En los años 60, la tecnología estaba en plena transición hacia la electrónica moderna y los primeros pasos de la computación digital. A diferencia de los ordenadores de los años 40 y 50, que ocupaban salas enteras, en esta década empezaron a desarrollarse máquinas más pequeñas gracias a la consolidación del transistor y a los primeros componentes integrados. Estas mejoras permitieron equipos más rápidos, más fiables y menos dependientes de la electrónica de vacío. En el ámbito doméstico, la televisión ganó enorme importancia: ya no era solo un aparato opcional, sino un elemento central de la vida cotidiana. Aparecieron televisores en color, antenas mejoradas, grabadoras de vídeo caseras en desarrollo, radios transistorizadas y amplificadores que facilitaban la música en casa. También avanzaron la fotografía, la cinematografía y los sistemas de sonido estereofónico, que cambiaron la forma de consumir noticias, música, entretenimiento y cultura. En el transporte, los años 60 trajeron avances en aviación comercial, automóviles más refinados, primeros coches con inyección de combustible, mejoras en frenos, escapes, inyectores, motores y conducción. A eso se sumaron los ferrocarriles de alta velocidad en Japón y los grandes proyectos de ingeniería civil. La energía nuclear llegó a las centrales eléctricas, y los materiales sintéticos transformaron la industria. En el ámbito militar y aeroespacial, la carrera espacial llevó a Estados Unidos y la Unión Soviética a lanzar satélites, cohetes, sondas y, sobre todo, a llevar a humanos a la órbita terrestre y a la Luna. Ese fue uno de los logros tecnológicos más visibles de la época. Para los usuarios comunes, sin embargo, la tecnología seguía siendo principalmente mecánica, electromecánica o de tubos, aunque con el horizonte claro de una sociedad más electrónica.
La comunicación también cambió. El teléfono fijo seguía siendo el medio principal, pero había mejoras en conmutación, teléfonos automáticos, radios de onda corta y, en los años 60, los sistemas telefónicos empezaron a incorporar tecnologías más automátizadas. La televisión por cable estaba en etapas tempranas, y las redes de radio difusión se volvieron más potentes. En la ciencia, los láseres dieron sus primeros pasos, los microscopios avanzaron, la medicina incorporó equipos de diagnóstico, radiografía, electrocardiogramas, técnicas de laboratorio, sistemas de control de temperatura y primeros pasos hacia la imagen médica. En la industria, la automatización aumentó con bandas transportadoras, brazos robóticos, primeros controladores numéricos y sistemas de fabricación asistida. En el hogar, el refrigerador, la lavadora, el horno eléctrico y el ventilador eran comunes, mientras que el aire acondicionado era un lujo creciente. Los materiales también importaron: plásticos, aleaciones, compuestos y fibras sintéticas. La informática, aunque todavía elitista, sembró las bases de la revolución digital: lenguajes de programación, memoria magnética, tarjetas perforadas, minicomputadoras, algoritmos y primeros centros de cálculo. En resumen, los años 60 no tenían internet, no tenían móviles, no tenían ordenadores personales y no tenían pantallas planas, pero sí tenían una aceleración tecnológica evidente que transformó la aviación, la medicina, la industria, la comunicación y el entretenimiento.
La tecnología de los años 60 no era digital como la actual, pero sentó las bases de la era electrónica: televisores, radios, automóviles, aviones, centrales nucleares, medicina moderna, industria automatizada y la exploración espacial. Fue una década en la que la ciencia pasó de lo experimental a lo masivo, y en la que muchos de los avances que hoy parecen evidentes estaban recién naciendo.