Comer no es lo mismo que nutrirse: entiendes la diferencia que cambia tu salud
En la sociedad actual se confunden con frecuencia los conceptos de comer, alimentarse y nutrirse. Es una mezcla tan habitual que la mayoría de las personas, al sentarse a la mesa, dan por hecho que por el simple hecho de ingerir alimentos están nutriendo su cuerpo. La realidad, sin embargo, es mucho más matizada: entre meterse un bocadillo en la boca y que ese bocadillo se convierta en energía útil para las células hay un abismo enorme. Comprender esta distinción no es una cuestión semántica, es el primer paso real para cuidar la salud, porque la forma en que nos relacionamos con los alimentos determina directamente nuestro bienestar presente y futuro.
Comer es una acción básica, instintiva, casi involuntaria en su origen. Todos los seres humanos comemos para satisfacer la necesidad de alimentarnos, para obtener energía, para saciar el hambre. Y en la práctica cotidiana ese acto va mucho más allá de la pura fisiología: comemos por aburrimiento, por estrés, por ansiedad, por nostalgia, por costumbre o simplemente por placer, muchas veces sin prestar la menor atención a la calidad de lo que estamos ingiriendo. En términos sencillos, comer significa ingerir alimentos, sin más. Es el gesto, el acto mecánico de llevarse comida al cuerpo.
Alimentarse, en cambio, es un concepto más amplio. Conlleva diferentes fases: la elección de los alimentos, el cocinado, la presentación, la ingesta. Los alimentos son productos sólidos o líquidos que se ingieren y de los que el cuerpo obtiene los nutrientes que necesita para vivir, expulsando el resto. En función del interés por llevar una vida saludable, la persona elige e ingiere unos alimentos que aportan más o menos nutrientes. Cuantos más nutrientes se tomen, mejor será el estado de salud, y ahí es donde la alimentación deja de ser un acto automático y se convierte en una decisión consciente.
Nutrirse es un concepto más profundo todavía. Se trata de tomar alimentos que no solo sacian el hambre, sino que además aportan las vitaminas, minerales, aminoácidos, antioxidantes y demás nutrientes esenciales que el cuerpo necesita para realizar correctamente sus funciones vitales. Nutrirse implica alimentar al organismo de forma consciente, eligiendo aquellos alimentos que nos mantienen sanos y fuertes, y es la base para la regeneración celular, el mantenimiento de la energía y la prevención de enfermedades.
La nutrición, propiamente dicha, es el conjunto de procesos que permiten al organismo utilizar y transformar los nutrientes para mantenerse vivo y saludable. Es el proceso biológico a partir del cual el cuerpo humano asimila los alimentos y los líquidos necesarios para el crecimiento, el funcionamiento y el mantenimiento de las funciones vitales. Los nutrientes son los compuestos químicos presentes en los alimentos que aportan a las células todo aquello que necesitan para vivir, desde la glucosa que alimenta al cerebro hasta el hierro que transporta oxígeno en la sangre.
Una de las principales diferencias entre alimentación y nutrición es el grado de voluntariedad. La alimentación es un proceso totalmente voluntario, consciente y modificable: las personas eligen qué alimentos van a ingerir, de qué manera y dónde. En la alimentación influyen además aspectos externos como la religión, la cultura, la disponibilidad de los alimentos o las tradiciones familiares. La nutrición, por el contrario, es un proceso involuntario e inconsciente sobre el que no se tiene poder de decisión, como la digestión, el transporte y la absorción de los nutrientes.
La nutrición conlleva, por tanto, procesos que suceden en el cuerpo después de comer, después de alimentarse: es la obtención, la asimilación y la digestión de los nutrientes o nutrimentos por el organismo. Es decir, la alimentación es la puerta de entrada, lo que elegimos y comemos, mientras que la nutrición es lo que el cuerpo hace con ello internamente. De ahí que comer no sea lo mismo que nutrirse: se puede comer mucho y aun así estar mal nutrido.
La mejor nutrición es la que cubre los requerimientos de energía a través de la metabolización de los nutrientes, que se dividen en dos grandes grupos:
| Tipo | Componentes |
|---|---|
| Macronutrientes | Hidratos de carbono, proteínas y lípidos |
| Micronutrientes | Vitaminas y minerales |
| Complementarios | Agua (hidratación) y fibra dietética |
Cuando el ser humano se nutre correctamente, su salud mejora de forma tangible: tiene digestiones más fáciles, se encuentra más vital y activo, y presenta la piel y el pelo con más brillo. Las personas que se nutren adecuadamente gozan, en definitiva, de mejor salud general. Y la Organización Mundial de la Salud define la salud como un estado de bienestar físico, social y mental, para lo cual es importante que la alimentación sea adecuada y que se sea consciente de lo importante que es nutrirse.
Tomar alimentos ricos en nutrientes produce un buen estado nutritivo, mientras que una alimentación con carencias genera alteraciones físicas y funcionales que favorecen la aparición de enfermedades como la diabetes, la hipertensión, la anemia o la osteoporosis. Los hábitos alimentarios y los estilos de vida influyen directamente sobre los procesos que realiza el cuerpo, facilitándolos o poniéndoles trabas. No es lo mismo comer rápido que despacio, tomar alimentos que protejan la flora intestinal o mantener hábitos poco saludables como fumar o llevar una vida sedentaria.
“La alimentación es voluntaria y modificable; la nutrición es involuntaria, un proceso interno que el cuerpo realiza con lo que le das.”
Dato clave