Los Chicago Boys en Chile: quiénes fueron y qué hicieron
Los Chicago Boys fueron un grupo de economistas chilenos formados en la Universidad de Chicago durante las décadas de 1950 y 1960, bajo la dirección de figuras como Milton Friedman, Fritz Machlup y George Stigler. A su regreso a Chile, se convirtieron en profesores universitarios, principalmente en la Universidad Católica de Chile, donde formaron a una nueva generación de economistas y desarrollaron un proyecto político-económico centrado en el libre mercado, la desregulación y la reducción del tamaño del Estado.
Entre los miembros más destacados se encontraban José Piñera (hermano de Sebastián Piñera), Miguel Luis Urresti, Sergio de Castro, Luis Vergara, Hans Slott Di Salvo y Alfredo de la Torre. Antes del golpe de 1973, ya ejercían influencia como asesores de gobiernos de derecha, aunque con un alcance limitado.
El punto de inflexión llegó el 11 de septiembre de 1973, cuando el golpe militar derrocó al gobierno de Salvador Allende. La junta militar de Augusto Pinochet nombró a varios Chicago Boys en puestos clave del Ministerio de Economía, Hacienda y planificación. Con el respaldo político del régimen, obtuvieron un mandato para transformar radicalmente la estructura económica del país.
Su programa se basaba en los principios de la Escuela de Chicago: liberalización comercial, privatización masiva de empresas estatales, desregulación de mercados financieros, eliminación de subsidios y reestructuración del mercado laboral. La implementación fue rápida y agresiva, especialmente entre 1974 y 1978.
Una de sus reformas más impactantes fue la privatización del sistema de pensiones, que en 1981 reemplazó el sistema público de reparto por un sistema de cuentas individuales administradas por fondos privados (AFC). Esta medida, aunque debatida, se mantuvo vigente durante décadas y es uno de los legados más duraderos del grupo.
En materia comercial, Chile pasó de tener una estructura proteccionista con aranceles muy altos a un régimen de libre comercio, con una tarifa arancelaria uniforme del 10% para la mayoría de los productos. Se eliminaron cuotas, se abrió el mercado a la inversión extranjera y se creó un marco legal favorable a la competencia.
La privatización de empresas estatales abarcó sectores estratégicos: minería (Codelco除外, se privatizaron otras minas), electricidad, telefonía, forestal, banca y transporte. El Estado redujo drásticamente su presencia productiva, transfiriendo activos a manos privadas nacionales y extranjeras.
En el ámbito laboral, se desreguló el mercado de trabajo: se limitó el poder sindical, se facilitó el despido, se redujeron los salarios mínimos y se promovió la contratación individual sobre la colectiva. El objetivo declarado era aumentar la flexibilidad del mercado laboral para atraer inversión.
Los resultados económicos fueron mixtos y muy debatidos. Por un lado, Chile logró una de las tasas de crecimiento más altas de América Latina en los años 80 y 90, con inflación bajo control a partir del Plan de Reconstrucción Nacional de 1985. Por otro, las reformas generaron un aumento inicial de la pobreza y la desigualdad, especialmente entre 1974 y 1982, cuando la crisis económica desató una recesión profunda. El PIB per cápita cayó cerca del 25% en los peores años.
Entre 1974 y 1982, la pobreza en Chile aumentó significativamente antes de revertirse; el PIB per cápita cayó hasta un 25% en la crisis de 1982.
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