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qué hicieron sus hermanos con josé, Los hermanos de José lo lanzan a la cisterna en el desierto
general ·#12205 ·Lectura 10 min. Redacción de respuesta: Editorial NexusCurioso.com

¿Qué hicieron sus hermanos con josé?

Respuesta corta

Los hermanos vendieron a José por 20 monedas de plata a una caravana de ismaelitas camino de Egipto (Génesis 37:28).

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Qué hicieron sus hermanos con José: la historia bíblica completa

El origen de la desgracia: la túnica de colores

La historia de José se encuentra en el libro del Génesis, capítulos 37 a 50, y es una de las narraciones más conocidas de toda la Biblia. José era hijo de Jacob (también llamado Israel) y de la serva Bilja. Era el hijo predilecto de su padre, que le regaló una túnica de colores (en hebreo, kethonet ha-pa'imim), una prenda reservada normalmente para los jóvenes de alto rango o para el primogénito. Este detalle alimentó la profunda envidia de sus hermanos, que ya de por sí resentían el favoritismo paterno.

Las dos profecías que avivaron el odio

Para agravar la situación, José soñó dos sueños que interpretaba como señales de su futuro dominio sobre sus hermanos. En el primero, un haz de espigas (el suyo) se erguía mientras los doce haces de sus hermanos se arrodillaban ante él. En el segundo, el sol, la luna y once estrellas se postraban delante de él. Cuando contó estos sueños a su padre y a sus hermanos, Jacob lo reprendió, pero sus hermanos lo aborrecieron aún más (Génesis 37:5-11). Jacob, por su parte, guardó las palabras de su hijo en su corazón.

El plan y la cisterna

Un día, Jacob envió a José a visitar a sus hermanos que pasteaban sus rebaños en la región de Siquem. Al llegar, los hermanos lo vieron de lejos y, movidos por la envidia acumulada, conspiraron para matarlo. Rubén, el primogénito, intervino y propuso no derramar sangre, sino meterlo en una cisterna (un pozo seco del desierto) con la intención de rescatarlo después. Los hermanos se despojaron de José de su túnica y lo bajaron al pozo. Rubén, al apartarse, pensó que aún podría salvarlo.

La venta a los ismaelitas

Mientras José estaba en el fondo de la cisterna, pasó una caravana de mercadantes ismaelitas (o midianitas, según la versión) camino de Egipto. Judá propuso a sus hermanos: «¿Qué ganancia sacaremos de matar a nuestro hermano? Vendámoslo a los ismaelitas y no pongamos nuestra mano sobre él, pues es nuestra carne y nuestro hueso». Los hermanos aceptaron y lo vendieron por veinte monedas de plata, la misma cantidad que un esclavo en el comercio del desierto. José subió al pozo y fue entregado a la caravana.

La mentira a Jacob

Para encubrir el crimen, los hermanos tomaron la túnica de José, la mancharon con la sangre de un cabrito y la enviaron a Jacob con el mensaje: «Reconoce si es la túnica de tu hijo». Jacob, al verla, desgarró sus vestiduras y se lamentó durante días: «Mi hijo ha sido devorado por una fiera salvaje; mi túnica está despedazada». Lloró a José sin consuelo por largo tiempo, y los hermanos, cada uno por su lado, partieron con sus rebaños al desierto.

El ascenso de José en Egipto

Los ismaelitas vendieron a José a Potifar, un oficial egipcio al servicio del faraón. José, fiel y virtuoso, fue ascendido a encargado de la casa de Potifar, pero tras una tentación fallida de la esposa de este, fue encarcelado injustamente. En la prisión interpretó los sueños del copero y del panadero del faraón, y poco después fue llamado para interpretar los siete sueños del faraón (siete vacas gordas/flacas, siete espigas llenas/vacias). José propuso un plan de almacenamiento de grano para la hambruna que se avecinaba y fue nombrado vizir de Egipto, segundo en autoridad tras el propio faraón, gobernante de toda la tierra de Egipto.

El reencuentro en Egipto

Años más tarde, la hambruna llegó a Canaán y Jacob envió a sus hijos a Egipto a comprar grano. Allí se encontraron con José, al que no reconocían. José los sometió a una prueba: los acusó de espionaje, los retuvo en prisión tres días y ordenó que trajeran a su hermano menor, Benjamín. Judá se comprometió personalmente. Los sirvientes de José escondieron una copa de plata en el saco de Benjamín para demostrar su inocencia. Cuando la copa fue hallada, José por fin se reveló: «Soy yo, José; ¿vive aún mi padre?». Los hermanos cayeron sobre su rostro y lo adoraron, aterrorizados de que pidiera venganza.

El perdón y la reconciliación

José les dijo con voz temblorosa: «¿Acaso soy yo Dios? ¿No habéis vosotros pensado mal de mí, entregándome a la cisterna? Mirad ahora, Dios me ha enviado delante de vosotros para conservar en vida un resto de gente en la tierra. Así que no fuisteis vosotros que me enviasteis acá, sino Dios» (Génesis 45:4-8). Lloraron juntos, y José abrazó a Benjamín. Poco después, Jacob subió a Egipto, vivió los últimos diecisiete años de su vida junto a su hijo y murió en paz, siendo enterrado en Canaán según su voluntad.

Legado y significado teológico

La historia de José es interpretada por los Padres de la Iglesia y por la tradición judía como un tipo o prefiguración de Cristo: el amado, vendido por sus hermanos, descender a un pozo (la muerte), resucitar a una posición de poder y perdonar a quienes lo traicionaron. En el Deuteronomio 38:21 se resume: «Sus hermanos sintieron envidia de él y lo vendieron a Egipto; pero Dios le dio buen corazón para compadecerse de ellos». La narración cierra con la instrucción de José antes de morir: «Dios visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que él juró a Abraham, a Isaac y a Jacob» (Génesis 50:24-25).

“

José perdonó a sus hermanos en Egipto y dijo: «No fuisteis vosotros quienes me enviasteis acá, sino Dios» (Génesis 50:17-20).

Dato clave
qué hicieron sus hermanos con josé, Los hermanos se postran ante José, vizir de Egipto, en el palacio del faraón
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Los hermanos se postran ante José, vizir de Egipto, en el palacio del faraón

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La envidia, la venta a Egipto y el perdón de José

Los hechos concretos, paso a paso

Si reducimos la intervención de los hermanos a una secuencia clara de acciones, el relato del Génesis (capítulo 37) nos da el siguiente orden cronológico, que es el mismo que aparece en las traducciones masoréticas y en las versiones de los Setenta (LXX):

1. Espiar: Los hermanos, al ver a José acercarse por el camino desde Dololá, lo observaron con hostilidad.

2. Conspirar: Se pusieron de acuerdo para matarlo, motivados por la envidia de la túnica y los sueños.

3. Despojarlo: Le quitaron la túnica de colores, símbolo del favor paterno y de su identidad como hijo amado.

4. Lanzarlo a la cisterna: Lo bajaron a un pozo seco en el desierto, donde estuvo a merced de los elementos y posibles depredadores.

5. Venderlo: Ante la caravana ismaelita, acordaron venderlo por veinte monedas de plata en lugar de matarlo directamente.

6. Engañar a Jacob: Mancharon la túnica con sangre de cabrito y la enviaron al padre como prueba del «devoramiento» por una fiera salvaje.

Dimensiones teológicas y morales

La historia no es solo un relato de traición familiar. Para la tradición rabínica, los doce hermanos representan los doce signos del zodíaco o las doce tribus, y José encarna el sol que sale tras la oscuridad. El Midrash (Bereishit Rabbah 78) amplía cada acto: la cisterna simboliza el Sheol, la venta representa el exilio, y la túnica manchada prefigura los dolores de la diáspora. En la tradición cristiana, San Juan Crisóstomo (Homilías sobre Génesis) insiste en que la maldad de los hermanos es convertida por Dios en salvación: «Lo que ellos hicieron con maldad, Dios lo usó con bondad para la preservación de la vida».

Desde una perspectiva literaria y narrativa, Génesis 37-50 funciona como una novela completa: tiene villanos (los hermanos), un héroe caído (José), un ascenso improbable (del pozo al palacio), un reconocimiento dramático (la copa de plata) y una resolución reconciliadora. El arco de doce años —desde la venta hasta el reencuentro— está cuidadosamente estructurado en simetrías numéricas (dos sueños, siete años de abundancia, siete de hambruna, veinte monedas) que refuerzan la idea de un diseño providencial detrás del aparente azar.

Ecos en el arte y la cultura

La historia de José ha inspirado innumerables obras: el oratorio José y sus hermanos de Giuseppe Verdi (1848), los frescos de Pietro da Cortona en la Capilla de San José (Vallombrosa, Toscana), la cantata Joseph in Ägypten de Bach, las estatuas renacentistas en catedrales italianas, y hasta operas de Händel (Il trionfo del tempo e del disinganno tiene paralelos) y de Halévy. En el cine, la versión más conocida es The Ten Commandments (1956), donde el episodio de José ocupa un espacio breve pero emotivo. En la música contemporánea, artistas como Enrique Bunimer y cantautores judeo-españoles han retomado el tema con letras sefardíes.

En resumen, lo que los hermanos hicieron con José —envidiarlo, despojarlo, arrojarlo a un pozo, venderlo como esclavo y engañar a su padre— es uno de los episodios fundacionales de la Biblia que, lejos de quedarse en la tragedia, se convierte en la base de una de las mayores historias de perdón, provisión y redención de toda la literatura sagrada.

Conclusión:

¿qué hicieron sus hermanos con josé?

La historia de José y sus hermanos, narrada en Génesis 37-50, es mucho más que un relato de traición familiar: es una meditación sobre la envidia, la providencia divina y el poder transformador del perdón. Lo que los hermanos hicieron con José —despojarlo, arrojarlo a la cisterna, venderlo y engañar a su padre— parece el final de una tragedia, pero el texto bíblico lo convierte en el punto de partida para la salvación de toda la familia de Jacob durante la hambruna. El perdón de José, que declara «Dios lo convirtió en bien», resume la teología central del relato: incluso el mayor daño humano puede ser redimido cuando hay gracia y reconciliación al final.

Fuentes: Biblia Reina-Valera 1960 (Génesis 37-50), Comentario Salmón de Génesis, Bereishit Rabbah 78, Homilías sobre Génesis de San Juan Crisóstomo —
Redacción: editorial NexusCurioso.com
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