Qué hicieron los pasajeros del Vuelo 93 de United Airlines
El 11 de septiembre de 2001, el Vuelo 93 de United Airlines despegó a las 08:42 desde Cleveland con destino a San Francisco. A las 09:28, cuatro secuestradores tomaron el control del avión. Sin embargo, a diferencia de los otros tres vuelos secuestrados (11, 17 y 77), los pasajeros del vuelo 93 lograron reaccionar antes de que el avión alcanzara su objetivo final.
Los pasajeros y tripulantes, al percatarse de la toma de control, llamaron por teléfono móvil a familiares, amigos y a emergencias (911). A través de estas llamadas telefónicas grabadas, se supo que los ocupantes escucharon a los secuestradores gritar "¡Tenemos el avión!" y "¡Nuestra gente está muerta! ¡Tenemos un gran ejército! ¡Hoy vamos a destruir este país!". Las grabaciones telefónicas son hoy documentos históricos fundamentales conservados por la 9/11 Commission.
Alrededor de las 09:45, los pasajeros y la tripulación votaron por aclamación para asaltar la cabina. La votación fue convocada por el pasajero Thomas Burnett (conocido como Tom), quien gritó: "¿Quién va a ir conmigo?". Según los testimonios recogidos en las grabaciones, la decisión fue unánime entre quienes estaban dispuestos a arriesgarse.
El plan consistía en abrir una puerta de emergencia o romper una ventana para que entrara aire frío, haciendo que los secuestradores se movieran hacia atrás para ver qué pasaba, momento en el que los pasajeros avanzarían por el pasillo. Simultáneamente, se planeó volcar dos carritos de comida con bebidas calientes (café y sopa) sobre los secuestradores.
A las 09:57, los pasajeros iniciaron el asalto. Los gritos, golpes y el estruendo de los carritos volcando fueron escuchados por los operadores de 911. Se estima que entre 20 y 30 pasajeros participaron activamente en el forcejeo en la zona de asientos traseros.
A las 10:03 de la mañana, el avión se estrelló contra un campo cerca de Shanksville, Pensilvania, a 1.224 metros sobre el nivel del mar. La velocidad estimada en el impacto fue de unos 960 km/h. El cráter resultante mide aproximadamente 35 metros de diámetro y 15 metros de profundidad.
Los 40 ocupantes (35 pasajeros, 4 azafatas y 5 secuestradores) murieron en la colisión. Entre los pasajeros había miembros de la comunidad árabe-americana, como Saeed Al Ghamdi (quien intentó negociar con su secuestrador, Mohammed Alomari, antes de ser asesinado) y el pastor Hugh Hanley.
La 9/11 Commission determinó que el objetivo más probable del vuelo 93 era el Edificio del Capitolio de los Estados Unidos en Washington D.C., aunque también se barajó la posibilidad de que fuera la Casa Blanca. El hecho de que el avión cayera a unos 100 km de Washington confirma que la rebelión de los pasajeros alteró la trayectoria y el destino final.
El Monumento a las Víctimas del Vuelo 93, inaugurado en 2011 junto a los restos del avión, rinde homenaje a los 40 fallecidos. El campo de Shanksville es hoy un sitio histórico nacional administrado por el National Park Service.
Todd Beamer, pasajero del vuelo 93, pronunció su célebre frase 'Let's roll' (¡Vamos a por ello!) poco antes del asalto. Su nombre se ha convertido en sinónimo de valentía civil.
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