Qué hicieron los bolcheviques: de la clandestinidad al poder absoluto
Los bolcheviques, facción mayoritaria del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia fundada en 1903 tras la escisión con los mencheviques, llevados a cabo bajo la dirección de Vladímir Lenin, transformaron radicalmente la historia de Rusia y del mundo entero. Su nombre proviene de la palabra rusa «bolshinstvo» (mayoría), en contraste con «menshinstvo» (minoría). Desde sus inicios, el partido operó en la clandestinidad, organizando células obreras, distribuyendo el periódico Iskra y planificando acciones revolucionarias contra el zarismo.
Uno de los hitos más determinantes fue el retorno de Lenin a Rusia en abril de 1917, tras la abdicación del zar Nicolás II. Con sus «Tesis de Abril», Lenin planteó el lema «¡Todo el poder a los soviets!», abandonando la idea de apoyar al Gobierno Provisional presidido por Kerenski. Los bolcheviques ganaron terreno entre soldados, obreros y campesinos al prometer pan, paz y tierra: fin de la participación en la Primera Guerra Mundial, redistribución agraria y control obrero de las fábricas.
La Revolución de Octubre (7 de noviembre de 1917) fue el acto fundacional. El Consejo Militar Revolucionario, dirigido por Trotsky como comisario de guerra, organizó la toma pacífica en su mayoría de los puntos estratégicos de Petrogrado: el Palacio de Invierno, las estaciones, los puentes y la central eléctrica. Kerenski huyó y el Gobierno Provisional fue derrocado. El II Congreso de Soviets proclamó dos decretos inmediatos: el Decreto de la Paz (llamando a una tregua sin anexiones) y el Decreto de la Tierra (abolición de la propiedad latifundista y entrega de las tierras al campesinado).
En los meses siguientes, el Consejo de Comisarios del Pueblo (Sovnarkom), presidido por Lenin, impulsó una serie de medidas de transformación radical: nacionalización de los bancos (24 de octubre de 1917), creación del Ejército Rojo bajo Trotsky, firma del Tratado de Brest-Litovsk con Alemania (marzo de 1918) que sacó a Rusia de la guerra a cambio de enormes cesiones territoriales, y estatización de la gran industria. Estas medidas generaron una polarización extrema en el país.
La Guerra Civil Rusa (1918-1921) fue la consecuencia directa. Los bolcheviques, como «ejerito rojo», enfrentaron a los blancos (monárquicos, liberales, nacionalistas), a las potencias extranjas que intervinieron militarmente (Reino Unido, Francia, Japón, EE.UU.) y a fuerzas anarquistas y socialistas de izquierda. La victoria roja se logró gracias a la centralización militar de Trotsky, el control de las zonas industriales y ferroviarias, y la disciplina partidaria. El balance humano fue devastador: se estima entre 8 y 12 millones de muertos entre combatientes y civiles.
Paralelamente a la guerra, los bolcheviques implementaron la Nueva Política Económica (NEP) en 1921 como válvula de escape tras el «comunismo de guerra», permitiendo un limitado mercado campesino y privado. Sin embargo, el poder político se concentró cada vez más en el partido: la supresión de otros partidos socialistas, la creación de la Checa (policía secreta, antecesora de la GPU y el KGB) en diciembre de 1917, y el «Terror Rojo» (1918-1922) con miles de ejecuciones sumarias y campos de detención.
Tras la muerte de Lenin en enero de 1924, la lucha por la sucesión se resolvió a favor de Iósif Stalin, quien eliminó políticamente a Trotsky (expulsado en 1929, asesinado en México en 1940) y a otros rivales. Los bolcheviques, ya como Partido Comunista de la Unión Soviética, impulsaron la colectivización forzada de la agricultura (1928-1933), que causó la hambruna del Holodomor en Ucrania y el desastroso impacto en Kazajistán, y los Planes Quinquenales de industrialización a ultranza. El Gran Terror de 1936-1938 liquidó físicamente a decenas de miles de cuadros del propio partido.
En 1922, los bolcheviques formalizaron la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que existiría hasta 1991. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Estado soviético resistió y venció a la invasión alemana, consolidando el papel del partido como garante de la victoria. Tras la guerra, la URSS emergió como superpotencia, y el modelo bolchevique se exportó (o se impuso) en Europa del Este, Asia y América Latina durante toda la Guerra Fría.
El Tratado de Brest-Litovsk (marzo 1918) costó a Rusia aproximadamente el 26 % de su territorio habitado y el 32 % de su población antes de ser anulado en 1941.
Dato clave