Cómo hacer punto jazmín a ganchillo: guía completa para tejer esta flor mullida
El punto jazmín a ganchillo es uno de esos puntos que enamoran a primera vista. También conocido como punto estrella, su textura floral, mullida y con relieve lo convierten en una técnica decorativa muy apreciada por quienes buscan un acabado con personalidad en sus labores de crochet.
No es un punto básico, pero tampoco es imposible de aprender. Con las instrucciones adecuadas y algo de práctica, cualquier persona con experiencia en cadenas, puntos bajos y puntos altos puede dominarlo sin demasiadas complicaciones. Lo importante es entender la lógica: se trata de grupos de lazadas largas recogidas en varias zonas y cerradas juntas, formando una pequeña flor o racimo que da volumen al tejido.
Antes de lanzarte a tejer, conviene preparar el terreno. Necesitas una aguja de crochet acorde al grosor del hilo, generalmente entre 3 y 5 mm, aunque algunas guías recomiendan ganchos más finos como el de 2,25 mm para acabados delicados. El hilo ideal es algodón o lana suave que no se abra con facilidad; los hilos peludos o muy fibrosos dificultan la ejecución y estropean la textura final.
En cuanto a colores, los hilos lisos en tonos sólidos hacen que el relieve del punto jazmín se aprecie mucho mejor. Los hilos multicolor, moteados o degradados dispersan la atención y hacen que la flor se pierda visualmente. Si es tu primera vez con este punto, un color liso y claro te permite ver con claridad cada lazada, cada bucle y cada cierre.
La base del patrón arranca con una cadeneta inicial en múltiplos de 2 más 1. Piensa en números como 11, 13, 15 o 17 cadenas según el ancho que quieras darle a tu pieza. Otras guías simplemente recomiendan un número par de puntos para facilitar la alineación de las flores. Lo fundamental es que la cadena base quede firme y uniforme, sin torcerse.
En la primera fila, introduces la aguja en la segunda cadeneta desde el ganchillo. Sacas hebra y dejas el bucle en la aguja sin cerrarlo. Repites la operación en ese mismo punto hasta acumular varias recogidas. En la versión clásica son 3 lazadas; en otras variantes, hasta 7 bucles. Cuando tienes todos los bucles en el gancho, los cierras juntos en una sola lazada y haces una cadeneta de bloqueo. Ese es tu primer grupo del punto jazmín.
La técnica de la versión con 7 bucles, descrita en guías como la de hoppy crochet, es algo más elaborada. Agrandas el bucle en el ganchillo, haces lazada, picas el hilo en el segundo punto y traes el hilo hacia atrás, dejando una longitud suelta del tamaño deseado para el pétalo. Repites hasta tener 7 bucles. Luego pasas el hilo por debajo de todos ellos sujetándolo sin que pase completamente, formas un bucle, picas el ganchillo en ese bucle y traes hilo. Terminas con un medio punto y una cadeneta.
Para continuar la primera fila, la lógica se repite en cada nuevo punto: recoges una lazada en la unión del punto anterior, otra en la última lazada realizada y otra en el siguiente punto de la cadena. Son tres zonas distintas que forman la base de cada flor. Cierras todos los bucles juntos y haces la cadeneta de bloqueo. Así creas la siguiente estrella y repites hasta el final de la fila.
La segunda fila es donde el dibujo característico del punto jazmín toma forma. Giras la labor, haces una cadeneta y para cada punto estrella nuevo introduces la aguja en tres zonas: el hueco del punto jazmín anterior, la base del punto y el siguiente hueco. En cada zona recoges hebra varias veces manteniendo la misma altura, cierras todos los bucles juntos y haces la cadeneta de bloqueo.
A partir de la segunda fila el patrón se estabiliza. Recoger hebras en 3 zonas, formar un grupo grande, cerrarlo todo junto y cadena de bloqueo. Repites esa secuencia hasta que tu proyecto alcance el tamaño deseado. Ten en cuenta que este punto consume bastante más hilo que un punto bajo o un punto alto, así que planifica la cantidad de material con margen.
Un detalle que muchas guías recuerdan: al final de cada hilera debes hacer un solo pétalo, equivalente a la cadena de cierre de un punto alto. Si omites ese pétalo, el trabajo se va acortando con cada hilera y la pieza pierde forma rectangular. Y cada flor debe cerrar con su cadenita de seguridad; si la olvidas, todo el trabajo puede soltarse.
Entre los errores más frecuentes al principio están: no levantar las lazadas a la misma altura, apretar demasiado el cierre del grupo, no recoger bien las tres zonas, olvidar la cadeneta de bloqueo y hacer demasiadas lazadas. El exceso de lazadas genera puntos grandes o deformes. Si el punto no se ve mullido ni floral, casi siempre el problema está en la altura de las lazadas o en cómo cierras el grupo.
“Cada flor debe cerrarse SIEMPRE con una cadeneta de seguridad. Sin ella, todo el trabajo se desmonta al lavar o usar la pieza.”
Dato clave