Las dalias son flores espectaculares y muy apreciadas en jardinería por su gran variedad de colores, formas y tamaños. Si quieres tenerlas floreciendo en tu jardín, es fundamental seguir una serie de pasos para garantizar su buen desarrollo y floración. Antes de nada, es importante elegir el momento adecuado para la plantación. Lo ideal es plantar los tubérculos de dalia entre abril y mayo, una vez que haya pasado todo riesgo de heladas. Las dalias son plantas frágiles al frío, por lo que si las plantas demasiado temprano, los brotes jóvenes pueden morir. Si vives en zonas con inviernos muy fríos, recuerda que las dalias son plantas anuales en el norte de Europa y el norte de América, lo que significa que debes desenterrar sus tubérculos antes de la primera helada del otoño y guardarlos en un lugar fresco y seco hasta la primavera siguiente. Para plantarlas, busca un lugar en tu jardín que reciba al menos 6 horas de sol directo al día. Las dalias son plantas que necesitan mucha luz para producir flores grandes y abundantes, aunque toleran una sombra ligera en las horas centrales del día en climas muy cálidos. El suelo también es crucial: debe ser rico, profundo, bien drenado y con un pH ligeramente ácido o neutro. Antes de plantar, es muy recomendable enriquecer la tierra con compost o humus de lombriz, ya que las dalias son plantas exigentes en nutrientes.
Una vez elegida la ubicación y preparado el suelo, toca pasar a la acción. Cava un hoyo profundo, de aproximadamente 20 a 30 centímetros de ancho y profundidad. Coloca el tubérculo de dalia con la parte superior (donde se ven las yemas o brotes) hacia arriba. Es muy importante que no entierres completamente el tubérculo: deja una parte de la cabeza del tubérculo, de unos 2 a 3 centímetros, por encima del nivel del suelo. Este truco es vital porque es donde nacerán los tallos principales y te permitirá ver cuándo empiezan a brotar. Riega abundantemente después de plantar para asentar la tierra alrededor del tubérculo y eliminar huecos de aire. Durante el primer mes, mantén el suelo constantemente húmedo, pero encharcado, ya que las dalias son muy sensibles al exceso de agua, lo que puede provocar la pudrición del tubérculo. A medida que la planta crece, necesitarás proporcionar tutorado. Las dalias pueden llegar a ser bastante altas y pesadas por el tamaño de sus flores, por lo que es recomendable instalar una estaca o jaula de tutorado desde el principio para evitar que las ramas se rompan con el viento o el peso de los capullos. Una vez que la planta haya arraigado, puedes empezar a abonar cada dos o tres semanas con un fertilizante rico en fósforo y potasio para favorecer la floración.
Plantar dalias no es complicado, pero requiere paciencia y atención a los detalles. Recuerda que son plantas que necesitan sol, tierra rica y buen drenaje. Si sigues estos consejos y cuidas el riego y la fertilización, tendrás un jardín lleno de color durante todo el verano. No olvides desenterrarlas en otoño si vives en una zona con inviernos fríos.