¿Qué animal tiene 8 corazones? El mito, la ciencia y los animales que sí baten récords
La pregunta sobre el animal de ocho corazones es una de esas curiosidades que viajan de boca en boca por internet sin detenerse a verificar el dato. Y la respuesta rigurosa, confirmada por la biología, es sencilla: ningún animal vivo conocido posee ocho corazones. Lo que existe es un mito construido a partir de dos hechos reales y muy populares del pulpo: tiene ocho brazos y tres corazones. Al mezclar ambos números en la memoria colectiva, la cifra se dispara y nace la leyenda de los ocho corazones, que no tiene respaldo en ninguna fuente biológica.
El pulpo, del orden Octopoda, es el animal con múltiples corazones más conocido del planeta. Cuenta con cientos de especies, todas con la misma organización circulatoria: un corazón sistémico situado en el centro del cuerpo y dos corazones branquiales, uno asociado a cada branquia. El sistémico bombea sangre oxigenada al organismo; los branquiales impulsan la sangre pobre en oxígeno hacia las branquias para recargarla.
Esta división del trabajo funciona muy bien en el medio acuático. Los corazones branquiales garantizan presión suficiente para la oxigenación, y el sistémico reparte la sangre ya cargada por músculos, órganos y tejidos. El pulpo puede así sostener actividad en hábitats que van desde pequeñas pozas de marea hasta las profundidades abisales.
La razón de fondo está en su sangre. A diferencia de la nuestra, rica en hemoglobina y hierro, la del pulpo contiene hemocianina, una proteína de transporte de oxígeno basada en cobre y de color azul. Esa sangre es más viscosa, menos eficiente en aguas cálidas, y exige varios corazones que la filtren y impulsen con fuerza. En aguas frías y pobres en oxígeno, como las antárticas, la hemocianina funciona mejor que la hemoglobina, y los pulpos polares concentran aún más ese pigmento.
El calamar (órdenes Teuthida y Myopsida) repite exactamente el mismo esquema de tres corazones, con sangre rica en hemocianina. La sepia o choco (orden Sepiida) también mantiene los tres, con su estructura interna llamada cuttlebone o sepion, y se la considera uno de los invertebrados más inteligentes que existen.
El calamar gigante y el calamar colosal, del superorden Decapodiformes, son probablemente los animales con múltiples corazones de mayor tamaño del planeta. Viven en aguas profundas y oscuras, y mantienen los tres corazones con las mismas funciones, lo que les permite sostener niveles altos de agilidad en un océano donde la disponibilidad de oxígeno varía con la profundidad.
Si se busca el animal con más estructuras de tipo corazón entre invertebrados terrestres, la referencia es la lombriz de tierra (suborden Lumbricina, filo Annelida). Se describe popularmente con diez corazones porque posee cinco pares de arcos aórticos repartidos a lo largo de su cuerpo segmentado. Uno impulsa sangre hacia delante por encima del tubo digestivo; los otros cuatro la mueven hacia atrás. Estrictamente no son corazones verdaderos, tienen una sola cámara, pero cumplen una función análoga de bombeo.
La lombriz está presente en todo el planeta salvo la Antártida. Su papel ecológico es tan relevante que se la llama «ingeniera de los ecosistemas» y Charles Darwin la consideró uno de los animales más importantes de la historia natural.
La cucaracha (orden Blattodea, familia Blattidae) es el animal al que se atribuyen trece corazones. En realidad se trata de un único corazón largo, grueso y muscular formado por trece cámaras alineadas en secuencia, cada una bombeando la hemolinfa hacia la siguiente. El órgano se aloja en el seno pericárdico dentro del hemocelo, propio de sistemas circulatorios abiertos, y se contrae rítmicamente a través de ostiolos y válvulas. Esa estructura segmentada explica parte de su legendaria resistencia: las cámaras trabajan en cadena y el insecto puede funcionar con solo algunas si una falla.
El mixino o hagfish (clase Myxini, familia Myxinidae) es un pez primitivo con cráneo pero sin columna vertebral. Posee un corazón central de dos cámaras al que se suman tres corazones accesorios: el portal, el cardinal y el caudal. En total, cuatro corazones, uno principal y tres de apoyo, configuración que responde a su vida en aguas pobres en oxígeno con presión arterial muy baja.
“El Barosaurus, saurópodo del Jurásico superior, es la única criatura a la que se le atribuyen 8 corazones, como hipótesis paleontológica sin confirmación fósil.”
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