto deja una base elástica y cómoda que facilita la primera vuelta, que suele ser la más tensa y la más incómoda de todo el proyecto.
Llegados al momento de unir, se colocan las agujas de forma que el último punto montado quede en la aguja derecha y el primer punto montado a la izquierda. Conectar el primer y el último punto montado es lo que se llama unir los puntos, y es lo que hace posible el tricotado circular. A partir de ahí la labor ya no se gira: se teje siempre en la misma dirección, en espiral.
Una vez distribuidos los puntos conviene deslizar un marcador de puntos entre la penúltima y la última puntada de la última aguja, para marcar el final de la ronda. También se puede usar simplemente la cola del montaje como guía para saber en qué aguja termina cada vuelta. El marcador es imprescindible para no perder la cuenta de las vueltas y para localizar la junta en proyectos con puntos fantasia.
La primera fila o las dos primeras de tejer en redondo con agujas de doble punta pueden parecer bastante incómodas, pero hay que hacerlas despacio y el tejido se asentará. La forma de sujetar las agujas es tomar en la mano izquierda la aguja con los primeros puntos montados y en la derecha la aguja vacía, y tejer como de costumbre.
Cuando la aguja de la mano izquierda queda vacía, se pasa a la mano derecha y se teje desde la siguiente aguja que queda a la izquierda, dejando que las agujas restantes cuelguen mientras se trabaja. Es un movimiento rítmico que con la práctica se vuelve automático.
El problema característico de esta técnica es la llamada escalera: si el hilo queda demasiado suelto al cambiar de una aguja a la siguiente, se forma un espacio o hueco vertical entre ambas. Para evitarlo hay que tirar un poco más fuerte al hacer la primera puntada de cada aguja, y también se puede mover periódicamente una o dos puntadas de una aguja a la siguiente para desplazar la posición del hueco y que no quede siempre en el mismo sitio.
“Para evitar la escalera: tira más fuerte en la primera puntada de cada aguja y desplaza el hueco entre agujas cada dos o tres vueltas.”
Dato clave