INICIO
naturaleza · animal
que animal oye mejor, Polilla de cera (Galleria mellonella), el animal con el oído más agudo conocido
naturaleza ·#203 ·Lectura 9 min. · Redactor: Marta Garcia

¿Que animal oye mejor?

Respuesta corta Verificado
Verificada!

La polilla de cera detecta 300.000 Hz: quince veces el techo del oído humano, récord absoluto jamás medido en un ser vivo.

01

El animal con el mejor oído del planeta no es un mamífero

La audición es uno de los sentidos más extraordinarios del reino animal, y el ser humano, con su rango habitual de 20 Hz a 20.000 Hz, está muy lejos de la cima. La pérdida progresiva de frecuencia aguda comienza alrededor de los ocho años, un detalle que nos recuerda lo frágil que resulta nuestro oído comparado con el de muchas otras especies. Por debajo de 20 Hz hablamos de infrasonidos, por encima de 20 kHz de ultrasonidos, y son precisamente esos dos extremos los que algunas criaturas han convertido en su herramienta de supervivencia.


El récord absoluto de frecuencia lo ostenta la polilla de cera (Galleria mellonella), un insecto diminuto capaz de detectar señales ultrasonoras de hasta 300.000 Hz, quince veces el techo humano. El hallazgo fue publicado en 2013 por investigadores de la Universidad de Strathclyde en la revista Biology Letters, y desde entonces ninguna especie ha superado esa marca documentada en la literatura científica.


Esa capacidad no es un lujo ni un adorno evolutivo. La polilla la usa como un escudo antidepredador: los murciélagos, sus principales enemigos, emiten ultrasonidos para cazar, y la polilla percibe esas señales acústicas y reacciona cambiando de rumbo de forma brusca o dejándose caer en picado. Es un caso textbook de la carrera armamentística entre depredador y presa, donde el oído no busca comunicarse ni cazar, sino simplemente no ser devorado.


En el extremo completamente opuesto del espectro encontramos a la paloma mensajera, que detecta infrasonidos de apenas 0,05 Hz, un ciclo completo cada veinte segundos, cuatrocientas veces por debajo del suelo humano. Esos sonidos de bajísima frecuencia, generados por el oleaje marino, el viento contra las cordilleras y tormentas lejanas, viajan cientos de kilómetros. Las aves usan ese paisaje infrasónico como un mapa acústico de navegación: un ejemplar liberado a cientos de kilómetros puede estar escuchando la firma sonora de su palomar mucho antes de ver ninguna referencia visual. La sensibilidad infrasónica se estudia hoy junto a la magnetorrecepción y la brújula solar como un componente real de la orientación aviar, y las razas de competición han sido seleccionadas para esta habilidad.


Los murciélagos son la referencia clásica entre mamíferos. Cerca del 70% de las especies conocidas practican la ecolocalización, emitiendo pulsos de altísima frecuencia y escuchando los ecos para navegar en la oscuridad. El rango abarca desde unos 700 Hz hasta 200 kHz, con la banda más sensible entre 15 y 90 kHz. Las llamadas duran milésimas de segundo, y el efecto Doppler del eco permite al animal estimar su velocidad respecto a los objetos, construyendo un mapa de tamaño, forma y textura. El viejo mito de que los murciélagos son ciegos es falso: todas las especies pueden ver, y los frugívoros tienen una excelente visión en penumbra.


Los delfines mulares extienden su audición desde unos 20 Hz hasta 150 kHz, con una afinación fina entre 40 y 100 kHz, la banda exacta donde operan sus propios clics de ecolocalización. El melón, una estructura grasa en la cabeza, actúa como lente acústica que dirige y recibe los pulsos, permitiendo reconstruir en tres dimensiones la forma, distancia y material de objetos, incluso dentro de bancos de peces. Un dato fascinante: los delfines pueden atenuar voluntariamente su audición más de 10 decibelios ante un tono fuerte anticipado, un protector auditivo integrado que ningún otro mamífero controla de forma consciente.


Los elefantes africanos son maestros del infrasonido, con un rango de 14 Hz a 12 kHz. El extremo inferior entra bien en la banda infrasónica humana, y el superior es el límite alto más bajo medido en cualquier mamífero. Esa elección tiene lógica ecológica: sus rumores graves se perciben a kilómetros y coordinan movimientos de manada, rutas y cohesión social. Detectan además vibraciones transmitidas por el suelo a través de las almohadillas plantares y del esqueleto. Sus enormes orejas, por cierto, tienen una segunda función: están llenas de grandes vasos sanguíneos y actúan como sistema de refrigeración, no como una mejora de la escucha.

“La lechuza común localiza un sonido con un margen de apenas 4 grados, la precisión auditiva más afinada registrada en cualquier animal.”

Dato clave
que animal oye mejor, Lechuza común en vuelo rasante sobre cañaverales, campeona en localizar sonidos
Imagen

Lechuza común en vuelo rasante sobre cañaverales, campeona en localizar sonidos

02

Récords, especializaciones y la carrera evolutiva detrás de cada oído animal

Las lechuzas y búhos poseen la mejor audición entre las aves, aunque su rango no sea especialmente amplio: la lechuza común oye aproximadamente de 200 Hz a 12 kHz. Lo que las distingue es la precisión extraordinaria. Sus aberturas auditivas están colocadas de forma asimétrica, una más alta y adelantada que la otra, de modo que un sonido llega a cada oído con una diferencia mínima de tiempo e intensidad. Esa asimetría, documentada por Roger Payne en 1971, junto al disco facial de plumas rígidas que canaliza el sonido, otorga un ángulo mínimo audible de unos 4 grados, una de las localizaciones sonoras más afinadas medidas en cualquier animal.


Gracias a esa puntería, la lechuza caza en oscuridad total, detectando el roce de un roedor bajo la nieve o entre hojas a decenas de metros, usando frecuencias en torno a los 8.500 Hz para localizar chillidos de ratones. Su oído no pierde sensibilidad con la edad y carece de pabellón auditivo externo pese a lo cual caza con exactitud milimétrica. Las aves en general tienen mejor resolución auditiva que los mamíferos: perciben sonidos con mayor detalle y reconocen a individuos concretos por variaciones de tono, timbre y ritmo.


Entre los mamíferos domésticos, el gato tiene uno de los rangos más amplios de cualquier mamífero terrestre: de 48 Hz a 85 kHz medido a 70 dB SPL por Heffner y Heffner en 1985. Cada oreja lleva 32 músculos y gira de forma independiente unos 180 grados. Ese rango encaja casi exactamente con los chillidos ultrasónicos de ratones y ratones campestres, que el gato oye a través de una habitación entera.


AnimalRango auditivoNota clave
Polilla de ceraHasta 300 kHzRécord absoluto en frecuencia alta
Paloma mensajeraDesde 0,05 HzRécord en frecuencia baja
Murciélago700 Hz – 200 kHzEcolocalización por ecos
Delfín mular20 Hz – 150 kHzAtenuación voluntaria del oído
Elefante africano14 Hz – 12 kHzMaestro del infrasonido
Lechuza común200 Hz – 12 kHzLocalización con 4° de precisión
Gato48 Hz – 85 kHz32 músculos por oreja, giro 180°
Perro67 Hz – 45 kHz18 músculos, razas de oreja erguida mejoran localización
Rata250 Hz – 80 kHzComunicación ultrasónica, localización en ~12°
LoboHasta 85 kHz (algunos autores)Detecta sonidos a 16 km en terreno abierto
Conejo360 Hz – 42 kHzOrejas giran 270°, escaneo parabólico
Caballo55 Hz – 33,5 kHzSigue dos fuentes sonoras a la vez

Los perros oyen desde unos 67 Hz hasta 45 kHz, más del doble del límite superior humano. Alrededor de 18 músculos controlan cada oreja, permitiendo girar y inclinar el pabellón hacia el sonido sin mover la cabeza. Las razas de oreja erguida localizan algo mejor que las de oreja caída, cuyos pabellones amortiguan el sonido entrante. Esa es la razón por la que un silbato silencioso, afinado entre 23 kHz y 54 kHz, suena claro para un perro mientras una persona a su lado no oye nada.


Las ratas oyen de 250 Hz a 80 kHz, rivalizando con lobos, y toda su curva está desplazada hacia arriba. Se comunican en llamadas ultrasónicas, incluidos chirridos de 50 kHz que emiten las crías durante el juego. Su localización es precisa: un clic se sitúa en unos 12 grados y una ráfaga de ruido blanco en unos 10, exactitud que en un animal de madriguera marca la diferencia entre escapar y no hacerlo. Anatómicamente sus oídos medios son muy parecidos a los humanos, con la diferencia de que la audición humana se desarrolla antes del nacimiento y la de la rata empieza tras nacer.


Otros ejemplos completan el panorama: los conejos oyen de 360 Hz a 42 kHz con orejas que giran casi 270 grados como colectores parabólicos móviles; los caballos, de 55 Hz a 33,5 kHz con diez músculos por oreja, siguen dos fuentes sonoras simultáneas; los pingüinos emperador y gentoo responden a sonidos submarinos entre 200 Hz y 6.000 Hz, afinados entre 1 kHz y 4 kHz en el aire a las llamadas de su colonia. Los peces gato detectan frecuencias tan bajas como 0,3 Hz, y las ballenas barbadas emiten infrasonidos que cruzan cuencas oceánicas enteras, mientras que las dentadas, como la beluga y el cachalote, ecolocalizan con ultrasonidos.


En el lado opuesto, los animales con peor oído son los que viven en entornos donde este sentido no es esencial o han desarrollado otros más agudos: las tortugas compensan una audición muy limitada con tacto y visión; las serpientes carecen de oído externo y tímpano, detectando vibraciones a través de la mandíbula; los gusanos, estrellas de mar, pulpos, lagartos sin oreja externa, caracoles, babosas y hormigas tienen una audición muy reducida o nula, compensada con quimiorrecepción, visión o percepción de vibraciones.

Conclusión:

¿que animal oye mejor?

La pregunta sobre quién oye mejor no tiene una única respuesta, porque la audición no es una sola escala. Si lo que importa es detectar la frecuencia más aguda, la polilla de cera gana con sus 300 kHz. Si se trata de percibir la vibración más grave, la paloma mensajera se lleva el trofeo con 0,05 Hz. Entre mamíferos, el gato y el murciélago dominan la amplitud del rango, y si valoramos la puntería para saber exactamente de dónde viene un sonido, la lechuza es inigualable. Cada oído es una especialización afinada a lo largo de millones de años para una tarea concreta: cazar, comunicarse, navegar o evitar acabar en las fauces de otro.

Fuentes: 1º 1º Gaes.es, 2º 2º IFaw.org, 3º 3º Wikipedia.org, 4º 4º OurEndangeredWorld.com, 5º 5º Audias.es
IMAGEN1-AUTOR:Andy Reago & Chrissy McClarren|Licencia:CC BY 2.0|Url:CC BY 2.0
IMAGEN2-AUTOR:Edd Deane, de Swaffham, Inglaterra|Licencia:CC BY 2.0|Url:CC BY 2.0
Redacción: Marta Garcia · Actualizado en: 19/10/2026
Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta
4.3 / 5 · 47 valoraciones Valorar

¿Tienes algo que aportar? Envíanos tu respuesta

Animales que usan otros sentidos para vivir: más allá de la vista, el oído y el tacto Animales que usan otros sentidos para vivir: más allá de la vista, el oído y el tacto Los sentidos como herramienta de supervivencia animal Los sentidos como herramienta de supervivencia animal
¿Quieres ver más respuestas sobre que animal oye mejor?
Más preguntas de naturaleza