La legión romana se identifica principalmente con el águila, conocida en latín como aquila. Este ave era el emblema más poderoso del ejército romano y se colocaba en el estandarte central de cada legión, llamado aquilifer al oficial que la portaba. El águila representaba el honor, la fuerza, la disciplina y la presencia de los dioses sobre las tropas. Perderla en combate era considerado un desastre casi sagrado, porque significaba que la legión había sufrido una derrota grave o una deshonra muy seria. Por eso, el águila no era solo un animal decorativo, sino un símbolo vivo del poder militar romano, de la cohesión de los soldados y de la continuidad del estado.
Además del águila, las unidades romanas también usaban otros animales como símbolos, especialmente en las centurias o en estandartes auxiliares. Por ejemplo, el caprón, el lobo, el caballo, el cerdo, el toro y el caballo marino aparecían en algunas insignias. Sin embargo, el animal más asociado a la legión sigue siendo el águila, porque era el símbolo principal de la formación legionaria. En términos culturales y educativos, si la pregunta se refiere a la legión romana, la respuesta correcta es el águila. Si se habla de otra legión moderna, como una unidad militar actual, habría que revisar su emblema específico, pero en la tradición clásica romana el vínculo con el águila es el más conocido.
En resumen, el animal que lleva la legión romana es el águila, porque era el emblema central de cada legión y representaba su honor, disciplina y poder militar. Los demás animales podían aparecer en insignias menores, pero ninguno superaba la relevancia histórica del águila como símbolo legionario.