Existen diversas creencias populares en internet sobre qué animal posee ocho corazones, siendo las respuestas más comunes el pulpo o el calamar. Sin embargo, desde el punto de vista de la biología y la anatomía comparada, no existe ningún animal conocido que tenga exactamente ocho corazones. La confusión surge por una simplificación excesiva de la estructura cardíaca de ciertos invertebrados. Lo que sí es cierto es que los cefalópodos, un grupo de moluscos que incluye a pulpos, calamares y calamares jibrones, poseen un sistema circulatorio complejo con tres corazones. Esta particularidad fisiológica les permite mantener una circulación sanguínea eficiente mientras realizan movimientos intensos como la natación o la caza.
Para entender por qué se asocia a estos animales con múltiples corazones, hay que analizar su sistema circulatorio dual. El corazón del ventrículo sistémico es el principal y bombea sangre oxigenada a todo el cuerpo. Además, poseen dos corazones branquiales que se encargan de bombear sangre desoxigenada hacia las branquias para ser oxigenada. Cuando el animal nada, los corazones branquiales se detienen para conservar energía y el corazón sistémico asume la carga completa. Dado que los pulpos pueden tener hasta ocho brazos, algunas leyendas urbanas multiplican erróneamente la cantidad de corazones por brazo, generando el mito de los ocho. En realidad, la función de sus tres bombas cardíacas es vital para su supervivencia en ambientes marinos donde la presión y la temperatura exigen un rendimiento circulatorio excepcional.
En conclusión, la premisa de que existe un animal con ocho corazones es un mito biológico. La realidad científica nos dice que los cefalópodos, como el pulpo y el calamar, cuentan con tres corazones especializados para su modo de vida. Es importante distinguir entre las curiosidades fisiológicas reales y las exageraciones que circulan en la cultura popular para no distorsionar nuestra comprensión de la diversidad animal.