¿Qué animal berrea? El ciervo rojo, protagonista de la berrea
El animal que berrea es, de forma principal y más reconocida, el ciervo rojo (Cervus elaphus). Se denomina berrea o brama al periodo de celo de esta especie, un nombre que proviene del sonido gutural que emiten los machos durante la competencia reproductiva. El vínculo entre la palabra y el animal es tan fuerte que el diccionario académico de la RAE define «berrido» como la voz del becerro y otros animales que berrean, y como ejemplo clásico recoge: «los berridos del ciervo no me dejaban dormir», mientras que la voz del toro, del ciervo y de otros animales salvajes se denomina bramido.
El ciervo rojo es un mamífero artiodáctilo rumiante perteneciente al grupo de los cérvidos, taxón cuyos machos presentan cuernos ramificados que caen y se renuevan periódicamente, algo que también ocurre en el reno. En España se describe administrativamente al ciervo como el macho de una de las tres clases de cérvidos existentes como piezas de caza mayor, siendo además la de mayor tamaño y peso.
La berrea es el periodo de reproducción del ciervo rojo, durante el cual los machos compiten por el favor de las hembras mediante vocalizaciones potentes, demostraciones de fuerza y rituales que llevan repitiéndose miles de años. Es considerado uno de los fenómenos naturales más impresionantes de la fauna ibérica, uno de los más espectaculares que se pueden contemplar en bosques y montes, principalmente en zonas donde habita el ciervo rojo, como la Península Ibérica, pero también en otros países europeos.
Este fenómeno ocurre una vez al año, coincidiendo con la llegada del otoño. El periodo se inicia a comienzos del otoño boreal, normalmente a finales de septiembre, y por lo general se produce entre mediados de septiembre y principios de octubre en la mayor parte de España. No existe un día exacto para su inicio, la fecha varía según el clima, la latitud y la disponibilidad de alimento. En zonas más frías, como el norte peninsular o las áreas de montaña, la berrea puede adelantarse o retrasarse ligeramente; en los Pirineos o la Cordillera Cantábrica puede comenzar un poco antes por las condiciones climáticas más frías.
El clima juega un papel crucial. Si ha habido un verano particularmente caluroso y seco, el comienzo de la berrea puede retrasarse, mientras que las lluvias otoñales a menudo marcan el inicio del proceso, porque favorecen la aparición de hierba fresca y la mejora del estado físico de los animales. Las horas de luz, el fotoperiodo, la humedad y la bajada de temperaturas también influyen en la sincronización, y las primeras noches frescas son la señal de que los machos empiezan a bramar.
Durante la berrea los machos se encuentran en su máximo esplendor al comenzar la temporada e intentan adueñarse de un territorio. Los territorios preferidos son aquellos en los que las hembras deben beber o alimentarse, de modo que los machos eligen zonas con agua y abundante alimento para establecer su dominio.
Las demostraciones de poder incluyen los berreos y las luchas rituales, en las que utilizan su cornamenta. Los bramidos son una manera de demostrar su fuerza y atraer a las hembras, y al mismo tiempo advierten a otros machos rivales de su presencia. Cuanto más fuerte y profundo es el bramido, mayor es la posibilidad de que el macho sea considerado dominante y logre aparearse con más hembras.
El macho vencedor se gana el derecho de aparearse con un harén de hembras, y los ejemplares dominantes pueden reunir harenes que llegan a 40 o 50 hembras. Las hembras observan atentamente las exhibiciones y suelen elegir a los ejemplares más fuertes, favoreciendo así la selección natural y la transmisión de una genética más resistente.
El ritual va mucho más allá del sonido: los machos defienden su territorio, intentan reunir harenes, marcan el terreno usando sus pezuñas, astas y secreciones para dejar señales de poder, realizan exhibiciones físicas mostrando el tamaño de su cuerpo y la envergadura de sus cuernas, y se enfrentan a otros machos mediante luchas ritualizadas.
Estos combates pueden ser muy violentos y causar serias lesiones, aunque rara vez terminan en la muerte de uno de los contendientes o tienen consecuencias graves. Sirven para determinar quién domina el territorio y el acceso a las hembras.
“La gestación del ciervo dura unos 235 días (≈8 meses). El macho dominante puede reunir un harén de hasta 40-50 hembras durante la berrea.”
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