Qué animal tiene dos corazones: el asombroso mundo de los cefalópodos y sus parientes
Cuando alguien pregunta qué animal tiene dos corazones, la respuesta más citada y verificada apunta a los cefalópodos: pulpos, calamares y sepia. Estos moluscos conforman un grupo fascinante porque son los únicos entre su filo que poseen un sistema circulatorio cerrado, y ese sistema se apoya en dos corazones branquiales auxiliares además de un corazón principal. Esos dos corazones branquiales impulsan la sangre a través de las branquias, donde ocurre el intercambio gaseoso, mientras el corazón sistémico distribuye la sangre ya oxigenada por todo el cuerpo.
El ejemplo más conocido es el del pulpo (orden Octopoda), que en realidad tiene tres corazones con funciones diferenciadas. Uno es el corazón sistémico, encargado de bombear sangre al sistema circulatorio general. Los otros dos son los corazones branquiales, que se ocupan de llevar la sangre desoxigenada hacia las branquias para que se oxigene. La mayor parte del cuerpo del pulpo se aloja en lo que se denomina cabeza, y es precisamente ahí donde se ubican estos tres órganos bombeadores.
¿Por qué necesitan esta anatomía tan peculiar? La respuesta está en su sangre. Los pulpos no usan hemoglobina rica en hierro como nosotros. Su sangre contiene hemocianina, un pigmento rico en cobre que les da un color azulado característico. Transportar oxígeno con hemocianina es menos eficiente que con hemoglobina, así que requieren varios corazones que filtren y garanticen una oxigenación suficiente para sus tejidos. Es un precio biológico por vivir en aguas frías y profundas donde la disponibilidad de oxígeno puede ser escasa.
Un dato curioso: cuando el pulpo nada, el corazón sistémico se detiene brevemente. Por eso estos cefalópodos inteligentes prefieren arrastrarse por el fondo antes que gastar energía nadando. Los corazones branquiales, en cambio, trabajan a destajo durante el movimiento, manteniendo las branquias abastecidas de sangre fresca mientras el corazón principal se toma pequeños descansos durante las ráfagas de natación.
El calamar comparte con el pulpo la hemocianina y la misma arquitectura de tres corazones. Como son grandes nadadores que necesitan un suministro constante de oxígeno para mantener velocidad y agilidad en el agua, sus dos corazones branquiales resultan esenciales. Se encuentran en todos los océanos, y aunque la mayoría son pequeños, algunos alcanzan tamaños enormes en aguas profundas. El calamar gigante y el calamar colosal están entre las criaturas más grandes de la Tierra, y probablemente sean los animales con múltiples corazones más voluminosos que existen.
La sepia (orden Sepiida), pariente cercana del pulpo y del calamar, también presenta tres corazones: uno sistémico y dos branquiales. Su sangre basada en cobre exige una potencia de bombeo extra, sobre todo cuando despliega sus espectaculares cambios de color y patrones de piel en milisegundos para camuflarse, una tarea que demanda una enorme energía metabólica.
El nautilus, considerado un fósil viviente emparentado con calamares y pulpos, va un paso más allá: presenta cuatro corazones que funcionan en pares. Dos bombean sangre a través de las branquias mientras los otros dos la hacen circular por el cuerpo, apoyando los movimientos lentos y gráciles de este antiguo cefalópodo. Su diseño ha permanecido prácticamente inalterado durante 500 millones de años.
| Cefalópodo | Corazones branquiales | Corazón sistémico | Sangre |
|---|---|---|---|
| Pulpo | 2 | 1 | Hemocianina (azul) |
| Calamar | 2 | 1 | Hemocianina (azul) |
| Sepia | 2 | 1 | Hemocianina (azul) |
| Nautilus | 2 (en pares) | 2 (en pares) | Hemocianina (azul) |
“La sangre de pulpos y calamares es azul por la hemocianina (cobre), no roja por hemoglobina (hierro)”
Dato clave