La mejor forma de tomar NAD+: vías, dosis y consejos prácticos
El NAD+ (nicotinamida adenina dinucleótido) es una coenzima fundamental presente en cada célula del cuerpo humano, involucrada en más de 500 reacciones metabólicas. Con la edad, sus niveles naturales disminuyen de forma progresiva, lo que ha impulsado el interés por su suplementación. Sin embargo, no todas las formas de administración son equivalentes, y elegir la correcta puede marcar una diferencia significativa en los resultados que obtendrás. La vía oral (cápsulas o polvos) es la más accesible y la forma en la que la mayoría de personas empiezan. Se recomienda tomarla en ayunas, preferiblemente por la mañana, para no interferir con el ciclo circadiano del sueño. Al ser una molécula grande, su biodisponibilidad oral es relativamente baja (se estima entre un 5% y un 15%), por lo que muchas marcas optan por formas precursores como el NR (nicotinamida ribósido) o el NMN (mononucleótido de nicotinamida), que son metabolizados a NAD+ dentro del organismo con mayor eficiencia. La vía sublingual representa una alternativa interesante. Al disolver tabletas o gotas bajo la lengua, parte del compuesto se absorbe directamente a través de la mucosa bucal, evitando parcialmente el primer paso hepático. Esto puede aumentar la biodisponibilidad un 20-30% respecto a la ingestión oral convencional. Es importante mantener el comprimido o las gotas bajo la lengua durante al menos 30-60 segundos antes de tragar. Para quienes buscan una respuesta rápida y máxima biodisponibilidad, la administración intravenosa (IV) es la vía con mayor eficiencia cercana al 100%. Se realiza en clínicas especializadas bajo supervisión médica, generalmente en infusiones de 30 a 60 minutos. Es la opción más costosa y menos práctica, pero la más estudiada en ensayos clínicos para reponer niveles agudos de NAD+. La vía intramuscular o subcutánea (inyecciones) ocupa un punto intermedio: ofrece una absorción superior a la oral (alrededor del 60-80%) sin requerir infraestructura hospitalaria. Algunas personas optan por autoadministración con jeringas de uso único, aunque siempre es recomendable que un profesional sanitario supervise el protocolo inicial. En cuanto a la dosis, los protocolos varían según la forma: oral suele oscilar entre 250 mg y 1000 mg de precursores (NR/NMN) al día, mientras que las infusiones IV pueden administrar entre 300 mg y 500 mg de NAD+ puro por sesión. No existe una dosis universalmente estandarizada, por lo que la personalización es clave. Un aspecto frequentemente ignorado es la interacción con otros suplementos. El resveratrol, el metformínico (en dosis terapéuticas) y ciertos inhibidores de sirtuinas pueden modular las vías del NAD+. Si tomas varios complementos a la vez, espacia las tomas y consulta con un nutricionista deportivo o un médico antiaging para evitar antagonismos. Por último, ten en cuenta que el NAD+ no actúa de forma aislada. Su eficacia se potencia con ejercicio físico regular (especialmente entrenamiento de intervalos de alta intensidad), ayunos intermitentes (12-16 horas) que activan la vía de las sirtuinas, y un sueño de calidad de 7 a 9 horas. Sin estos pilares, el suplemento por sí solo tendrá un efecto limitado.
Dividir la dosis en dos tomas (mañana y mediodía) mantiene niveles plasmáticos estables durante todo el día activo.
Dato clave