Qué hicieron los alemanes en la Segunda Guerra Mundial
La Alemania nazi, bajo el liderazgo de Adolf Hitler y el Partido Nacionalsocialista (NSDAP), fue el principal instigador de la Segunda Guerra Mundial en su teatro europeo. Tras la ascensión al poder en 1933, el régimen inició una política de rearmamiento en violation del Tratado de Versalles, expandiendo el Lehr-Wehrmacht y creando la Luftwaffe, lo que rompió el equilibrio de poder en Europa. El detonante del conflicto llegó el 1 de septiembre de 1939, cuando Alemania invadió Polonia mediante la estrategia de la Blitzkrieg (guerra relámpago), combinando ataques aéreos masivos con maniobras blindadas coordinadas. Este ataque provocó que Reino Unido y Francia declararan la guerra a Alemania dos días después. Durante 1940, las fuerzas alemanas ejecutaron una de las campañas militares más rápidas de la historia: la invasión de Dinamarca, Noruega, los Países Bajos, Bélgica y Francia. En apenas seis semanas, Francia capituló en junio de 1940, y gran parte de Europa Occidental quedó bajo control nazi. En 1941, Hitler rompió el pacto con Stalin y lanzó la Operación Barbarroja, la invasión de la Unión Soviética, la mayor ofensiva terrestre de la historia. Simultáneamente, las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón) se coordinaron estratégicamente, y Alemania comenzó a apoyar a fuerzas de la resistencia en el norte de África. Paralelamente a la expansión militar, el régimen nazi puso en marcha el programa de exterminio sistemático conocido como la Shoah o Holocausto. A través de cámaras de gas, fusilamientos masivos, trabajos forzados y condiciones deliberadamente letales en campos de concentración y exterminio (Auschwitz-Birkenau, Treblinka, Sobibor, Belzec, Dachau, entre otros), se asesinó a seis millones de judíos, además de millones de otras víctimas: romaníes, personas con discapacidad, prisioneros de guerra soviéticos, homosexuales, testigos de Jehová y opositores políticos. La guerra en el frente oriental se convirtió en un infierno de atrición. Batallas como Stalingrado (1942-1943) y Kursk (1943) marcaron el punto de inflexión: tras la derrota en Stalingrado, el Ejército Rojo inició su contraofensiva que empujaría a las fuerzas alemanas hacia Berlín. Además de la guerra convencional, Alemania desarrolló y empleó armas de destrucción masiva en desarrollo: los misiles V-1 y V-2, los primeros misiles balísticos de la historia, lanzados contra Londres y París. También se utilizaron tácticas de terror como los bombardeos sobre Guernica (aunque este fue en la Guerra Civil Española) y los bombardeos sistemáticos sobre ciudades británicas en la Blitz de 1940-1941. El régimen también implementó la guerra económica total: saqueo de recursos de los países ocupados, trabajo forzoso de millones de personas (se estima entre 12 y 15 millones de trabajadores forzados), y una planificación industrial orientada exclusivamente al esfuerzo bélico bajo la dirección de Albert Speer. En el ámbito diplomático, Alemania firmó el Pacto Ribbentrop-Mólotov con la URSS en agosto de 1939, un acuerdo de no agresión que incluía la partición secreta de Polonia y los estados bálticos, lo que facilitó la invasión inicial. Tras el desembarco aliado en Normandía (Día D, 6 de junio de 1944) y la invasión de Italia, Alemania se vio acorralada por dos frentes. El 30 de abril de 1945, Hitler se suicidó en su búnker de Berlín, y la ciudad capituló el 2 de mayo, poniendo fin a la guerra en Europa.
La Blitzkrieg (guerra relámpago) permitió a Alemania conquistar gran parte de Europa Occidental en menos de seis meses durante 1940.
Dato clave