Cómo sembrar guisantes en el huerto: guía práctica de siembra a cosecha
El guisante (Pisum sativum), también llamado chícharo o arveja según la región, es una leguminosa de la familia Fabaceae, emparentada con habas y judías. Es, sin duda, uno de los cultivos más agradecidos para quien empieza en el huerto: germina rápido, no necesita semillero, no exige abonado complejo y se siembra cuando apenas hay competencia por el espacio. Su interés culinario es enorme, con proteínas vegetales de calidad, vitaminas A, B, C y K, minerales como magnesio, potasio, zinc y fósforo, y una cantidad notable de fibra. Un cultivo que vale oro para dietas vegetarianas, veganas o simplemente para reducir la proteína animal.
Lo primero y más importante: el guisante es una planta de tiempo fresco, no de verano. Vegeta bien entre 10 y 18 ºC, germina a partir de 5 ºC y las plántulas jóvenes aguantan heladas de hasta -4 o -5 ºC sin daño. Por encima de 25 ºC empieza a sufrir: las flores caen, las vainas se quedan vanas y el oídio arrasa la mata. Organiza el cultivo para que la floración y el cuajado caigan en primavera, nunca en junio. El error más común es sembrar tarde en zonas cálidas y no cosechar nada, porque cuando la planta florece ya hace 30 ºC.
La época de siembra depende del clima de tu zona. En el sur peninsular, litoral mediterráneo y zonas de invierno suave, la mejor ventana es octubre a diciembre, idealmente octubre-noviembre. La planta pasa el invierno pequeña, arranca con los primeros calores de febrero y se cosecha de marzo a mayo, antes de que apriete el sol. En el interior peninsular y el norte, donde el invierno hiela con fuerza, se siembra de febrero a abril, en cuanto el suelo es manejable. En zonas de montaña puede llegar hasta mediados de mayo. La meseta fría se siembra de marzo a mediados de mayo para cosechar en junio-julio, y el sureste semiárido de octubre a enero. En Canarias, siembra de octubre a enero con cosecha de diciembre a abril.
| Zona | Siembra | Cosecha |
|---|---|---|
| Sur / Mediterráneo | Octubre - Diciembre | Marzo - Mayo |
| Norte / Interior | Febrero - Abril | Mayo - Junio |
| Zonas de montaña | Marzo - Mayo | Junio - Julio |
| Sureste semiárido | Octubre - Enero | Marzo - Mayo |
| Canarias | Octubre - Enero | Diciembre - Abril |
El ciclo del cultivo varía: entre 60 y 80 días en siembras de primavera y 4 a 5 meses en las de otoño. Desde la siembra a la cosecha pasan entre 90 y 130 días según variedad y temperatura. Cuanto más calor haga durante la floración, más rápido se agota la planta, así que conviene adelantarse lo suficiente para que produzca con tiempo templado.
La siembra siempre debe hacerse directamente en el terreno definitivo. El guisante desarrolla una raíz pivotante que detesta ser molestada. Puedes hacer semillero en cepellón profundo si hay problemas de pájaros o roedores, pero el resultado nunca es mejor que la siembra directa, y el trasplante suele costar una semana de parón. Se siembra en el sitio donde va a crecer, tras una labor superficial que deje la tierra esponjosa, sin terrones grandes, libre de piedras, raíces y malas hierbas.
El suelo ideal es suelto, profundo, bien drenado y con materia orgánica, con un pH entre 6 y 7,5. Hay que evitar tierras compactas o encharcadas: la humedad excesiva pudre la semilla y es una de las principales causas de enfermedades por hongos. Si el suelo se encharca, conviene sembrar en caballones o mejorar el drenaje. En suelos muy ácidos, por debajo de pH 6, los nódulos de las raíces funcionan mal y conviene un encalado ligero unos meses antes de la siembra. No se deben usar abonos frescos recién aplicados.
La preparación del terreno se limita a mullirlo y aportar compost bien maduro o humus de lombriz en cantidad moderada. Si en esa tierra nunca se han cultivado leguminosas, puede usarse un inoculante de Rhizobium, las bacterias que forman los nódulos de las raíces. Un terreno demasiado compacto se traduce en crecimiento lento y problemas de humedad, mientras que una tierra ligera y bien aireada permite que la raíz avance mejor y la planta arranque con fuerza.
Antes de sembrar, puedes remojar la semilla entre 6 y 12 horas en agua templada si el suelo está seco, lo que ablanda la cubierta y acelera una nascencia uniforme. En suelo frío y húmedo, en cambio, es mejor sembrar sin remojar, porque la semilla se pudre con facilidad. No conviene dejarlas demasiado tiempo en agua, ya que pueden asfixiarse o deteriorarse. Es un paso opcional que ayuda, no imprescindible.
El marco de siembra es sencillo: se abren surcos de 3 a 5 cm de profundidad y se coloca una semilla cada 5-8 cm, o dos o tres semillas cada 8-10 cm a lo largo del surco, o bien golpes de tres o cuatro semillas cada 20-25 cm. Entre líneas se dejan 40-60 cm en variedades enanas y 60-100 cm en las de enrame, que necesitan pasillo para trabajar. Una opción muy práctica es la línea doble: dos surcos separados 15-20 cm con el tutor en medio, dejando suficiente separación para que circule el aire.
La profundidad es clave: a menos de 3 cm la semilla se seca o se la comen los pájaros, y a más de 5-6 cm tarda en salir o no llega a emerger. Conviene enterrar más profundo en suelos pesados y húmedos o en siembras de otoño, donde protege del frío y de las aves, y más superficial en suelos arenosos. Tras colocar la semilla se cubre con tierra, se aprieta suavemente para asegurar el contacto semilla-suelo y se riega con suavidad solo si la tierra está seca. Con el suelo a 10-20 ºC las plantas nacen en 7-15 días.
Hasta la emergencia hay que contener la mano con el riego: un exceso de humedad pudre la semilla más deprisa de lo que germina. En las siembras de otoño, con el suelo ya húmedo, muchas veces no hace falta regar nada y la lluvia suele bastar. También conviene proteger la siembra de pájaros y ratones, que desentierran las semillas y cortan las plántulas, con una malla ligera o ramas espinosas encima durante las primeras semanas. En otoño hay que vigilar caracoles y babosas durante la emergencia.
“No abones con nitrógeno: inhibe la nodulación, la planta produce mucha hoja y pocas vainas, y se vuelve más vulnerable al oídio.”
Dato clave