¿Qué hicieron los hijos de Elí? La historia de Ofni y Finees
Los hijos de Elí, cuyo nombre era Ofni y Finees, fueron sacerdotes que servían en el tabernáculo de Siló durante el período de los jueces en Israel. Según el relato bíblico de 1 Samuel, capítulos 2 y 3, ambos se caracterizaron por una conducta profundamente pecaminosa que manchó el servicio sagrado que su padre ejercía como sumo sacerdote.
El pecado principal de Ofni y Finees fue la avidez y la codicia en el altar. Cuando el pueblo ofrendaba un animal, antes de que la grasa fuera quemada como porción de Dios, los hermanos introducían una espátula con cuatro dientes y tomaban para sí la carne que aún estaba caliente, además de la porción que correspondía al sacerdote. Cualquier hombre de Israel que les dirigiera la palabra y dijera: 'La grasa ha sido quemada, dame la porción que tienes por derecho', respondían con desprecio: 'Dármela a mí mismo ahora, pues nos apoderamos de todo lo que se ofrece en el altar'. Este comportamiento generó gran indignación entre el pueblo.
Además del abuso con las ofrendas, las Escrituras registran un pecado aún más grave: cometían inmoralidad sexual con mujeres que se reunían a la entrada de la tienda del encuentro. Este doble escándalo, tanto ritual como moral, hizo que el pecado de los hijos de Elí fuera muy grande ante los ojos de Jehová.
El propio Elí, sabiendo de las malas acciones de sus hijos, los reprendió, pero de forma tibia e insuficiente. No los destituyó de su cargo sacerdotal ni aplicó el castigo que la ley exigía. En lugar de actuar con la autoridad que su posición le daba, se limitó a decirles: 'Si ellos te maldicen, ¿qué haremos?'. Esta debilidad fue señalada por un mensajero de Dios como una falta grave de Elí mismo.
Como consecuencia, Dios envió un mensajero (a menudo identificado como profeta) a Elí durante la noche para anunciarle un juicio inminente. La sentencia divina fue tajante: la casa de Elí sería juzgada, sus hijos morirían en un solo día, y el sacerdocio le sería arrebatado para siempre. El linaje de Elí caminaría en luto hasta el final de sus días.
El cumplimiento de esa profecía llegó rápidamente. En la batalla de 1 Samuel capítulo 4, los filisteos invadieron el campamento israelita y derrotaron al ejército. Ofni y Finees cayeron muertos en combate, y el Arca de la Alianza fue capturada por el enemigo. Fueron los primeros dos hombres que tocaron el Arca (introducido por Elí a la edad de un mes) y los primeros que murieron en una batalla contra Israel.
La noticia llegó a oídos de Elí, quien esperaba sentado junto a la puerta esperando el resultado de la batalla. Al enterarse de que el Arca había sido tomada y que sus dos hijos habían muerto, Elí cayó hacia atrás de su asiento, se le rompió el cuello y murió a la edad de noventa y ocho años, habiendo servido a Israel como juez durante cuarenta años. Su nuera, esposa de Finees, dio a luz a un hijo en medio del dolor y lo llamó Icaboquis, diciendo que 'se ha ido la gloria de Israel'. Poco después también murió.
Este relato bíblico se convirtió en un precedente teológico fundamental: el pecado de los padres repercute en los hijos, la negligencia en la disciplina espiritual tiene consecuencias generacionales, y ningún cargo religioso exime del juicio divino. El sacerdocio pasó entonces a la descendencia de Samuel, quien había sido entregado al servicio del tabernáculo siendo niño y fue el último de los jueces de Israel.
Elí murió al enterarse de la muerte de sus hijos: cayó hacia atrás de su asiento y se le rompió el cuello, a los 98 años.
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