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ciencia · química
como se fabrica el helio, Fusión nuclear en el núcleo estelar que crea helio
ciencia ·#13036 ·Lectura 14 min. · Redactor: Gonzalo E.Garcia

¿Como se fabrica el helio?

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El helio-4 licúa a 4,22 K (−268,93 °C): es el punto de ebullición más bajo de toda la materia conocida.

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Cómo se fabrica el helio: el viaje de un gas que la Tierra tardó cientos de millones de años en crear

El helio ocupa un lugar muy particular en la tabla periódica. Es el segundo elemento, el primero entre los gases nobles, y su configuración electrónica 1s² le otorga una capa completa que lo vuelve absolutamente inerte: no forma compuestos estables, no reacciona con los hidrocarburos, no se oxida ni se disocia. Su energía de ionización, de 24,59 eV, es la más alta de todos los elementos conocidos. Y aquí está la clave que sorprende a muchos: el helio no puede fabricarse artificialmente desde cero en un laboratorio. A diferencia del nitrógeno, el oxígeno o el argón, que se obtienen por destilación criogénica del aire en cantidades prácticamente ilimitadas, el helio debe recolectarse de depósitos subterráneos donde la naturaleza lo ha acumulado durante cientos de millones de años.


Pero ¿de dónde sale todo ese helio cósmico? La gran mayoría se creó mediante nucleosíntesis estelar. En el corazón de cada estrella se libra una batalla entre la gravedad, que atrae la materia hacia dentro, y la presión térmica, que empuja hacia fuera. Cuando la gravedad comprime el núcleo a temperaturas y presiones extremas, los núcleos de hidrógeno —protones— se mueven a velocidades tan vertiginosas que superan su repulsión eléctrica mutua y se fusionan, liberando una enorme cantidad de energía en forma de luz y calor.


En estrellas como el Sol, el método principal es la reacción en cadena protón-protón. Dos protones se fusionan y uno se transforma en un neutrón liberando un positrón y un neutrino, creando deuterio. Ese deuterio choca contra otro protón formando helio-3 con emisión de rayos gamma. Finalmente, dos núcleos de helio-3 chocan y se fusionan en un núcleo estable de helio-4, liberando dos protones que reinician el ciclo. Es un mecanismo elegante, casi poético, que late en el interior de miles de millones de estrellas simultáneamente.


Cuando una estrella envejece y agota su hidrógeno, entra en una fase de fusión más extrema y eleva su temperatura central a unos 100 millones de kelvin. A ese calor se activa el proceso triple-alfa: dos núcleos de helio (partículas alfa) se fusionan primero creando berilio, muy inestable, y si un tercer núcleo de helio choca contra él antes de que se desintegre, se forma un núcleo estable de carbono. Este proceso consume el helio generado previamente y es el que construye los elementos pesados, la base de la materia orgánica. Explica perfectamente por qué el helio cósmico es tan abundante tras miles de millones de años de actividad estelar.


El helio que existe en la Tierra, sin embargo, proviene de un proceso completamente distinto: la desintegración radiactiva en las profundidades de la corteza. El mecanismo es la desintegración alfa, en la que núcleos atómicos pesados e inestables buscan estabilidad expulsando partículas alfa, que constan de dos protones y dos neutrones y que son, esencialmente, un núcleo de helio sin electrones. La partícula alfa expulsada deambula por el entorno mineral hasta que captura dos electrones; en el momento en que se forma ese enlace, se convierte en un átomo completo y estable de gas helio.


Los principales motores de este proceso terrestre son el uranio y el torio presentes en minerales pesados de la corteza, especialmente en rocas graníticas y pegmatitas del basamento precámbrico. El uranio sufre una compleja cadena de desintegración que lo transforma en elementos como el torio y el radio a lo largo de miles de millones de años, emitiendo repetidamente partículas alfa en cada paso. Las semividas involucradas son del orden de 10⁹ a 10¹⁰ años, lo que significa que un yacimiento comercial de helio representa la acumulación de cientos de millones de años de producción atómica.


Isótopo padreProducto finalPartículas alfa emitidas
Uranio-238Plomo-2068 partículas alfa
Uranio-235Plomo-2077 partículas alfa
Torio-232Plomo-2086 partículas alfa

El helio-4 de los yacimientos es por tanto radiogénico, mientras que el helio-3 tiene un origen en parte primordial: quedó atrapado en el manto durante la acreción planetaria y no se ha regenerado desde entonces. La relación isotópica ³He/⁴He, expresada como R/Ra respecto al valor atmosférico (Ra ≈ 1,39 × 10⁻⁶), sirve como trazador geológico. Los fluidos de origen cortical radiogénico presentan valores de 0,02 a 0,05 Ra, los basaltos de dorsal oceánica de origen mantélico se sitúan cerca de 8 Ra, y los valores intermedios indican mezcla. Esto convierte al helio en instrumento de exploración además de objetivo, pues su firma isotópica permite discriminar el origen de un fluido geológico e identificar sistemas de falla profunda activos.


Como el helio es químicamente inerte, no se une a la roca que lo genera: migra hacia arriba a través de los poros de la corteza, disuelto en aguas subterráneas profundas o como fase gaseosa a través de sistemas de falla, hasta quedar atrapado en depósitos de gas natural. La exploración de helio replica la lógica del sistema petrolero con cuatro elementos que deben coincidir: una roca generadora de basamento cristalino rico en uranio y torio, un mecanismo de liberación y migración, un reservorio poroso y permeable, y un sello. El sello es el elemento más restrictivo: dado su diminuto diámetro atómico, el helio difunde a través de sellos que retienen perfectamente al metano, por lo que las lutitas convencionales no lo conservan de forma indefinida. Son las secuencias evaporíticas de halita y anhidrita las que permiten preservaciones durante tiempos geológicos.


Un dato que ayuda a dimensionar la escala del helio cósmico: es el segundo elemento más abundante del universo, sin embargo en la Tierra su presencia es escasa y finita. Esa paradoja, la abundancia cósmica frente a la rareza terrestre, es precisamente lo que hace que su fabricación industrial sea un desafío tan particular y su consumo, una responsabilidad tan grave.

“Consumir helio es perderlo para siempre: escapa a la exosfera y abandona el planeta de forma irreversible.”

Dato clave
como se fabrica el helio, Torre de destilación criogénica para separar helio del gas natural
Imagen

Torre de destilación criogénica para separar helio del gas natural

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Del núcleo de las estrellas a los cilindros de acero: todo el proceso del helio explicado paso a paso

En la práctica industrial, el helio se obtiene como subproducto del procesamiento del gas natural, casi siempre asociado a corrientes de nitrógeno, porque ambos comparten el mismo vehículo de migración y las mismas condiciones de trampa. La extracción comienza con equipos de perforación que alcanzan pozos muy profundos en la corteza terrestre, atravesando la capa denominada Cap Rock para llegar a la reserva de gas. Una vez localizada, la mezcla de gas natural y helio crudo asciende y se conduce mediante sistemas de tuberías hasta una planta de refinado.


La concentración de helio en los yacimientos suele ser de apenas el 0,3 % al 7 %. En Estados Unidos se clasifican como campos ricos en helio aquellos con contenidos superiores al 0,3 %, si bien la mayoría de las operaciones extrae de reservorios con menos del 1,5 %. Es decir, se está procesando una enorme cantidad de gas natural para obtener una fracción minúscula de helio, y eso es exactamente lo que encarece y complica todo el proceso.


El primer paso del proceso de separación es el fraccionamiento del gas natural, una mezcla de hidrocarburos compuesta principalmente por metano, etano, propano y butano. Manipulando presión y temperatura se eliminan primero los hidrocarburos más pesados, dejando una corriente concentrada de gas pobre que reduce drásticamente el volumen de material a procesar. Antes del criogénico se filtran impurezas como agua, dióxido de carbono y sulfuro de hidrógeno. En la mayoría de los yacimientos comerciales la separación del helio se ejecuta dentro de la unidad de rechazo de nitrógeno de la planta de gas, y también se recupera a partir del gas de evaporación de terminales de licuefacción de gas natural (GNL), una corriente que antes se reprocesaba o quemaba.


La etapa central es la destilación criogénica, que aprovecha que cada elemento tiene un punto de ebullición único y que el helio posee el más bajo de toda la materia conocida. A presión atmosférica, el helio-4 licúa a 4,22 K (−268,93 °C) y ni siquiera solidifica cerca del cero absoluto, necesitando unos 25 bar para alcanzar la fase sólida. Durante la destilación, la mezcla gaseosa se enfría a temperaturas tan bajas que el nitrógeno y el metano se licuan o congelan formando un aguanieve, mientras el helio permanece en estado gaseoso. El vapor de helio se captura y absorbe dejando atrás las impurezas. El helio bruto resultante tiene una pureza de entre el 50 % y el 70 %, con pequeñas cantidades de argón, neón, nitrógeno, hidrógeno y metano.


GasPunto de ebullición (K)Comportamiento en la destilación
Helio-44,22 K (−268,93 °C)Permanece gaseoso, se captura como vapor
Nitrógeno≈ 77 KSe licúa o congela (aguanieve)
Metano≈ 112 KSe licúa o congela
Argón / NeónVariablesQuedan como impurezas en la corriente residual

El helio crudo se somete entonces a un proceso de lavado o scrubbing para eliminar los gases restantes. Las unidades de separación criogénica comprimen el helio crudo y enfrían los gases a temperaturas bajo cero hasta licuarlos; una vez licuados, el nitrógeno y el metano se drenan. A continuación se añaden calor y oxígeno para eliminar el hidrógeno residual: cuando las moléculas de hidrógeno y oxígeno se encuentran forman agua, y la mezcla se somete a un enfriamiento adicional en el que el hidrógeno y el oxígeno se drenan. Tras estos pasos se incorporan partículas finas para completar una purificación adicional hasta alcanzar una pureza del 99,99 %.


Para lograr la pureza de «cinco nueves» (99,999 %) que exigen los equipos de resonancia magnética y la fabricación de semiconductores se emplea la adsorción por cambio de presión (PSA). Utiliza un tamiz molecular con poros que actúa como filtro selectivo: los diminutos átomos de helio, con un diámetro cinético de unos 2,6 Å, atraviesan el lecho con facilidad, mientras moléculas más grandes como el nitrógeno o el argón quedan atrapadas en el material adsorbente. El flujo de trabajo comprende la compresión del gas a alta presión a través del lecho, el atrapamiento selectivo de las impurezas, la despresurización para liberarlas y regenerar el lecho, y un pulido final con filtros especializados.


Como alternativas y complementos se emplean la absorción (que usa enlaces químicos en lugar de fuerzas físicas), la filtración por membranas de polímeros de alta densidad y la permeación en varias etapas, que produce un gas enriquecido al 50-90 % de helio antes de comprimir y enfriar para licuar y separar los demás gases.


La recuperación del helio es energéticamente muy dependiente de la concentración de la corriente de alimentación. Los costes de procesos convencionales se estiman en unos 18 kWh por metro cúbico con una alimentación al 0,35 % de helio, unos 100 kWh/m³ al 0,05 % y unos 250 kWh/m³ al 0,02 %, una curva fuertemente no lineal. Existe no obstante una paradoja de escala: cuando el volumen de gas procesado es suficientemente grande, concentraciones muy inferiores al umbral se vuelven rentables, porque la inversión en la unidad de recuperación se amortiza contra un flujo ya existente. Por eso la licuefacción de gas natural a gran escala es viable con concentraciones de apenas 0,04 %.


Una vez purificado, el helio debe comprimirse y envasarse. En pequeñas cantidades se transporta como gas comprimido en pesados cilindros de acero; en cantidades mayores se transporta en estado líquido en contenedores fuertemente aislados, lo que reduce los costes de transporte, aprovechando que el helio es el único fluido capaz de operar como refrigerante en el rango de los kelvin. Los tanques se eligen según la aplicación (industrial, médica o de investigación), se llenan con gas inerte antes de cargarlos en los camiones para evitar escapes a la atmósfera, y se inspeccionan periódicamente buscando fugas, corrosión o daños.


Conviene recordar que el helio liberado a la atmósfera es más ligero que los demás gases, alcanza velocidades de escape en la exosfera y abandona el planeta de forma irreversible. Su concentración atmosférica es de apenas 5,2 ppm (0,0005 %), por lo que consumirlo es perderlo definitivamente. Lo que hace del helio un recurso no renovable a escala humana cuya fabricación depende por completo de la minería de un gas que la Tierra tardó cientos de millones de años en generar. La producción mundial está concentrada en un número reducido de complejos de procesamiento de gran escala, de modo que si uno detiene su producción de GNL, su helio desaparece del mercado de forma inmediata: no hay elasticidad de oferta porque el helio no puede producirse sin producir gas.

Conclusión:

¿como se fabrica el helio?

Si alguna vez has visto un globo de helio flotar en una fiesta, piensa que ese gas que levanta la goma del globo fue fabricado hace miles de millones de años en el interior de una estrella, y su hermano radiogénico se formó átomo a átomo en las rocas graníticas bajo tus pies mientras la Tierra giraba alrededor del Sol. Fabricar helio, en realidad, no es fabricar: es ir a buscar lo que la naturaleza ya hizo, separarlo del gas natural con temperaturas cercanas al cero absoluto, purificarlo hasta cinco nueves y envasarlo antes de que se pierda para siempre en el espacio. Es un lujo que la química inerte del helio impone a la ingeniería humana, y un recordatorio de que los recursos más ligeros son, paradójicamente, los más difíciles de atrapar.

Redacción: Gonzalo E.Garcia · Actualizado en: 24/10/2026

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