La Guerra de las Malvinas, también conocida como Guerra Anglo-Argentina o Guerra de las Falklands en el Reino Unido, fue un conflicto armado que se desarrolló entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982. Este enfrentamiento surgió por la disputa territorial sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, así como los espacios marítimos circundantes.
El detonante inmediato fue la invasión argentina de las islas el 2 de abril de 1982, bajo la presidencia de Jorge Rafael Videla. El objetivo declarado era recuperar la soberanía sobre los territorios considerados parte del espacio marítimo argentino por su ubicación geográfica. La respuesta británica, encabezada por la primera ministra Margaret Thatcher, fue rápida y contundente: el envío de una flota de invasión al Atlántico Sur para desalojar a las tropas argentinas.
El conflicto se libró principalmente en aguas marítimas y aéreas del Atlántico Sur, con enfrentamientos terrestres limitados a las islas. Destaca la Batalla Naval de las Malvinas (2 de mayo), donde el buque británico HMS Invincible jugó un papel clave, y el hundimiento del crucero argentino ARA General Belgrano por un submarino británico, evento que marcó un punto de inflexión al limitar la capacidad naval argentina para seguir operando en la zona.
El desenlace del conflicto se produjo tras nueve semanas de intensos combates. La superioridad técnica y logística de las fuerzas armadas británicas, sumada a la desorganización inicial de la defensa argentina, llevó a la rendición de las tropas argentinas el 14 de junio de 1982, capitaneadas por el coronel Mauricio Krieger.
Las pérdidas humanas fueron significativas: se estima que murieron aproximadamente 649 soldados argentinos y 255 británicos, además de 3 civiles isleños. En cuanto a material bélico, ambos bandos sufrieron daños considerables en naves, aeronaves y vehículos blindados.
Las consecuencias políticas fueron profundas para Argentina. La derrota militar aceleró la caída de la última dictadura cívico-militar argentina, que se había mantenido en el poder desde 1976, dando paso a la restauración de la democracia en 1983 con la elección de Raúl Alfonsín. En el Reino Unido, por su parte, la victoria consolidó el liderazgo de Margaret Thatcher y reforzó el consenso nacionalista británico durante años.
Hoy, la disputa sigue vigente en las relaciones diplomáticas bilaterales, aunque ambas partes mantienen canales de diálogo abiertos, con Argentina reclamando soberanía y el Reino Unido respetando la autodeterminación de los isleños, que se oponen a una transferencia de soberanía.
La Guerra de las Malvinas permanece como uno de los capítulos más dolorosos y significativos de la historia reciente argentina. Más allá del resultado militar, el conflicto dejó una huella profunda en la memoria colectiva de la región, influyendo en la política exterior de Argentina y en las relaciones internacionales durante décadas.