Qué animal vive en Xochimilco: el ajolote y la fauna del paraíso lacustre
Si hay un animal que define a Xochimilco, ese es sin duda el ajolote (Ambystoma mexicanum). Su nombre náhuatl, que se traduce como "monstruo acuático", describe a una salamandra endémica que solo existe de forma natural en el Valle de México. En esta demarcación del sureste de la Ciudad de México, reconocida por su sistema de canales, chinampas y humedales —declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987—, esta criatura se ha convertido en el animal más representativo de la región y en la mascota oficial del Parque Ecológico de Xochimilco.
El ajolote es un organismo extraordinario: posee una capacidad notable para regenerar extremidades, tejidos e incluso partes de órganos, lo que lo ha convertido en un modelo de estudio imprescindible para la medicina regenerativa y la biología del desarrollo. En cautiverio, dentro del Centro de Investigaciones Biológicas y Acuícolas de Xochimilco (CIBAC), los ejemplares alcanzan los 30 centímetros de longitud y viven entre 8 y 9 años, aunque hay registros de hasta 20 años. En estado silvestre, la presión de depredadores, la contaminación y la degradación del hábitat reducen su esperanza de vida a apenas 5 o 6 años.
Su papel en el ecosistema es fundamental: actúa como depredador de insectos, como presa para otras especies y como indicador biológico de la calidad del agua. Su presencia o ausencia en los canales señala directamente el estado de salud ambiental de los humedales, un dato que investigadores y comunidades locales siguen con atención.
Ambientalmente, Xochimilco funciona como un refugio lacustre único dentro de una de las metrópolis más grandes del planeta. El clima templado y subhúmedo, con una temperatura media de 15.9 °C y precipitaciones anuales entre 200 y 900 milímetros, condiciona la proliferación tanto de especies locales como de aves migratorias que cruzan la región en sus rutas estacionales.
El Parque Ecológico de Xochimilco, diseñado por el arquitecto paisajista Mario Schjetnan e inaugurado en 1993 sobre chinampas, ocupa 148 hectáreas y forma parte del Área Natural Protegida "Ejidos de Xochimilco y San Gregorio Atlapulco". Alberga dos tipos de ecosistemas: acuático con zonas húmedas y chinampas cálidas, y bosque templado. Su rehabilitación integral se completó con la reapertura en marzo de 2020.
Para quienes desean acercarse al ajolote de forma presencial, el Santuario del Ajolote ofrece recorridos guiados, talleres de conservación, charlas sobre biodiversidad, actividades interactivas y campamentos de verano para niños. Abre de lunes a domingo de 10:00 a 17:00 horas, con entrada general de 50 pesos y gratuidad para menores de 12 años. Se llega fácilmente mediante el Tren Ligero hasta la estación Xochimilco.
La vegetación que sostiene a toda esta fauna incluye ahuejotes, sembrados antaño para fijar las chinampas y que producen gran cantidad de oxígeno, además de casuarinas, sauces, alcanfores, eucaliptos, españadas, hojas de flecha, alcatraces, tule, navajillo, lirios y ninfas, incluida la ninfa salmonada, en peligro de extinción. En las zonas altas se encuentra un bosque mixto con pinos, cedros, ahuehuetes, ocotes, encinos y tepozanes.
Las chinampas, balsas o islas artificiales donde se cultivan flores y verduras sobre la superficie del lago, son hábitat y sustento de numerosas especies. Su red de canales permite recorridos de unos 184 kilómetros en trajinera, una experiencia que combina cultura, naturaleza y ecoturismo.
También habitan insectos polinizadores relevantes, sobre todo abejas, con apiarios instalados sobre chinampas que forman parte de experiencias de ecoturismo en trajinera orientadas a explicar la importancia de la polinización de las flores.
Investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), a través del CIBAC, preparan la liberación de 800 ajolotes criados en cautiverio en el lago Huetzalin, dentro del Parque Ecológico, para establecer una colonia reproductiva silvestre. Aproximadamente una tercera parte recibirá un microchip para seguimiento: se medirán peso, talla, condición física y muestras de sangre, además de evaluar la calidad del agua y posibles cambios genéticos. Se estima que entre el 15 y el 20 por ciento logrará sobrevivir. Antecedentes similares incluyen la liberación de 3 500 ejemplares en los canales de San Gregorio en 2013.
“Xochimilco supera los 100 tipos de aves, muchos pelícanos blancos llegan desde California, y sus 184 km de canales en trajinera revelan esta biodiversidad.”
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