El conocido como drift es probablemente la avería más común en los mandos de PlayStation 4. Consiste en que el personaje se mueve solo o el cursor no queda centrado, incluso cuando no tocas los analógicos. Aunque existen soluciones temporales como limpiadores específicos o calibraciones, la única solución a largo plazo y efectiva es sustituir los joysticks (también llamados potenciómetros o thumbsticks). Para realizar esta tarea no necesitas ser un técnico profesional, pero sí paciencia y las herramientas adecuadas. Primero, asegúrate de comprar unos joysticks de repuesto compatibles; existen dos tipos principales: los originales con resorte interior y los de resorte exterior (tipo ALPS o Kailh), siendo estos últimos más duraderos. Necesitarás un juego de destornilladores pequeños, una espátula de plástico o palanca suave para no romper la carcasa, y posiblemente una pistola de calor o secador para ablandar el pegante si es necesario.
Una vez que tengas las piezas y herramientas a mano, el proceso comienza con el desmontaje del mando. Con la PS4 apagada, desconecta el cable USB. Utiliza un destornillador de estrella Torx T8 para retirar los tres tornillos situados en la parte inferior del mando. A continuación, abre las dos tapas laterales (las que contienen los botones Share y Options) tirando ligeramente hacia afuera; suelen estar encajadas sin pegamento. Retira los cuatro tornillos de cabeza plana que sujetan la placa superior. Con cuidado, levanta la carcasa frontal dejando un poco de espacio para no forzar el cableado plano que conecta ambas mitades del mando. Una vez accesible la placa base, localizarás los dos analógicos. Para retirarlos, tendrás que hacer palanca con una herramienta metálica fina o especial, ya que están sujetos por pequeñas pestañas plásticas. Es crucial ser delicado para no romper las pestañas de la placa. Los nuevos joysticks se insertan en el mismo hueco asegurándote de que los pines del conector coincidan exactamente y presionas hasta oír un clic.
Reemplazar los joysticks es una tarea de mantenimiento medio que, si se realiza con cuidado, puede devolver a tu mando DualShock 4 a su estado original. No solo ahorras el coste elevado de comprar un mando nuevo, sino que también contribuyes a reducir residuos electrónicos. Recuerda que, aunque la reparación es sencilla en teoría, requiere precisión. Si no te sientes seguro, siempre puedes acudir a un servicio técnico especializado, pero ahora tienes el conocimiento para hacerlo tú mismo y disfrutar de una experiencia de juego sin interferencias.