¿Qué animal vive más años? Del tiburón de Groenlandia a la medusa inmortal
Preguntarse cuál es el animal que vive más años parece sencillo, pero la respuesta cambia radicalmente según cómo se mida la vida. Si hablamos de edad verificada en un individuo concreto, el récord absoluto pertenece a la almeja quahog oceánica (Arctica islandica). Un ejemplar bautizado como «Ming» —también llamado Hafrun— fue dragado frente a las costas de Islandia en 2006, y los científicos contaron 507 anillos de crecimiento anual en su concha. Eso sitúa su nacimiento en 1499, durante la dinastía Ming china. Lo más paradójico: el animal murió precisamente al abrirse para contarle los anillos. Es el ser vivo individual con la edad más alta jamás documentada con precisión.
En aguas frías alrededor de Islandia, el metabolismo de esta almeja se ralentiza de forma extrema. Crece muy despacio y se calcula que tarda una media de ocho años en alcanzar la madurez sexual. Los expertos del Museo Nacional de Gales advierten que podrían existir ejemplares aún más antiguos sin descubrir, así que los 507 años son un techo observado, no un límite biológico conocido.
Si reducimos el foco a los vertebrados, el trono lo ocupa el tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus). Un estudio publicado en la revista Science en 2016 dató mediante carbono-14 proteínas del cristalino del ojo de 28 ejemplares y determinó una edad máxima de al menos 272 años, con un individuo estimado en unos 392 y un margen que llegaría hasta los 512. Crecen menos de un centímetro al año, nadan a unos 0,34 metros por segundo y se alimentan con una frecuencia enorme, en algunos casos una vez cada seis meses.
Su longevidad está ligada a las aguas gélidas del Atlántico Norte y el Ártico, que ralentizan sus procesos metabólicos y su actividad bioquímica. Su genoma, dos veces más grande que el humano, contiene múltiples copias de genes dedicados a la reparación del ADN y a la supresión de tumores. La desventaja es reproductiva: las hembras no alcanzan la madurez sexual hasta alrededor de los 150 años, y las crías nacen vivas tras gestaciones que pueden durar de 8 a 18 años.
Entre los mamíferos, la ballena de Groenlandia o boreal (Balaena mysticetus) es la gran campeona. Su longevidad se confirmó de forma espectacular cuando aparecieron incrustados en varios ejemplares fragmentos de arpones de piedra pre-europeos, de hace más de un siglo, e incluso la cabeza de una lanza de explosivos fabricada entre 1879 y 1885 hallada en un animal capturado frente a Alaska, con una edad estimada entre 115 y 130 años. Los registros más altos apuntan a más de 200 años, con un récord citado de 268.
La ballena boreal nunca ha mostrado un tumor maligno documentado a pesar de su tamaño colosal. Su genoma presenta mutaciones en genes como ERCC1, implicado en la reparación del ADN dañado, y una duplicación en el gen PCNA, relacionado con el crecimiento y la reparación celular, que podría frenar el envejecimiento. A diferencia del tiburón ártico, se reproduce mucho antes: alrededor de los 25 años.
Si se busca al animal con mayor edad absoluta estimada, el récord absoluto corresponde a las esponjas vítreas o de cristal (clase Hexactinellida). Un estudio publicado en Chemical Geology en 2012 dató un ejemplar de Monorhaphis chuni en unos 11.000 años mediante el análisis de los anillos de crecimiento de sus espículas de sílice, y un trabajo del Instituto Max Planck de Química de Maguncia elevó la posible edad por encima de los 15.000 años. Habitan los océanos desde hace más de 600 millones de años.
La clave de estas esponjas es una parada reversible de su metabolismo: en un momento dado sus células dejan de dividirse, de latir y de bombear, pero siguen vivas. Su tejido sincitial —una estructura con múltiples núcleos fruto de la fusión celular— carece de límites celulares, lo que permite que mitocondrias y núcleos se desplacen libremente y redistribuyan la energía durante el letargo, manteniendo funciones vitales a niveles mínimos hasta que las condiciones mejoran. Es, en la práctica, congelar el tiempo.
| Animal | Edad máxima documentada | Tipo |
|---|---|---|
| Esponja de cristal (Monorhaphis chuni) | 11.000-15.000 años | Invertebrado marino |
| Coral negro (Antipatharia) | 4.265-5.000 años | Colonial marino |
| Almeja quahog oceánica (Arctica islandica) | 507 años | Invertebrado marino |
| Tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus) | 272-512 años | Vertebrado marino |
| Ballena de Groenlandia (Balaena mysticetus) | 200-268 años | Mamífero marino |
Entre las esponjas también destacan la esponja barril (Xestospongia testudinaria), documentada hasta unos 2.000 años en el Índico y apodada «secuoya del arrecife», y la esponja barril gigante del Caribe (Xestospongia muta), con ejemplares estimados en más de 2.300 años. La esponja antártica Cinachyra antarctica, en aguas a 2 °C y hasta 2.000 metros de profundidad, se ha estimado en edades extraordinarias por el efecto del frío sobre su crecimiento.
El coral negro (orden Antipatharia) es otro de los grandes veteranos. Especímenes hallados frente a Hawái han sido datados por radiocarbono en unos 4.265 años, y un trabajo publicado en PNAS en 2009 documentó un ejemplar que podría haber alcanzado los 5.000 años. Viven en aguas profundas, entre 300 y 3.000 metros, donde la oscuridad y la presión constante favorecen una vida larguísima. Eso sí, hay que matizar que los corales son organismos coloniales: están formados por múltiples pólipos genéticamente idénticos que se multiplican y reemplazan continuamente, de modo que la longevidad es un esfuerzo colectivo y no la vida de un solo individuo. Por eso muchas listas de longevidad excluyen a los corales y a las esponjas coloniales, ya que confundir colonia y pólipo hace meaningless la comparación.
“La medusa Turritopsis dohrnii puede revertir a fase de pólipo indefinidamente: no tiene límite natural de vida conocido.”
Dato clave